La risa “Chespiriana”

Son las 10 de la noche. Sé que dos canales más abajo presentan una película de acción y que dentro de 3 minutos comienza una de mis series favoritas. Sin embargo decido abandonar el control y observo fascinado a ese personaje vestido de mayas rojas decir: “no contaban con mi astucia”

Repito la frase en mi cerebro incluso antes de que el Chapulin lo haga. Creo haber visto ese mismo capítulo al menos unas 5 veces, y sin embargo la risa sale tan espontanea como la primera vez. Descubro entonces el secreto de la magia que ocurre entre el Chespirito de pantalla y el espectador: espontaneidad.

Describir en que se basa esa espontaneidad ya resulta más complicado. No es tan simple como resumir a un grupo de adultos actuando como niños. Al tratar de definirla sorprende que el Chavo sea tan joven como hace 20 años. Se dice que los personajes de TV gozan de cierta inmortalidad, pero ese término no concuerda con los personajes de Chespirito, por que más que vivir por siempre posee una resistencia al tiempo.

¿Por qué nos reímos con las ocurrencias en la pantalla? ¿Es simplemente porque es gracioso, o hay algo más detrás de esos ocurrentes diálogos? Hay quienes afirman que es porque está cargado de cierto tono infantil, otros encuentran en sus parodias cierta sátira, algunos ven en esa “literalidad” del Chavo una parodia de este mundo que no define las cosas como son. Sin embargo la mayor característica de ese humor es que  es humano, bello y casi poético. No nos identificamos con él porque seamos latinoamericanos sino por el simple hecho de que reconocemos en esos chistes a otra persona, y por eso el impulso de reír es tan natural como el de soltar el control y ver el mismo episodio una vez más. Entonces la clave del humor de Chespirito es precisamente su simpleza y franqueza.

No sería incorrecto afirmar que nos hace reír, simplemente porque nos hace reír.

Esta es una lección que la televisión Latinoamericana debe retomar, no solo en el sentido de la comedia, sino de acercar los relatos a quienes los ven, de hacerlos más humanos. No con ese exagerado melodrama de las novelas del medio día, o esa excesiva emotividad de los relitys de turno. Por eso no pego el programa que realizó RCN; homenaje a Chespirito. Ahí no había la magia del Shakespeare Latinoamerica, solo un intento de hacer dinero por parte de un canal.