Los Juegos del Sexo (Primera parte)

Hace un par de meses, Carl Djerassi, inventor de la píldora anticonceptiva, vaticinó que en el futuro primará la procreación sin sexo. El químico, profesor universitario, novelista, dramaturgo, poeta, empresario y coleccionista de arte de 90 años, explicó que en aproximadamente tres décadas, se producirá un cambio drástico en la reproducción sexual: la separación total del sexo y la procreación. Djerassi sustentó sus predicciones anotando que en el futuro las mujeres más educadas y ambiciosas, teniendo en cuenta que sus mejores años reproductivos coinciden con aquellos en los que luchan por abrirse campo en el mercado laboral y académico, congelarán sus óvulos jóvenes como “un seguro” para la maternidad, esquivando así su reloj biológico y posponiendo sin riesgos el momento de ser madres para más adelante. El científico advirtió que en unos años, la concepción in vitro será una alternativa incluso para personas fértiles, ya que tanto hombres como mujeres guardarán su material reproductivo en su momento de mayor fertilidad y calidad, a los 17 ó 18 años, lo que incluso les llevará a esterilizarse, y así ahorrar el dinero que a lo largo de sus vidas gastarían en anticonceptivos.

Esta predicción del autor de uno de los inventos más revolucionarios del siglo XX, permite anticipar el futuro del sexo de aquí al siglo XXII. En primer lugar, y conforme al pronóstico de Djerassi, en treinta años se concretará la separación absoluta del sexo y la procreación. El valor cardinal de los seres humanos del futuro será su realización profesional y la consecución de un estatus que les permita un estilo de vida basado en la comodidad, el lujo y envidiables ingresos. Lo anterior, como lo anuncia el científico, provocará que la maternidad y la paternidad sean un asunto cada vez más aplazado, al punto que hombres y mujeres esperarán a la edad de retiro para acudir a sus ahorros genéticos y finalmente invertirlos para traer nuevas vidas al mundo. Eso en el caso de quienes decidan darse a tal inversión, puesto que, paulatinamente, la preferencia será no reproducirse, con tal de tener toda la energía enfocada en el mejoramiento del estatus social y económico. Quienes sí opten por la procreación, lo harán, efectivamente, a través de la concepción in vitro y la gestación tendrá lugar en vientres artificiales de alquiler, cuya principal utilidad radicará en evitar que mujeres sexagenarias deban pasar por las incomodidades de la gestación, lo cual las pondría en desventaja en el mercado laboral.En esta época, los padres y madres con edad para ser abuelos, que delegaron la concepción y la gestación, también delegarán la crianza. Apenas nazcan, los hijos ingresarán a instituciones especializadas hasta que cumplan la mayoría de edad. En estos albergues académicos los nuevos seres humanos se formarán para la ardua competencia laboral que les espera una vez graduados. La comunicación con los padres será vía internet (bastante esporádica, por cierto) y la interacción real se circunscribirá a 15 días de vacaciones anuales.Más adelante, a finales del siglo XXI, dado que el género no será más un elemento distintivo en el campo laboral, la competencia entre hombres y mujeres será feroz. Cada uno, al tope de sus capacidades y con total disponibilidad de tiempo, luchará con uñas, dientes y sesos para hacerse a la mejor plaza, siendo el ascenso y el aumento de sus ingresos, como lo fue para sus padres, su ambición primordial. Es así como para estas primeras generaciones de hijos probeta, el nivel de competitividad erosionará la posibilidad de que surja entre ellos cualquier tipo de relación interpersonal, puesto que prevalecerá la intimidación sobre la intimidad, como ya ocurre en China, donde el pasado 11 de noviembre se celebró el Día del Soltero; en uno de los países más poblados del mundo, las personas están más solas, híper capacitadas para la vida profesional y no tanto para la vida emocional.

En el caso de la humanidad probeta, el culto a la soledad operará como consecuencia de nunca haber conocido la calidez del vientre materno, no haber sido lactados con leche materna y la crianza lejos de la tutela de sus padres. Esta carencia de abrigo humano durante su crecimiento, provocará que a esta generación le sea cada vez más natural desligarse de aspiraciones como encontrar pareja o formar una familia, lo que conllevará a un envejecimiento crónico de la población mundial, como viene ocurriendo actualmente en muchos países del primer mundo.

