Mapas lingüísticos del Sur

“Tal es la historia de todos los pueblos, tal la historia del hombre… Palabras todo, ruido, confusión; posítivo, nada… ¡Bienaventurados los que no hablan, porque ellos se entienden”

Mariano José de Larra

 

Imagen: Mapas ling edit.jpeg Pie de foto:  Tomada de: http://1.bp.blogspot.com/-h3FAVPUNsRw/UHmlQaMKjQI/AAAAAAAADtg/SSrUzi9P9Ig/s1600/creativity-and-innovation-730×538.gif

Lo más duro de vivir fuera del país es que hay que nacer de nuevo, es decir, tener un nuevo comienzo en todo. Si no se logra este estado, todo lo que se haga, se piense o se recuerde será una farsa. Hay que adoptar costumbres, lenguaje, manías, y hasta inmiscuirse en la vida pública de los demás países para poder renovar la sociabilidad. Hacer amigos es una tarea ardua. Claro que existen las llamadas “colonias”, y la verdad esto constituye un pequeño país reunido entre remembranzas. Pero mayormente entre una multitud de gente que no es la propia, se siente uno en la “diáspora”, para no decir que se siente uno “exiliado”. Hay que ser sincero: uno disfruta de todo, y siempre parece llevar una regla interna que mide todas las cosas según nuestros cánones colombianos. Es natural. Por ejemplo, la conversión de dinero, el sabor de los tomates, las gaseosas, la calidad de la ropa, los colchones, la música, y hasta la parranda. Todo se mide con lo de uno.

Aunque hay que decir que el lenguaje y su significado es lo más risible de todo. La polisemia de las palabras se comprueba no solo con el diccionario, sino viajando entre países de habla castellana. Porque uno piensa por ejemplo que pedir un refresco en Chile o Bolivia es tan fácil como decir: “por favor, deme una gaseosa”. Los que atienden quedarán, como dicen en Chile, “marcando ocupado”. Y ¿qué es marcar ocupado? Por ahí nos vamos metiendo en los problemas de la polisemia del lenguaje. Significa “no entender nada”.

Como extranjero, resulta uno metido en los laberintos borgianos del lenguaje. Y quisiera, por un momento, que existiera un lenguaje universal que simplifique las cosas. Como esa propuesta antigua del profesor argentino Salvador de Luca que intentó crear un solo lenguaje universal a través de números. Claro, los números son otro cuento: el equivalente de “se hizo un ocho”, en otro lugar es “se hizo un tres”.

Y así las personas se sientes solas por el quiebre del circuito de comunicación, y se descubre que una lengua no está completa en ningún hablante, más que dentro de su propia comunidad. Una cosa que nos alaban a nosotros, los colombianos, es la dicción. ¡Ah! también las telenovelas, las de siempre: “Betty la Fea”, “Pedro el escamoso” y recientemente “El capo” y “Las muñecas de la mafia”. Se ríe uno cuando los que no son colombianos, intentan hablar como si lo fueran. La complejidad es que cuando imitan, no se sabe si lo hacen como paisa, valluno, costeño o llanero. Para ellos la dicción es igual. Nosotros sabemos que no. Hasta ahora no entiendo que es “Mondá” y “Barbachán” en la costa, o “Toche”, “Cachifo” o “Chácara” en la Bogotá.

Al estar fuera del país, uno se vuelve un significante que viaja, uno que interpreta todas las cosas a la luz del lenguaje propio. Casi que como una moneda de cambio buscando los valores correspondientes. Cree, por un momento, que las divisiones en América no son políticas sino lingüísticas. Que el lenguaje español es guerrillero. Que no hay una homogeneidad del idioma y que de ahí parten todas las costumbres, formas, sentidos, actitudes que uno debe adoptar para sobrevivir en la comunidad latina.

En temas de artes, si no se es “entendido”, puede quedar fuera del juego. Recuerdo que el primer libro que leí en Chile fue uno de Alberto Fuguet, y la verdad no entendí ni jota. Todo ello estaba lleno de chilenismos. ¡Vaya que me rendí en las primeras diez páginas!, por carecer de unos significados precisos para entender frases como: “El joven entró y dejó la escoba delante de su familia”. ¿”Dejó la escoba”? ¿Significa que debía barrer y renunció a ello? No, que dejó todo en problemas delante de los demás. O esta línea que sí me dejó totalmente confundido: “El gallo le propuso a la cabra que pololearan”. La verdad, “pololear” sí tiene un significado en la Real Academia Española, pero ¿acaso gallo y cabra no son extraños en la frase? “Gallo” es joven (aunque también se dice cabro chico) y “cabra” es jovencita (la transliteración de “sardina” en Colombia).

