Viajé por la Sabana mirando las montañas donde se perdió un barco lleno de tesoros y pájaros

Pie de foto: Pasto. Esteba Abdala Torres

No te preocupes hombre que piensa,

así sea una tarea de titanes.

No pienses de más,

aunque tomen tiempo y dolores

los calambres en el alma.

Así en la historia pocos tengan el título

de sabios y silenciosos,

no pienses dolores

que la injusticia y el amor conviven

en el mismo instante

en este entramado,

ruidoso y vibrante momento.

No te preocupes,

lo brillante o tonto que eres no durará siempre

y no convencerá a todos.

Igual con el amor,

nunca bastará el que recibas

ni será suficiente

el que des de buena o mala gana.

Cuida los pensamientos,

también cuídate de ellos,

a pesar de que los más brillantes

se perderán mientras barres o lavas

o mientras se pasa la ebriedad.

Aprende a cargar el peso de que se desvanezcan

y no te preocupes, haz lo tuyo

es cuestión de tiempo que todo esto pase.

Agradece las mañanas y los amores,

los odios que te llenen de lágrimas

tampoco duraran por siempre

y es mejor estar lleno de algo

que sentir frío y hambre

en el alma,

porque ellas dos

en el cuerpo

ayudan a callar las palabras ociosas de la mente

y a calmar el cuerpo intranquilo.

Tranquilo hombre que camina pensado

que la belleza está en todas partes y es efímera,

igual que la felicidad

y ya sabes que no existe una cosa sin la otra,

es el orden de las cosas.

Agradece los días y sus pesares,

se te olvidarán cuando estés en otra cosa,

el mundo habrá cambiado.

Ruega con tener la fuerza

para aceptarlo y no perder la cabeza

y llegar al final de tus días,

lleno de recuerdos

y sueños desvelados.