De la Primavera a la guerra

El gobierno sirio fue acusado por Francia de usar gas Sarín en contra de la población civil. Es un anuncio de suma importancia pues es de las pocas condenas existentes desde occidente contra la violencia ejercida por el régimen de Bashar al-Assad.

A pesar de que el gobierno de al-Assad había sido violento desde sus comienzos, la comunidad internacional no ha condenado las acciones contra la población siria de manera tan contundente como lo hizo en casos como el de Libia. Además de los negocios en el sector energético y petrolero que tienen algunas de las naciones miembros del Consejo de Seguridad de la ONU, existía también el inconveniente de que Siria hacía parte de la Liga Árabe y que intervenir en el país significaría la enemistad con toda la liga. Como si fuera poco, Siria es para muchos países occidentales la entrada a los países árabes.

Las denuncias y defensa de posturas desde Occidente no han sido tan contundentes frente a la situación en Siria y mucho menos se ha intervenido militarmente la región, como se hizo en Libia. El primer pronunciamiento de la Onu se realizó cinco meses después de iniciadas las protestas y cuando la violencia ejercida por el régimen alcanzaba los 1600 muertos.

Mientras Occidente se conformaba con dar declaraciones, los países árabes fueron más contundentes. La Liga Árabe decidió que a partir del 16 de noviembre de 2011 Siria dejaría de ser un país miembro de ese grupo, al tiempo que Turquía evaluó la posibilidad de cortarle el servicio de luz al país vecino.

Retirar a Siria de la Liga fue un golpe contundente para el mandatario de ese país, pues según explicó en ese entonces la oficina para América Latina de la agencia de noticias Reutersel ostracismo en el mundo árabe es un golpe especialmente duro para al-Assad, que siempre se ha considerado a sí mismo como un campeón de la unidad árabe”.

Sin lugar a dudas las acciones árabes produjeron efectos y no solo lograron declaraciones por parte del secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, sino que llevó a Rusia a seguir los pasos de Estados Unidos y reunirse con la oposición. Rusia es uno de los grandes aliados del país árabe (su relación es tan cercana que tienen un contrato de suministro de misiles)  y ya en el Consejo de Seguridad de la ONU junto a China había bloqueado una Resolución que trataba sobre la violencia en Siria.

El debate continúa

Desde 2011 se ha insistido en que la mejor manera de frenar con la escalada de violencia en Siria es a través de un diálogo que lleve a que al-Assad abandone el poder. Esa es la salida que respalda Rusia. Sin embargo, “la semana pasada la UE decidió levantar el embargo de armas a la oposición siria y Francia y Reino Unido mostraron su disposición de ayudar a la oposición armada, que incluye grupos terroristas como el Frente al Nusra”, informó la cadena TeleSur.

Hay quienes consideran que si se intervino militarmente en Libia, lo mismo debería suceder ahora en Siria. Sin embargo, en conversación con la BBC en 2011, el opositor Al Halal aseguró que el país árabe no desea una “interferencia militar sólo apoyo político para nuestras opiniones. Queremos continuar con nuestro levantamiento pacífico sin armas incluso si nos disparan y nos matan“. Y ese es el mensaje que han captado Estados Unidos y Rusia, quienes insisten en dialogar.

La violencia aumenta

La denuncia de Francia, que ya había sido anunciada por la ONU, sobre el uso de armas químicas podría ser el pretexto que la Unión Europea esperaba para intervenir militarmente. Sin embargo, el panorama internacional frente al conflicto no ha variado mucho.

El verdadero cambio se ha dado al interior de Siria, donde la violencia ha aumentado de manera alarmante – muestra de eso es el uso del gas Sarín –  y que los analistas consideran que ya no se trata de una revuelta social, sino de un conflicto armado que ha dejado ya 70.000 víctimas y que ha traspasado fronteras.

Al tiempo que Rusia propone el diálogo, es acusada de proporcionar apoyo político y militar al regimen de al-Assad. La Eunión Europea ahora contempla la posibilidad de una intervención militar. Sin embargo, tal como en 2011, no hay claridad sobre qué hacer con Siria. La violación de Derechos Humanos no es algo nuevo en la región y mientras la comunidad internacional no actúe de manera contundente, Siria seguirá desangrándose.

La Primavera Árabe le dio la fuerza a Siria para levantarse y enfrentar el abuso. A pesar de que la primavera se convirtió en otoño e invierno, aún los sirios luchan convencidos de que al igual que en Libia o Egipto, ellos podrán vivir en una sociedad libre, aun sabiendo que, según parece, batallan solos.