Sobre World Press Photo 2013

En Amsterdam se encuentra exhibida la muestra de foto reportaje World Press Photo 2013. La ubicación de estas imágenes conmovedoras, violentas, aterradoras y graciosas es De Oude Kerk, que traducido al español significa iglesia vieja. En los Países Bajos he visto como distintas iglesias son usadas para albergar distintos eventos, desde ventas de libros de segunda mano, conferencias, exposiciones y hasta el punto donde se entregan elementos de carreras deportivas (como camisetas y números de competencia). Las fotografías que se encuentran en ese recinto, que alguna vez fue usado con fines religiosos, fueron seleccionadas en el concurso que la World Press Photo adelanta anualmente. Algunas de las categorías en las que se organiza la selección de fotos son: vida diaria, naturaleza, deporte, asuntos contemporáneos y retratos. Para conocer más de las imágenes y de la memoria gráfica del certamen siga el siguiente enlace: http://www.worldpressphoto.org

El reportaje gráfico es el género fotográfico que más me gusta, pues considero que se necesita del ojo más agudo, del manejo más cuidadoso de la técnica y de algo de suerte para lograr captar una imagen que logre narrar todo un evento. No obstante, la suerte puede estar presente en los distintos momentos del proceso fotográfico, no sólo en la captura. Recuerdo que en Ligeramente Desenfocado Robert Capa explica que las fotografías que tomó del desembarco de Normandia están desenfocadas por un error que cometió quien las estaba revelando, pues había presión y prisa en publicar las imágenes en la revista Life. Sin embargo, ese desenfoque le añade distintas lecturas a las fotografías, sin importar que esto no hay sido ocasionado precisamente por el agite del momento, por el furor de la guerra, ni por el desenfreno por llegar a las trincheras y salvarse del fuego enemigo.

El reportaje visual me llama la atención por la forma en que pone en jaque al espectador, por las situaciones incomodas al que lo enfrenta, por la sorpresa que puede generar, pero también por tener la capacidad de hacer reír y conmover en ciertas ocasiones. En fin, por hacer detener al público. En otro tipo de exposiciones he visto como los espectadores caminan de forma apresurada para ver la mayor cantidad de obras sin detenimiento, para al final saber que cumplieron la tarea de ver la totalidad de la muestra. Ademas de observar las imágenes que fueron seleccionas este año en el World Press Photo me interesé también por ver la reacción del público, y tomar fotografías de los espectador frente a las imágenes.

En el momento de compartir mis fotografías de la exposición en una red social me llevé una sorpresa más. Facebook me pedía etiquetar a las personas que salían en las fotografías de las fotografías que había tomado, e incluso especificaba que si les disgustaba la foto ellos mismo podrían quitar la etiqueta. Lo que más me llamó la atención de esto fue el collage de imágenes que se generó para hacerme tal sugerencia. Debajo de cada segmento de fotografía me era preguntado: ¿Quién es este? Este hecho fortuito me puso de nuevo en esa situación incomoda que el reportaje gráfico puede generar al evidenciar tanto dolor de forma cruda y fría. Las fotografías son sorprendentes, pero a veces tanta sorpresa elimina la individualidad de los sujetos y los ubica como sujetos que participaron o se encontraban en el desarrollo de un evento. Allí están ellos, mostrando su dolor, mostrando sus penas, llorando y gritando, y del otro lado estamos los espectadores conmovidos por la imagen. El reportaje gráfico tiene frialdad, pues por más que el fotógrafo quiera mostrar una historia y evidenciar una realidad, al final el individuo es convertido en imagen al ingresar en el torbellino de noticias. Quizás este es uno de los elementos mas crudos del reportaje gráfico: el desapego que puede generar. Pero como dije anteriormente, esto es lo que finalmente genera una situación incomoda en el espectador.