HojaBlanca es una revista-ONG dedicada a acompañar, publicar y divulgar el trabajo de nuevos talentos, promover la circulación de ideas y defender la libertad de expresión.
SÍGANOS EN REDES:

Última actualización: Miércoles 4 de septiembre de 2013 a las 1:02 pm

/BLOGS


2 Comentarios
Etiquetas: , , , , , , , , , ,

Las brechas que confunden

Cuán difícil ha sido lidiar con nuestras diferencias; pero lo ha es mucho más soportar a los hijos de una patria tradicionalmente puta tomando posiciones preestablecidas y ufanándose de seres alineados al status quo.

La calle del Bronx, mayor expendio de droga de Bogotá, donde incluso se ha descubierto una escuela de sicarios al servicio del narcotráfico.

Colombia es un país extenso; su geografía, como lo afirman los estudiosos de la geopolítica, es tal vez el peor accidente de nuestra trágica historia, pues las tres imponentes cordilleras limitan la conexión regional y aportan al crecimiento de los grupos insurrectos del Estado, que por las limitaciones económicas, provocadas en gran parte por los accidentes topográficos que son motivo de nuestro orgullo, terminan reclamando vida digna con las armas, tras el olvido al que los condenó la casualidad y la avaricia de los que gobiernan con la diatriba y los macabros intereses individuales que, en definitiva, no están hechos para convivir con la política.

La distancia, como un problema grave de nuestra condición, es relativa; no solo se describe en términos de extensión geográfica, también distamos en nuestro proyecto común, otro ingrediente de nuestra tragedia. De allí los estigmas y mitos en torno a la personalidad afiliada estrictamente a las regiones; todos compiten de una manera vergonzosa, a tal punto, que los ídolos que va creando el sistema son héroes en su región y villanos en las demás, sin mencionar la competencia deportiva mediada en el irrespeto y la degradación de los que son diferentes (entiéndase de otro lugar). Todo nos lleva a pensar que Colombia ha vivido engañada por mucho tiempo, prueba de ello es la resistencia a aceptar que somos el producto de una difícil colonización que se perpetuó a sangre y fuego; miente quien afirme que hay una especie de “pureza cultural” en nosotros, nadie tiene más ni menos de nuestros colonizadores, eso no lo define algo tan banal como la pigmentación de la piel; miente el mestizo que presume indigenismo, se engañan al querer estar de un lado o del otro, estamos definidos por la interculturalidad que, si bien varía de un lado a otro por un territorio fragmentado política y económicamente, nos educa bajo la premisa de una historia dolorosa pero ignorada; esta es, tal vez, nuestra característica vinculante.

Las brechas geográficas y sociológicas son la causa de nuestras lesivas diferencias; nos hemos formado como sociedad rodeados del egoísmo y la división que han degenerado en el fratricidio. Es molesto pensar en el acontecimiento de hace dos siglos que puso en nuestra historia la única gloria que se logró con una armonía medianamente creada en el consenso: la independencia; algo que realmente se logró por obra y gracia de Napoleón y el apoyo del imperio británico, argumento que es el único que sostiene un sentimiento de unidad que hábilmente aprovecha el Estado para superar su ineficiencia, exaltando las virtudes de aquellos visionarios unidos, extintos; un acontecimiento tan sublime que el colombiano comienza a verlo como utopía.

Cuán difícil ha sido lidiar con nuestras diferencias; pero lo es mucho más soportar a los hijos de una patria tradicionalmente puta tomando posiciones preestablecidas y ufanándose de seres alineados al status quo; duele que, conociendo su historia, se atrevan a afirmar que le negarían la mano a un “terrorista”, un delincuente que – según ellos – ha matado cobardemente miles de inocentes porque pareciera que encuentra cierta satisfacción en ello. Ellos olvidaron a sus semejantes, se encerraron en la burbuja de su entorno y terminaron negando los problemas sociales que su indiferencia ha provocado, ocultaron el mundo caótico que los ve como ídolos desde las lejanas montañas que alcanzan a divisar los imponentes edificios de los barrios exclusivos de las ciudades, y ahora los desechan sin pensar en restaurar lo poco que queda de la sociedad. ¿Quién pensó que el guerrillero no terminaría siendo un actor armado radicalizado a causa de los mecanismos opresivos que crearon las élites que han convencido al monopolio de la fuerza de que defender sus intereses es defender la democracia? ¿Quién no previó la reacción paramilitar que, más que ser un movimiento popular, fue la estandarización de un modelo para-estatal fundado por los mismos altos mandatarios en el Congreso de la República, que además distaban de los grupos ilegales insurgentes en que su lucha no era filantrópica sino más bien en defensa de las propiedades de quienes garantizaban sus salarios? ¿Quién responsabilizó al presidente de la república por provocar la ola de ejecuciones extrajudiciales cuando, usando su discurso, creó un demonio que no existe y llevó a los militares a asesinar para obtener beneficios a partir de un menosprecio a la vida del contrincante en el campo de batalla?

