Libro 3: Más allá de Poblinsburgo. Capítulo 21:”Mío”


Haga click en la imagen para agrandar

Ella estaba viéndolo todo. Observaba agitada el momento en el que el Rey se derrumbaba y Lupoblin tomaba su corazón para huir presuroso antes de que alguien se enterara, dejando atrás a su amigo, y así perderse en la oscuridad. Una oscuridad tan profunda que ni las artes mágicas de Baba Yaga podrían penetrar.
Había seguido cada paso tomado por el Poblin desde el momento justo en el que este cruzó el portal y abandono su cabaña, dejando atrás la Tierra de las Fábulas. La promesa y la oreja que dejadas unían a Lupoblin con la bruja; ella a través de su caldero podía verlo a pesar de estar en la inconmensurable distancia que separa dos reinos imaginarios.
Pero en el instante en que el Poblin se adueñó del corazón y deseó no ser visto, la magia de Baba Yaga falló y la oscuridad llenó el caldero; la bruja no lo pudo ver más.
Una furia la invadía al ver que su poder había sido superado. Que un ser tan patético como un poblin desapareciera de repente de su mirada vigilante, hería el orgullo de la bruja dolorosamente. Un gritó llenó la casa ambulante; quiso maldecir a Lupoblin, pero se contuvo. Porque a pesar de semejante afrenta, sumado al hecho de que el poblin había roto su promesa, la bruja había conseguido librarse del Poblin King; Poblinsburgo no tenía quien la gobernara y Baba Yaga no iba a dejar pasar esa oportunidad.
Tomando su báculo mágico, hecho de una de las ramas del mismo el árbol de la vida Yggdrasil, con su magia voló a Poblinsburgo. Sin el poder del PoblinKing, las barreras mágicas que siglos atrás la habían rechazado, eran ahora frágiles y ahora podría romperlas.
Aún así, a pesar de estar debilitadas seguían siendo un obstáculo difícil de superar por lo que tuvo que concentrar todo su poder para pasar, siendo tal el poder liberado por el choque entre las dos magias, que se pudo sentir en cientos de reinos imaginarios vecinos.
-Ahora va a ser mío- dijo Baba Yaga en cuando cruzó la barrera con la idea fija de construir un nuevo Poblinsburgo. Sin olvidar en ningún momento al Poblin que la desafió, de quien aún tenía un vínculo el cuál sería imposible de romper mientras ella tuviese consigo la oreja que le arrancó. Era sólo una cuestión de tiempo para que los dos volvieran a encontrarse.

 

Fin del tercer libro.