La mitad de los colombianos tiene sobrepeso

Pie de foto: Cortesía K. Callicutt
AUTOR:  Jorge Andrés Bravo S. @JorgeBravo007

En el 2002 el 46% de los colombianos superaba su peso normal, hoy se estima que la mitad de la población tiene exceso de peso. La situación se ha tornado más complicada en los últimos años con un considerable aumento de la enfermedad, especialmente en niños, niñas y adolescentes.

Para combatir el constante aumento de peso de la población colombiana, en el 2009 fue declarada como una enfermedad mediante la Ley 1355 y se estableció también como Día Nacional de la lucha contra la Obesidad el 24 de septiembre. A pesar de las medidas tomadas y de las constantes campañas, el panorama no cambia y por el contrario, según la Fundación Colombiana contra la Obesidad, sigue empeorando de manera tal que a principios de agosto de este año fue declarado como el principal problema de salud pública del país.

Es tan complicado el asunto, que el exceso de peso se ha convertido junto con la diabetes en las principales causas de muerte en el país, con un estimado de 200 mil víctimas anuales. Así pues, los colombianos hacen parte del  65% de la población mundial que vive en países donde el sobrepeso y la obesidad se cobran más vidas de personas que otras enfermedades, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Además, la obesidad puede desencadenar – según explica la OMS – en enfermedades cardiovasculares (principalmente cardiopatía y accidente cerebrovascular), que en 2008 fueron la causa principal de defunción en el mundo; la diabetes, los trastornos del aparato locomotor (en especial la osteoartritis, una enfermedad degenerativa de las articulaciones) y algunos cánceres (del endometrio, la mama y el colon).

Sin importar la edad, las causas de la obesidad son las mismas: una mala nutrición, caracterizada por una dieta hipercalórica, lo que significa un aumento en el consumo de grasas, azúcares y sal. De igual forma influye una disminución de la actividad física, que según la OMS es el resultado de las nuevas formas de trabajo, desplazamiento y la urbanización.


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Curiosamente son muchas compañías asociadas a la obesidad, especialmente la infantil y juvenil, las que están promoviendo en el mundo campañas que invitan a la actividad física y a una alimentación balanceada. Al tiempo que promueven nuevos hábitos, llama la atención de que rompan con mitos como el de que no existe una cura mágica contra la obesidad.

La ventaja que se posee sobre la obesidad es que no se trata de una enfermedad transmisible y que su solución está en mejorar los hábitos. Sin embargo, estas son medidas en el plano personal.

El problema de promover soluciones individuales es que se le está restando importancia a la situación, que como ya se explicó, se convirtió en un problema de salud pública. Hoy países como México, que tiene la tasa más grande de obesidad en el mundo, debe invertir grandes cantidades de dinero para combatir esta enfermedad.

De igual forma, se deben generar políticas públicas que piensen el problema desde lo social, es decir, lograr que la actividad física periódica y los hábitos alimentarios más saludables sean económicamente asequibles y fácilmente accesibles para todos, en particular las personas más pobres, al igual que un compromiso real de la industria alimentaria por ofrecer alimentos sanos y nutritivos.

El cambio en la mirada no debe ser solo desde lo técnico, pues son los jóvenes y las niñas y niños, quienes más afectados se ven y que de no atajarse desde ahora, se convertirá en unos de los temas políticos más discutidos y más complicados de radicar, como ya ha sucedido con otros tantos temas que ocupan la agendas políticas, mediáticas y financieras, cuando las soluciones son inalcanzables.