Si en el siglo XX hubo sexo sin concepción por cuenta de la píldora; en el siglo XXI hubo procreación sin sexo por cuenta de los bancos genéticos y vientres artificiales; en el siglo XXII no habrá ni sexo ni procreación.  Esta situación obligará a los Estados a tomar medidas drásticas para solucionar la reducción de la población, como quiera que menos gente implica menos sujetos pasivos de impuestos. Lo primero será la implementación de la Ley del Hijo Obligatorio. Si bien los Gobiernos aceptarán que las personas prescindan de las relaciones de pareja y por ende del matrimonio, les obligarán a que una vez lleguen a la edad de pensión, acudan a sus ahorros genéticos para combinarlos esta vez de manera anónima, si lo prefieren, con tal de que al menos cada ser humano tenga un descendiente. Al principio hombres y mujeres aceptarán la ley, porque, qué más da, finalmente se tratará de hijos que se criarán casi por su cuenta en instituciones especializadas, cuya única exigencia a sus padres será el dinero; sin embargo, al calcular los padres de esta época las cantidades que invierten en todo el proceso de concepción in vitro, de la gestación en el vientre artificial y luego en el internado del crío, hasta que éste tenga edad para iniciarse laboralmente y tener sus propios ingresos, se darán cuenta que de invertirlo en otras actividades como la bolsa de valores, podría mejorar aún más su estatus social y poder adquisitivo, por lo que se iniciará la desobediencia a la Ley del Hijo Obligatorio, la cual, eventualmente y ante los conflictos morales que implica obligar a las personas a reproducirse, se convertirá en letra muerta.

Es así como el siglo XXII será la era de la humanidad asexuada, completamente concentrada en sus aspiraciones laborales y salariales, cuyo único placer será el consumo, por lo que eventos como el Black Friday se celebrará semanalmente. Hacer clic en la opción “pagar” será el orgasmo de esta época. Y todo marchará bien. De hecho al haber prescindido totalmente de las aspiraciones sentimentales y parentales, los humanos se enfocarán en el mejoramiento de sus calidades académicas para acceder a mejores ingresos, por lo que el conocimiento llegará a niveles insospechados, teniendo una población en la que el menos educado tendrá grado de Post Erudito.

Sin embargo, a la par del problema del envejecimiento y reducción de la población, la falta de sexo dará origen a otro problema. Pronto la abstinencia sexual les pasará cuenta de cobro a esta humanidad súper educada. Y es que tal como lo advirtiera Freud desde el siglo XX, el sexo evita la neurosis, la ansiedad. Así mismo, tal como lo reportara el portal PijamaSurf.com, según estudio realizado por la Doctora Benedetta Leuner,  la falta de sexo produce estrés y evita el nacimiento de nuevas neuronas. Entonces en el siglo XXII, la falta de cópula empezará a reducir las neuronas de los seres humanos, al punto que algunos, luego de intensos episodios de estrés y ansiedad, que ni comprando compulsivamente en Black Friday podrá aliviarse, empezarán un proceso de involución, que culminará con hordas de hombres mujeres comportándose como simios y abandonando sus apartamentos para irse a vivir a los árboles de los grandes parques de las grandes ciudades, como el Central Park en Nueva York o el Parque Nacional en Bogotá.

Esto preocupará enormemente a Gobiernos y Corporaciones, advirtiendo que además de tener una población reducida y envejecida, tendrán ahora a los nuevos simios que serán seres sin actividad laboral para el pago de impuestos y para la adquisición de bienes y servicios por lo que en una acción conjunta, Gobiernos y Corporaciones idearán una medida definitiva para combatir el caos: La celebración anual de Los Juegos del Sexo.

To be continued…

¿Qué son Los Juegos del Sexo, quiénes deben participan y cuál es su objetivo? Entérese de todo esto y más en la segunda parte de esta entrada, sólo aquí en Hoja Blanca.

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