Colombia necesita menos solapados que se laven las manos creyéndose impolutos mientras sudan los desechos de un mismo basurero. No he de negar, entonces, que los actores de todos los bandos tienen responsabilidad como criminales, así como tampoco evadiré la responsabilidad que me corresponde por darles el mundo que han vivido. Cuánto mal nos causan quienes tratan a los actores de un evidente conflicto social armado como un desecho que no vale lo mismo que nosotros; ellos, como nosotros, tuvieron un momento para decidir su rol, la vida les ofreció como opción lo que hoy los pone en el paredón de la moral pública; y todavía hay quienes creen que un país desigual es el mismo en todas las coordenadas, ¡qué ingenuos son!

Hay que pensar a Colombia en medio de la complejidad de sus problemas, por eso hay que considerar que la búsqueda de la paz debe contemplar una justicia transicional por igual, para los paramilitares, para las guerrillas y para los soldados que están pagando décadas de cárcel por unos dirigentes irresponsables que son quienes realmente merecen el desprecio de los críticos a los que les dedicamos nuestro tiempo leyendo sus columnas.

Nota: En la imagen, un ejemplo de las brechas que nos separan; la Calle del Bronx es el mayor expendio de droga de Bogotá y tal vez de Colombia. Mientras en el Caquetá encarcelan a los campesinos por cargar 200 gramos de coca para comprar un mercado y en las universidades acechan a los marihuaneros para castigar la dosis mínima, el negocio es próspero al lado de la Dirección de Reclutamiento del Ejército y a unas cuantas cuadras del honorable congreso y de nuestro presidente.

Comentarios

  • http://www.cualquiertemaaca.blogspot.com Sergio Contreras Perugache

    Excelente critica si se quiere al modo de vida que llevamos, enmarcado en la hipocresía, la corrupción y el estar acostumbrados a ello…lo felicito y en general por el premio que se han ganado!

  • milton

    Tienes razon en buena parte mister, pero no estoy de acuerdo en la linea:
    “llevó a los militares a asesinar para obtener beneficios a partir de un menosprecio a la vida del contrincante en el campo de batalla? ”

    Chico, lo de los falsos positivos no fue en el campo de batalla, fue muchachos humildes a quienes les ofrecieron trabajo en el campo los subieron a un camion y luego aparecieron 2 dias despues dados de baja llevando armas y uniforme camuflado.

    Eso es diferente chico, Ademas los militares que hicieron esto, no lo hacen por los absurdos beneficios (dinero xmuerots)o porque crean en el odio que vendia el gobierno, sino que lo hicieron es para permanecer en sus posiciones -para que? imaginese ud
    debe ser muy rentable esas posiciones, aqui le toca deducir mi hermano,

Posts similares

  • “Vive Colombia, viaja por ella”

    Paga y viaja si es que te alcanza el tiempo, si te lo permite tu salario miserable o si cumples la m...

    6
  • La pena de muerte

    En la foto aparecen atados el hijo y el sobrino de Sara, presos de una turba furiosa que los acusa d...

    4
  • Demonios de la movilización

    A propósito de las reacciones que ha generado el Paro agrario, el autor hace una taxonomía de las ...

    0

Posts similares en otros blogs

Actividad

publiquesinpalanca@hojablanca.net
Home | Blogs | Nosotros | Apóyenos | Contacto