Sobre el Ars Electronica 2012

En la ciudad de Linz, Austria, se celebró el festival Ars Electronica desde el 30 de agosto hasta el 3 de septiembre. Esta edición fue titulada “The Big Picture- New Concepts for the New World”, pues su propósito fue “identificar todas las imágenes que capturan el nuevo devenir del mundo. Grandes Imágenes que hagan justicia a la globalización progresiva y la interrelación de nuestro mundo, que capturen sus contradicciones y fallas al igual que las formas en que las personas se unen”, como se estableció en el texto curatorial. A este planteamiento se le sumaba la siguiente pregunta: ¿Estamos en el umbral de un nuevo mundo? La respuesta afirmativa de los curadores partía de los cambios (aparentes) a nivel político y económico causados por las crisis actuales.

Con estas pocas palabras el lector se podrá percatar de lo ambiciosa que es la propuesta curatorial, y se podrá imaginar lo confuso que pudo llegar a ser el festival. En este se buscaba, a través de conferencias y exposiciones, presentar proyectos que marcaran un cruce entre el arte, la tecnología y la ciencia, y que a su vez abarcasen esa “Gran Imagen”. Sin embargo, tengo mis reservas cuando se empuja a una intersección entre estas disciplinas, pues el artista termina jugando a Frankenstein. Las opciones que posibilita la tecnología hoy en día para la creación son abrumadoras, pero muchas veces el artista se queda con lo asombroso de ella y no se preocupa por entenderla de forma más profunda. Es por esto que, al final, la obra se convierte en un popurrí de cables, pantallas y parlantes, que ejecutan una acción cuando el espectador hace algo. Muchas
veces las obras parecen esculturas que necesitan instrucciones, o de un guía que explique su funcionamiento y dé pautas para que el espectador pueda “interactuar” con ellas.

Pero en el Ars Electronica estuve en conferencias de proyectos interesantes, y quisiera hacer referencia a una que me pareció sorprendente, no solo por la tecnología que involucraba sino también por la pasión y humildad con la que hablaron sus expositores. El proyecto titulado Tsunagari (que en español traduce conexión) proviene del Museo Miraikan de Japón (Museo Nacional de ciencias emergentes y de innovación), y consiste en la implementación de nuevas tecnologías para mapear el mundo, para que el espectador se relacione de formas distintas con la representación del globo y lo comprenda de otras maneras (http://www.miraikan.jst.go.jp/en/sp/tsunagari/index.html).

Este proyecto se divide en tres puntos: el Geo-cosmos, el Geo-Scope y el Geo-Pallet. El primero consiste en un globo de seis metros de alto por ancho conformado por 10,362 paneles LED, que en conjunto hacen posible la conformación del globo terráqueo. La función de este gigante no se centra únicamente en visualizar la geografía y el clima, sino en mapear el mundo a través de los distintos lenguajes, o señalar los países donde se eligieron las primeras mujeres parlamentarias, por ejemplo. Con éste se posibilita la creación de nuevas formas de entender la representación de la tierra más allá de los
océanos y continentes.

El segundo punto del proyecto, el Geo-Scope, posibilita una interacción táctil con el mapa a través de pantallas táctiles, valga la redundancia, donde el espectador puede escoger entre una serie de datos para que sean desplegados.

El tercer punto, sin demeritar o quitar relevancia a los anteriores, es el que mas me impactó porque, inicialmente, revertía toda mi concepción de la representación del mundo dividido en norte-sur y oriente-occidente.

En el Geo-Palette se emplea un nuevo mapa del mundo llamado Autagraph, que busca hacer una representación correcta del mundo en un plano bidimensional. ¿Qué quiere decir esto? Quiere decir que el mapa con el que aprendimos geografía en el colegio es una convención del mundo, pero más que una convención que separa al mundo en puntos cardinales que conllevan de inmediato a hacer conjeturas económicas y sociales, es una convención de una representación tridimensional traducida a una representación bidimensional. Es decir, el mapa que conocemos busca desplegar el globo, desenrollar la esfera para hacerla visible en un plano, y esto conlleva a errores. Un ejemplo de esto es que en un mapa convencional Groenlandia aparenta ser mucho más grande que Australia, cuando en realidad no es así. El desarrollador del Autagraph, Hajime Narukawa, se detuvo, realmente a pensar en cómo representar un objeto tridimensional en un plano bidimensional. Este fue el punto que realmente me cautivo del proyecto, porque más que aprender que el mundo no corresponde al mapa me impactó la sensibilidad que tuvo, no muy lejana a la de un pintor, dibujante o fotógrafo cuando busca traducir o captar algo del mundo a un plano.

Narukawa se basó en la geometría y las matemáticas para poder desplegar el globo sin alterar en gran medida las proporciones terrestres (aunque aún tiene unas pequeñas incongruencias, que son visibles cuando se observa a Brasil). Comentó en su conferencia que en un punto no sabía como llevar a cabo dicho despliegue, hasta que su madre le regaló un dulce. Éste estaba doblado con cuidado, y se percató mientras lo abría que la forma en que estaba empacado le servía también para empacar y luego abrir el globo terráqueo. Gracias al dulce, y por supuesto a su madre, pudo encontrar una forma en que podía convertir una esfera en un plano. No obstante, Narukawa no sólo le agradeció a su mamá por la revelación para luego guardar su proyecto, sino que con ayuda del Museo Miraikan, y de un equipo de desarrolladores y colaboradores, hizo posible que su proyecto se pudiera ver, manipular y, principalmente, compartir en cualquier parte del mundo. Si quiere ver como funciona el Autagraph puede entrar al siguiente enlace y crear su propio mapa: http://geopalette.jp.

Después de la conferencia que explicaba todo el proceso del proyecto pude confirmar un dicho que va más o menos así: un colombiano es más inteligente que un japonés, pero dos japoneses son más inteligentes que dos colombianos. Es difícil imaginar que un proyecto de tanta envergadura se haga en Colombia, porque más allá de los fondos que se necesitan para crear algo así, hay trabas y celos para trabajar en equipo, y sobre todo, para que un proyecto sea compartido sin tantos problemas.