Libro 3: “Más allá de Poblinsburgo” Capítulo 2: “La Bestia”

 

“Los tres cazadores se vieron sorprendidos por la bestia. Al parecer, había dejado el rastro intencionalmente para que los dos hermanos y la joven la siguieran y cayeran en su trampa. Ahora los devoraría, pero no sin antes hacerles sentir un dolor indescriptible con sus afilados colmillos y garras.

Pero ni los hermanos ni la chica de la capa roja temieron, pues tenían con ellos un arma que el Lobo no conocía y sabían que tal ignorancia le costaría su vida. El hacha de plata que les había dado la bruja de la casa ambulante. Ella fue quien les dijo dónde encontrar a la bestia y los dotó con la única arma que existía ante la que el voraz lobo estaba indefenso.

“¡Ha llegado tu hora bestia inmunda!” dijo la joven mientras se lanzaba blandiendo la filosa hoja de plata.

Pero quien si había quedado sorprendido era el otro cazador que los seguía, pues él no sintió en ningún momento la presencia ni el olor de quien había sido su amigo. No podía creer que esa bestia fuera el noble Signore Lupo. Era imposible que hubiera cambiado tanto. Algo muy extraño estaba sucediendo, pensó el poblin. Ahora debía actuar.