Libro 3: “Más allá de Poblinsburgo” Capítulo 7: “Legado”

 

Lupoblin pudo reconocer que a pesar de la naturaleza engañosa del ogro, le estaba diciendo la verdad. Pero se sentía preocupado. Aunque podría encontrar a la bruja y con ella a su amigo, justo como logró encontrar la Tierra de las Fábulas, sabía que no tenía suficiente tiempo para empezar una nueva búsqueda con un rastro tan frío.

La joven de rojo vio como la pequeña criatura enmascarada caminaba en círculos claramente agobiada. Había escuchado toda la conversación entre Lupoblin y el ogro. Si no hubiera sido por la aparición del primero con su terrible viento, lo más seguro es que ahora estaría compartiendo junto a sus dos amigos una definitiva estancia en el estómago del ogro. Aunque tenía serias reservas por la amistad entre Lupoblin y el Lobo, la chica se sentía comprometida a ayudar al Poblin.

-Yo puedo encontrar a la bruja- dijo la joven de rojo –Pero si quieres que te diga cómo, debes prometerme que me llevarás contigo y me ayudarás a cobrar mi cuenta pendiente con la bruja. Te advierto extranjero, que pienses muy bien tu respuesta pues una promesa en la Tierra de las Fábulas no se puede romper, sin tener serias consecuencias.- sentenció.

Lupoblin, quien tampoco confiaba en la chica, no tenía otra opción. – Está bien. Acepto y prometo llevarte conmigo ante la bruja- Dijo sin que se notara la duda en su voz. – Ahora dime cómo la encontrarás.

La chica tomó el hacha de falsa plata que le entregó la bruja, y golpeó con fuerza contra una roca hasta romper su hoja en pedazos. Tomó el más grande de los trozos entre sus manos, cerró los ojos y extraños símbolos empezaron a aparecer escritos en su piel – Mi abuela, antes de ser devorada por tu amigo, me enseñó el arte leer los vínculos entre los objetos, las personas y los lugares en la Tierra de las Fábulas. Este trozo de metal pertenecía a la bruja y con él la podré encontrar. – Dijo pausadamente la chica, mientras que los símbolos empezaron a volar alrededor de ella.- Pero no cualquiera puede realizar estos hechizos, se necesita un combustible, una motivación para poder alimentarlos. Y el mío es el odio que siento hacia el gran Lobo, quien me quitó a mi abuela.- Sentenció.

Un extraño halo rodeó a la joven de rojo que de la misma forma repentina en la que se formó desapareció.
-Ahora sígueme- Dijo Caperucita.

Y así, aliados por una promesa, Lupoblin y la joven de la capa roja, fueron en busca de Baba Yaga y su prisionero, Signore Lupo.