Carta al lector, editor, televidente y autor

Recientemente he tenido la posibilidad de sentarme a releer las columnas más antiguas (ya que la relectura parece estar de moda con la Muerte de Gabriel García Márquez, aunque curiosamente él nunca releía sus propias obras)  y pensar un poco acerca de este blog, con el que ya cumplo más de 2 años de trabajo.

Para ser honesto, más que un capricho de periodista esta nostalgia por mis viejas columnas radica en un bloqueo de escritor, en esa incapacidad para muchas veces pasar de un título llamativo y un par de frases bien escritas en la hoja blanca frente a la pantalla. Fue una crisis existencial, no para mí sino para el blog, pues después de pasar una semana pensando en qué escribir, luchando contra la falta de creatividad, la frustración puede hacer al autor preguntarse cuál es el motivo de  continuar escribiendo, de cuestionar a ese público (sino inexistente algunas veces invisible) que quizás se haya preguntado antes al igual que este autor si lo que se dice en este espacio es de alguna manera relevante. Para ponerlo en las palabras de un amigo bastante simplón, pero infinitamente más inteligente que yo: mi blog estaba en esos días.

Y entonces, como el desenamorado, que busca encontrar la chispa de la pasión en las viejas cartas de antaño, me dispuse a recorrer entre mis antiguos post, y encontrar la razón por la que decidí comenzarlo, por la que decidí hablar sobre la pantalla cuadrada en vez de muchos otros temas que tal vez pudieran darme la pinta de alguien más intelectual o culto. Solo para descubrir una única verdad:

Yo no quería escribir un blog sobre televisión.

Porque para eso ya existen muchos espacios en internet. Es fácil encontrar resúmenes de series e incluso video blogs que se burlan o analizan lo que sale en la T.V. Sin ir más lejos es fácil encontrar en portales como Netflix o Cuevana breves ideas sobre las series, tanto en los sumarios como en los comentarios de los internautas.

Y entonces me toca recordar esa frase en cursiva bajo el título mi blog: “este no es un blog sobre televisión”  para entender que quizá la razón por la que no me enfoco en la series o no realizo un profundo análisis acerca de la televisión en Colombia es porque este espacio no fue pensado para eso. En lugar de eso decidí tomar como excusa la televisión porque a partir de sus contenidos es posible entender quiénes somos.

Dime qué ves y te diré quién eres.

Y así el único compromiso que puedo realizar a mi editor, a mis lectores y a la persona que se sienta frente a hoja blanca cada 15 días, es hablar acerca de esas cosas de las cuales la televisión nos habla, de esas ideas que parecieran no estar allí, de esas concepciones del mundo que se encuentran detrás de un libreto, no pretendo enfocarme entonces tanto en la series ni en sus aspectos formales, sino tomar elementos de ellas como argumentos para hablar de temas como el racismo, la concepción de Dios o las modas actuales, tratare de explicar porque quizás pensamos como pensamos y vemos el mundo como lo vemos. Mis columnas serán extremadamente egoístas porque no van a dar razón de la calidad de la series, sino de cómo a través de los efectos formales (el guion, los actores, la trama, los efectos, etc.) podemos tal vez entender un poco acerca de nosotros, y en el proceso, porque no, quizás entender porque vemos tal programa en vez de tal otro. . ¿Entonces de que es este blog?

Este blog es sobre el que está al otro lado de la pantalla.