Libro 3: Más allá de Poblinsburgo. Capítulo 18:”Poblin King”

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Los tres viajeros se encontraron repentinamente en un pasillo enorme, de altos techos y paredes decoradas con un sinfín de tapices y tallas que hacían referencia a la historia y a la iconografía Poblin.

– Hemos llegado-. Dijo el Estandarte del Rey. – Con su magia, el rey nos ha traído justo ante las Puertas de las 200 Máscaras; detrás de ellas se encuentra su trono, donde te espera Lupoblin.

Frente a ellos se encontraban cerradas dos enormes puertas que se elevaban hasta llegar a los altísimos techos del pasillo que precedía el salón del trono de Poblin King.

Lupoblin, lleno de la extraña seguridad que da estar frente a lo irremediable, le pidió a Signore Lupo y al Estandarte que lo ayudaran con las pesadas puertas. El Lobo y los poblins tiraron de las cadenas que colgaban de las puertas, hasta que se abrieron lenta y pesadamente.

En el salón del trono sólo había oscuridad, que se resistía a ser vencida por la luz que provenía del pasillo y se filtraba a medida que las puertas se abrían. Lupoblin por fin entró.

La oscuridad hizo que los ojos de Lupoblin tardaran en reconocer alguna forma. De repente,  no muy lejos, justo frente a él pudo entrever el trono y sentada, una figura.

Era el Poblin King, no podía ser otro, nadie más osaría sentarse allí. Además, Lupoblin lo reconocía como a su rey y creador, pero en realidad, el ser que estaba sentado allí no se parecía al de sus recuerdos. Tenía la corona y la máscara, pero este ser que ocupaba el trono, estaba envuelto en una oscuridad que a la vez parecía salir de él.  Emanaba y lo envolvía, como una terrible enfermedad que lo marchitaba.

Por sólo un instante Lupoblin vió un pequeño resplandor justo en el pecho del ser que se sentaba en el trono. Y reconoció ese resplandor como la señal de la magia de Poblin King; la misma magia que lo creo a él y a todos los poblins de Poblinsburgo. Ese brillo y esa magia provenían del corazón del rey.

Justo cuando Lupoblin decidió acercarse, el Poblin King abrió los ojos.