América Latina: un nuevo escenario militar

Por: Jorge Bravo (@JorgeBravo007)

A finales de la pasada década, se hablaba con gran hincapié de una carrera armamentista en Asia, especialmente por el despliegue en creación de un portaavión  y dos prototipos de jets de combate desarrollados por China en 2009. Posteriormente, tras la llamada Primavera Árabe, también se habló de un inicio de una carrera armamentista nuclear en esa región. Sin embargo, hacia 2010 las demostraciones de poder militar que primaron en estas regiones del mundo, comienzan a tener importancia para América Latina.

En 2009 el diario El País de Cali, publicó una nota en la que afirmaba que Colombia era el segundo país en la región con más gasto en materia militar, superado únicamente por Brasil.

En ese entonces Colombia no era el único país mejorando en este aspecto ni el único en comprar nuevas naves terrestres, aéreas o fluviales, ni nueva artillería. De hecho, el aumento de la actividad militar en la región durante el 2009 fue objeto de preocupación para el entonces Ministro de Defensa del momento, Gabriel Silva Lujan, quien manifestó preocupación por la inversión militar en la región y afirmó, según informó en su momento a Caracol Radio, que “en Colombia tenemos el gasto militar más democrático que es para servirle a al gente no para servirle a la guerra, otros países prefieren gastarse el pan de su gente, en gastos innecesarios sólo pensando en la guerra, la destrucción y en el conflicto”.

Supremacía aérea en Centroamérica

En la actualidad, en América Latina se están dando grandes inversiones militares representados en aeronáutica, misiles, vehículos terrestres y, posiblemente en los siguiente años, una industria militar.

Los bloques enfrentados durante la Guerra Fría tenían como fundamento de su inversión militar el mismo hecho del contexto de guerra. Hoy, América Latina tiene la mejor ‘excusa’ para aumentar su potencial militar: la lucha contra el crimen organizado. El denominado Plan Colombia es un ejemplo claro que permitió aumentar la capacidad militar del país de manera considerable con el fin de combatir al narcotráfico y a grupos terroristas.

La tensión por adquisiciones militares ha aumentado en Centroamérica, especialmente por lo que el diario El País de España ha llamado la ‘competición’ por el poderío aéreo. Según explica el medio, Guatemala está a la espera de seis aviones Súper Tucano, de reconocimiento y combate, que compró a Brasil en 133 millones de dólares.

Seis helicópteros fueron donados por Estados Unidos a Guatemala para el combate al narcotráfico. Rusia, suministró dos helicópteros MI-171 a Nicaragua en 2009.

Honduras anunció en junio de 2011 que, para combatir al narcotráfico en áreas profundas del mar Caribe y en sitios remotos de su territorio, pretendía adquirir helicópteros Bell 212 y aviones Caravan 208, de manufactura estadounidense, así como aeronaves brasileñas Súper Tucano. El Salvador suspendió o paralizó en febrero de 2011 una compra de 10 aviones Súper Tucano a Brasil.

El Salvador pagó 8,5 millones de dólares a Chile por 10 aviones A-37 Dragonfly, fabricados en Estados Unidos y que el ejército chileno estaba en proceso de desechar porque fueron construidos hace más de 50 años.

El Salvador pagó 8,5 millones de dólares a Chile por 10 aviones A-37 Dragonfly, fabricados en Estados Unidos y que el ejército chileno estaba en proceso de desechar porque fueron construidos hace más de 50 años. Lo anterior generó incertidumbre en Honduras, pues ambos países enfrentan una situación similar a la que llevan Colombia y Nicaragua frente a un territorio marítimo en el Golfo de Fonseca. A pesar de la tensión desatada por la llegada de las aeronaves, el presidente de Honduras, Porfirio Lobo, aseguró la semana pasada que su país no iniciará una carrera armamentista.

Sin embargo, Honduras recibirá en 2014 una donación de Estados Unidos de seis helicópteros, para la lucha contra el narcotráfico, que si bien es cierto son para uso de la lucha contra el crimen organizado, se convierten en un elemento de disuasión.

Industria militar, el siguiente paso

América Latina en la actualidad no cuenta con total independencia militar para la defensa de sus territorios, la inversión militar a pesar de los aumentos en los últimos años, sigue siendo de las más bajas del mundo.

A pesar de esto hay un hecho que ha cambiado esa tendencia y ha logrado que se comience a pensar en la idea de un despliegue militar en la región: la industria militar de Brasil.

Según Raúl Zibechi, de la Universidad Nacional Autónoma de México, la Asociación de Industrias de Materiales de Defensa y Seguridad de Brasil integra 170 empresas. Con esas empresas, el país del sur pretende posicionar el carguero KC-390, como reemplazo del C-130 Hércules de Estados Unidos en Argentina, Chile y Colombia.

De igual forma, ha comenzado a competir con la multinacional francesa Thales en equipos de monitoreo de fronteras. Adicionalmente, están trabajando en la modernización de la defensa antiaérea (misiles), inversiones en defensa electrónica y la compra de 120 cazas con transferencia de tecnología. Junto con la construcción de cuatro submarinos convencionales, de un total de 15, y el desarrollo del primer submarino nuclear, de un total de seis. La flota contará con dos portaviones nuevos, cuenta con uno antiguo, y 106 naves de combate; una parte de ellas serán construidas en los astilleros brasileños. Además se está relanzando la industria espacial, sector en el que Brasil marcha detrás de Venezuela y Argentina.

Se estima que en los próximos años, Brasil esté considerada dentro de las 10 industrias militares más grandes del mundo. Pero no sería por mucho tiempo el único país latinoamericano que daría el salto de la importación a la creación. Concretamente en los últimos dos meses, Colombia y Venezuela han manifestado su intención de fortalecer la industria militar.

En Venezuela, el presidente Nicolás Maduro,  sostuvo que se debe superar la fase de “consumidores de tecnología y equipos”, a asimiladores y creadores de tecnología a través del conocimiento científico. El país ya ha avanzado especialmente en la creación de satélites y dará sus primeros pasos con la ya mencionada repotenciación de tanques rusos.

453655_acompFoto cortesía Diario Defensa. www.defensa.com

Por su parte, Colombia, a través de su Ministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón, aseguró que el país le apuesta a tener una industria militar como la de Israel en los próximos años. Ya se han dado los primeros pasos, pero se evidencia aún un mayor presupuesto encauzado a importar equipos y conocimiento, que a fortalecer esa estructura de investigación  e innovación tangible, que para el Ministro y algunos expertos, adentrarían al país por el camino del desarrollo.

Al tiempo, Colombia ha iniciado desde 2012 un acercamiento con Brasil en materia militar y de defensa, con el ánimo de generar oportunidades de negocio y alianzas estratégicas entre las empresas de defensa de ambos países.

Una de las grandes preocupaciones que surgen en el marco de los Diálogos de Paz es la del futuro de las Fuerzas Armadas sin la existencia de un conflicto armado. La industria militar podría ser la apuesta del Estado en un eventual postconflicto. Lo anterior además, sustentado en lo beneficios económicos que el Gobierno asegura un desarrollo industrial militar tendría.

En un contexto de renovación militar en la región y de un marcado deseo de creación tecnológica y científica; sumado a un eventual momento de postconflicto, hablar de una ‘industria militar colombiana’ no sería tan utópico, siempre y cuando se hagan esfuerzos reales por una inversión en investigación, ciencia, tecnología y por supuesto: educación.