Una licenciada bogotana, físico-terapeuta y pedagoga, fue despedida de su trabajo en Santiago de Chile por cantar con los niños del hospital el siguiente coro infantil:

Pedro pela papas con un pico, con un pico pela papas

Pela papas pedro, con un pico pela papas

Los infantes, como buenos aprendices, entonaron la canción para sus padres y éstos, encolerizados, se quejaron ante la administración de la institución por obscenidad y corrupción de menores de parte de la licenciada. ¿La razón de la obscenidad? “Pico” significa pene en Chile. Cuando me lo contó en un apartamento de Providencia en el centro de Santiago, no paraba de reírme de lo cómico con que la rola me contaba la anécdota. Luego, le referí también una historia: me habían increpado en una reunión en Quito, Ecuador, hace años, por haberle dicho a un colega: “Oiga, deje de joder”. Las miradas me apuñalaron y sin comprender, me aseguraron que joder en el país meridional es hacer el amor violentamente. La aclaración fue: “Aquí no se jode, aquí se hace el amor”.

Debería haber una compilación de palabras y significados para poder viajar y evitar esos incomodos “choques culturales”. He aquí un pequeño compendio de palabras y su significado. Ríase o simplemente agréguelas a su diccionario mental, por si quiere viajar por algunos lugares del sur.

Chile:

  • Altiro: Preposición que significa ”Ahora” o ”de inmediato”
  • Brígido: Peligroso. La situación se dice que está brígida cuando por intuición o por información más o menos confiable se sabe que la policía dará un golpe certero. En la cárcel, cuando hay ambiente de enfrentamiento entre los internos o de represión por parte de los custodios.
  • Cachar el mote: Darse cuenta de algo que se trata de ocultar.
  • Apretar cachete: Huir.
  • Fiftififti: “Mitad y mitad” al repartir las ganancias.
  • A todo Morrison: Id. A todo ritmo, paronimia del rockero Jim Morrison originada en la pronunciación al vesrre de ritmo, sonando morrit y de ahí su extensión a Morrison.

 

Ecuador:

  • Chuchaqui: estado de depresión causado por el abuso de la bebida.
  • Fritada: fritura de carne de cerdo.
  • Hora ecuatoriana: la que no se la respeta con puntualidad sino con retraso.
  • Llapingacho: tortilla de papas hecha con queso.
  • Nanay: no rotundo.
  • Ñeque: muy fuerte, robusto y vigoroso.
  • Pimpón: tenis de mesa.
  • Zambo: hijo de negro e india.

Perú:

  • Troca : Prostíbulo, burdel.
  • Trome : hábil, diestro, que destaca.
  • Turrón: tufo alcohólico. Que buen turrón, por lo visto anoche te la pegaste bien.
  • Villegas: billetes, dinero. “Perdí Villegas apostando a ese caballo.”
  • Violín: violador.

Bolivia:

  • Ustear: Utilizar el pronombre usted para dirigirse a alguien.
  • Waskiri: Referido a persona, que aprende todo de memoria, repasando los libros intensamente
  • Blancazo: golpe violento dado por una persona a alguien con una pelota.
  • Empoce: Depósito de dinero en una cuenta o entidad bancaria.
  • Jadoquero: Persona que vende perritos calientes.
  • Leonor Villaveces

    Qué bueno que visibilices este tipo de iniciativas. Mientras más personas conozcan y se sumen, más podremos hacer juntos.
    De paso, te invito a que conozcas a un “hermanito” del Techo (aunque el modelo es un poco distinto, también es una organización de jóvenes, voluntarios, pero en este caso profesionales). Se llama América Solidaria, y también trabaja junto a organizaciones sociales, en las zonas más pobres de América Latina y el Caribe. Esto lo hace por medio de profesionales voluntarios, que se van a un país distinto al suyo para ejecutar proyectos junto con la comunidad. Yo soy voluntaria retornada: estuve en Chile, trabajando un año con la comunidad, y fue una experiencia realmente transformadora – para ellos, para mi.