Educación a cambio de religión

Cuando les conté a mis hijas la historia del diluvio universal, esa atrocidad que cometió Dios contra el hombre, y el posterior pacto con Noe, las niñas me preguntaron cuál Dios era ése.

―El dios más grande―, contesté.

―¡Ya sé!, ―saltó Abril―, ¡Poseidón!

―No, ―dijo MaríaIsabel―, Poseidón es el dios de los mares. Thor es el dios más grande.

Ambas intentaron varios nombres, y yo callado, tremendamente preocupado, por el diluvio que se venía, parecido a la tormenta bíblica. Entonces me preguntaron: Papá, ¿cómo se llama el Dios de dioses? La avalancha llegó y me dejó con el pantano hasta el cuello. No supe contestar.

Nunca he cometido proselitismo religioso con mis hijas. Mientras menos tabús aprendan, serán más flexibles mentalmente. Alguna tía me reclamó: “tus hijas no tendrán ética, ni valores morales, si no aprenden el amor a Dios.”

Entiendo lo que quiso decir la tía: en esta modernidad vacía y violenta, uno tiene que armarse de valores morales para afrontar la vida con entereza y sufrir el menor daño posible. Y tiene razón. Hay que educarse en la integridad, en la honestidad, la decencia. Pero el asunto es ¿cultivar a través de la religión, del mito, del miedo y la represión? No lo creo.

Sé que la vacuidad que sufrimos se debe, en parte, a la tibieza moral y religiosa que hemos desarrollado. En otros tiempos, por ejemplo, la institución del matrimonio era sólida y no líquida como ahora, y esa solidez era soportada por la religión. Pero sé que la sociedad podría renovar su integridad a partir de otras instituciones que no sean las iglesias o el Estado.

El científico Rodolfo Llinás proponía el estudio de las ideas,una cosmogonía, para combatir la futilidad y agresividad de la sociedad actual. Claro está, un estudio serio, con profesores preparados para ello, contrario a lo que sucede hoy en día, donde los peores educadores están en la básica primaria y el bachillerato.

Con el estudio de las ideas, se hace un pronóstico: si un estudiante estudia la historia de la ciencia, su origen y evolución, tal vez descubra lo maravillosa que es la vida y en general el universo. A pesar de que estas materias como biología, historia y física son parte del currículo de nuestros estudiantes no vemos mayores resultados en su sensibilidad. No es culpa de los contenidos, sino de quien los entrega. Un niño mal educado en la escuela no descubre la belleza y el valor de su entorno. La responsabilidad de esa carencia es de su profesor.

En vista de que somos tan fríos en el amor a Dios, si estudiamos arte, ciencia e historia, se podría llenar el vacío moral que la religión está dejando en nuestra sociedad.

Con una buena educación, y sin necesidad de la religión,ni miedo, ni represión, tal vez el estudiante, joven o viejo, recupere los valores éticos. Unos valores fundados en la conciencia del valor de la vida.

Esa es la moral que intento enseñarles a mis hijas. Una moral que mi tía no entiende.

  • Juan David: Estoy de acuerdo con vos. Una cosa es religión, otra espiritualidad. Conocemos varias personas muy religiosas, pero con una pobreza espiritual tremenda.

  • Juan David

    Cuando uno habla de religión hay un hilo muy delgado que se confunde, por que la verdadera religión o espiritualidad esta bien alejada del miedo o los prejuicios. Es por el contrario una búsqueda autentica y activa de vida en donde uno trata de comprender, no de juzgar, la espiritualidad es una búsqueda que invita a reflexionar constantemente. Lo invito a que se vea la obra de René Magritte que se llama La Gran Familia y descubra que significa, esto podría ser una respuesta mas acertada de espiritualidad.

  • indierod

    Eso es darle demasiado crédito a la educación…y también muy poco a la tía.