Libro 3: Más allá de Poblinsburgo. Capítulo 11: “Trato”

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La bruja liberó a Lupoblin de su hechizo. Por fin el poblin pudo entender qué era lo que estaba pasando. Sin pensarlo dos veces saltó del caldero y se lanzó con un ataque veloz contra su captora. Sus garras iban a alcanzar la garganta de Baba Yaga, pero sólo consiguieron golpear el aire. ¡Había desaparecido! Antes de que Lupoblin tuviera tiempo de reaccionar, reapareció detrás de él sujetándolo con una firmeza descomunal, contraria a la que se podría suponer de un cuerpo tan delgado como el de la bruja. A pesar de luchar con todas sus fuerzas el pequeño poblin no pudo liberarse de férreo abrazo. Tal impotencia enfurecía a Lupoblin, pero lo que más rabia le daba era darse cuenta que la bruja no parecía hacer ningún esfuerzo  para dominarlo.

-Estás en mi casa, bajo mis reglas- dijo Baba Yaga con un susurro. – Por más que lo intentes no me puedes hacer daño mientras estés bajo este techo. Entiende que si lo deseara ya estarías muerto. La única razón por la que no estás bajo mi hechizo es porque así lo deseo. Quiero que estés completamente consciente para que escuches con atención el trato que voy a proponerte y que luego no digas que te forcé a aceptarlo o que te engañé.

Lupoblin trató una vez más de liberarse, pero vio que era imposible. Ahora sólo le quedaba oír lo que la bruja le tenía que decir, eso le daría tiempo para pensar en una forma para escapar. –Habla- dijo con resignación.

La bruja sonrío y continuó con su propuesta -Tienes un corazón fuerte, tanto o más que el de tu amigo el lobo. Seguro el devorarlo me dejaría satisfecha por varias décadas. Pero la verdad es que está fuera de mi alcance  y me es imposible comerlo–. Dejó de sonreír y el tono de su voz bajó, tratando de contener una furia inmensa que se confundía con un deseo aun mayor. -Una magia poderosa, más que la mía, no me permite tomar tu corazón y alimentarme de su esencia. La promesa que hiciste antes de cruzar a la frontera de la Tierra de las Fábulas, de regresar y enfrentar la justicia de tu reino, te ha ligado con su regente, quien tiene un poder que supera el mío. Y yo quiero ese poder.  Te dejaré ir junto a tu amigo el lobo si me prometes traer el corazón del Poblin King. Sé que no romperás tu promesa y cumplirás tu palabra. Si te niegas serás libre de irte, pero te garantizo que nunca volverás a ver al lobo.

-Lo prometo- dijo sin dudar Lupoblin.