Los estudiantes: ¿el ‘peso pesado’ de las marchas en Colombia?

Foto tomada del diario El Universal. http://bit.ly/16Ue2X1

Por: Jorge Andrés Bravo S. @JorgeBravo007

No ha pasado mucho tiempo desde que los jóvenes del país se unieran de forma masiva en las calles de muchas de las principales ciudades de Colombia, protestando en contra de la reforma a la Ley 30, que proponía grandes cambios al modelo de educación superior.

Fueron los estudiantes – tanto del sector privado como público – quienes en 2011 por medio de diversas manifestaciones en la plaza pública lograron centrar la atención de los medios de comunicación y del Gobierno para frenar el avance de la propuesta.

Ahora, cuando el agro se torna en el centro de atención, pareciera que son esos mismos jóvenes que marcharon en defensa de la educación superior los que han logrado, de alguna forma, que las peticiones campesinas tengan más eco en las ciudades y por tanto en los medios de comunicación y el Gobierno.

‘Yo me pongo la ruana’

A pesar de que se sabía del paro agrario desde semanas antes de que iniciara, la atención sobre el mismo se ha ido incrementando a medida de que se conoce más sobre la situación del campesinado en Colombia.

La situación que más ha indignado a la juventud son las constantes violaciones a derechos humanos de los campesinos por parte del Esmad, quienes han cometido severos abusos de poder en el cumplimiento de la orden de despejar los bloqueos en las vías del país.

Sumado a esto, vídeos como el del documental ‘9.70’ han tenido un gran impacto en estos días. Específicamente el cortometraje de Victoria Solano obligó al Instituto Colombiano Agropecuario (Ica) a responder ante la opinión pública sobre el tema en semanas anteriores.

También ha afectado el hecho de que, aunque de una manera leve, en algunos sectores urbanos se comienzan a sentir los efectos de los bloqueos, reflejados en la ausencia de algunos productos agrícolas en las tiendas y un aumento en el precio de algunos. En Twitter, habitantes de Villavicencio anuncian que una libra de cebolla se compra por $4.000 pesos.

La conjugación de estos elementos ha llevado a que personas que habitan la ciudad digan que ellos también se pongan la ruana y salgan a exigir mejores condiciones para el sector agrario. “A los campesinos el Estado los olvida y ahora los quieren terminar de matar con el TLC y los transgénicos”, asegura Francesca Fichera, una joven que participó en las movilizaciones.

No fue uno, fueron tres

Los encuentros ciudadanos que iniciaron el domingo en la mañana con una improvisada marcha en Bogotá  que no fue registrada por los medios y a la que asistieron personas entre los 18 y 30 años – más unos cuantos curiosos ciclistas – y en la noche, mediante un  espontáneo cacerolazo en Tunja, no se han detenido hasta hoy. El lunes, inspirado en la experiencia de la capital boyacense, el recién creado Partido del Tomate convocó a un cacerolazo en Bogotá, Armenia, Duitama, Medellín, Cali y Bucaramanga; la manifestación no solo logró ser exitosa en la mayoría de los municipios convocados, sino que motivó a más poblaciones a hacerlo, uno de los casos más mencionados en las redes sociales, fue el de Sogamoso.

La aceptación que tuvo la convocatoria llevó a que el Presidente Santos se reuniera con los campesinos por primera vez ese mismo día. Sin embargo, su presencia en el departamento de Boyacá no fue suficiente para evitar la marcha y al regresar a Palacio, el helicóptero presidencial debió sobrevolar una Plaza de Bolívar llena de banderas, cacerolas, molinillos, pitos y antorchas.

Foto: Jorge Andrés Bravo S.

El martes, Bogotá fue testigo de otra conglomeración en la que nuevamente los jóvenes fueron protagonistas. Con pancartas, decenas de personas se reunieron al norte de la ciudad, en la plazoleta de la calle 85 con carrera 15, de donde se dirigieron a la calle 72, luego al Parque Nacional, para detenerse en horas de la noche en la Plaza de Bolívar.

Todos marchan

El jueves fue la gran jornada de movilización en el país. El sur de Bogotá fue desde el miércoles uno de los escenarios más agitados, y en donde se demostró que cada vez más sectores se suman en el apoyo al agro. Ante la intensidad que se esperaba para el jueves los colegios oficiales de la capital colombiana cancelaron sus clases, al igual que varias Universidades y centros educativos.

Ante la escalada precipitada de las expresiones ciudadanas por fin el Presidente Santos le ‘dio la cara’ al país en la mañana del jueves a través de una alocución presidencial, que más que calmar los ánimos, parecieron agitarlos aún más. En las redes sociales el mandatario fue atacado por sus palabras que fueron interpretados por muchas personas como “un discurso barato y carente de un mensaje contundente”.

A pesar de que es cierto que la alocución no aportó nada nuevo al debate, significó por fin – luego de varias semanas de silencio – el reconocimiento como legítimo al paro agrario y se reconoció el abandono estatal al campo durante los últimos 40 años.

Internet, jóvenes y protesta

A lo largo de la semana internet ha jugado un papel vital – que si bien ha sido cuestionado por algunos por los impactos en el largo plazo que pueden generar – ha logrado generar un impacto mediático y ha impulsado movilizaciones.

Foto: Francesca Fichera

La Mesa Amplia Nacional Estudiantil (Mane) y otras organizaciones juveniles han usado las redes sociales para generar, compartir y reproducir, vídeos, fotografías, símbolos y artículos. El papel estudiantil se hizo notar de nuevo con más fuerza en la jornada del jueves y al parecer, serán ellos quienes le den aún más fuerza a este grito de protesta. Y hasta el mediodía del jueves, sin expresiones de violencia por parte de las iniciativas juveniles.

La circulación de información ha traído diversos debates que han hecho de estos días aún más interesantes. Son muchas las motivaciones que las personas tienen para movilizarse: expresar su desacuerdo con el TLC, la defensa de los derechos humanos, la carencia de subsidios al agro o la desprotección de los cultivadores. Esa diversidad ha generado importantes debates sobre la manera en que la juventud consume, la manera en que se apropian y comercializan símbolos (el más debatido el de la ruana), entre otros.

Por segunda vez en menos de cinco años son los estudiantes y son las redes sociales las que han generado el mayor número de adeptos y donde el debate se ha dado de manera más vivaz. Nuevamente los jóvenes se apoderan de las calles y se apropian de símbolos para decirle a la sociedad que son agentes políticos y que cuando se unen para cambiar su entorno son la voz más fuerte que dice: “¡el paro agrario sí existe!”.

  • Pinllo
  • Laura Ospina

    aja gracias por narrarme lo que ya sabía. ¡Cómo malo el artículo!

  • clementina

    Por fin un Articulo sensato en medio de este caos. Gracias!!!!