Facebook T.V. o en el futuro todos le haremos el amor a la cámara

“Los videos, ¿arma contra el crimen en Colombia?”, fue la pregunta que hace unos días se hizo la revista Semana. En un detallado artículo, la publicación destacó cómo las imágenes registradas en cámaras de seguridad en Colombia y el mundo, se han convertido en pieza clave en la investigación de delitos, facilitando tanto el establecimiento de los hechos, como la identificación y captura de sus autores. Dentro de su larga lista de ejemplos, Semana refirió el caso de Wilmer Chacón, alias Canalla, condenado a pagar 25 años de cárcel, luego de ser identificado gracias a una cámara de seguridad de Transmilenio, como el joven que, en compañía de otros tres, apuñaleó a un muchacho que portaba una camiseta de fútbol diferente de la suya. Otro ejemplo fue el del agente de la DEA James Watson, asesinado cerca al Parque de la 93 en Bogotá, caso en el cual, gracias a las imágenes en las que se comprobó que fue víctima de paseo millonario, la Policía logró arrestar a los cinco integrantes de la banda, que fueron pedidos en extradición por Estados Unidos. Según la revista, la eficacia de las cámaras de seguridad en la reducción y castigo del crimen es una tendencia que, de reforzarse, puede convertirse, como ha ocurrido en otras latitudes, en un gran aliado de la seguridad ciudadana en Colombia.

Algunas cifras presentadas por Semana en cuanto a presencia de cámaras de seguridad en el mundo son: Londres tiene cerca de 40.000, una por cada 200 habitantes. Madrid cuenta con casi 3.500. Manhattan, en el corazón de Nueva York, tiene 4.000. Ciudad de México ha instalado 8.000. Boston cuenta con más de 2.000. En Colombia, 139 ciudades cuentan con estos sistemas, para un total de 4.380 cámaras de vigilancia en el país. En Bogotá, que tiene una población similar a la de Londres, hay 382, y se calcula que las cámaras particulares, en esta misma ciudad, podrían ser más de 60.000.

Esta tendencia del presente, en constante y acelerado crecimiento, permite pronosticar, en primer lugar, lo obvio: En el futuro no habrá acción humana desarrollada en el espacio público que no quede registrada en cámara y el índice de criminalidad cometida al aire libre se reducirá a cero. Sin embargo, más allá de eso, la obsesión por registrarlo todo en video ondeando la bandera de la seguridad ciudadana, permite pronosticar otra cosa: En el futuro (cercano) no habrá acción humana desplegada en la intimidad que escape al ojo del Gran Lente.

Alrededor del año 2031, con los índices de criminalidad callejera reducidos a cero, la opinión de la población mundial con relación a la constante vigilancia en cada rincón a través de circuitos cerrados será más que positiva. En últimas, el miedo mueve a la humanidad más que cualquier cosa y ante la idea, así sea ficticia, de seguridad pública, parecería que somos capaces de sacrificar lo que sea, empezando por los derechos civiles ligados a la libertad. En esa medida, el tránsito de la absoluta vigilancia del espacio público a la absoluta vigilancia del espacio privado resultará natural; es más, ésta última será aceptada y celebrada por los habitantes de este planeta cuando cada uno tenga su cuenta en la red social producto de la alianza entre Facebook, la televisión y Google Earth: Facebook T.V.

Gobiernos y corporaciones lo saben, para las personas, el placer de estar ante la cámara palia cualquier atisbo de indignación por abuso a la intimidad. Desde ya se han dado cuenta que sistemas como el Google Street View, con su eterna mirada enfocando cada calle y edificación del mundo, en lugar de indignar a la población, le alegra. La idea de ser capturados indefinidamente en cámara, en el fondo, nos hace sentir como celebridades acechadas por paparazis. No es un secreto, nos gusta actuar para el lente, hacerle el amor a la cámara, como las víctimas de una inundación, que pese a tener el agua hasta el cuello, se paran detrás del periodista que cubre la notica para enviar alegres saludos a la cámara. Aprovechando esta debilidad, gobiernos y corporaciones sacarán al mercado la última y más grande red social de la historia: Facebook T.V.. Una estrategia para cuidarnos y cuidarse de nosotros, eliminar por completo el crimen de la faz de la tierra y tener una excusa para inventar impuestos como el 8 por mil, sin el cual el gran circuito cerrado de seguridad global no podría subvencionarse (tipo La Patrulla Anti-osos de Los Simpsons). Además, para qué evitar el crimen sanando los vicios estructurales de un sistema desigual y despiadado, cuando se puede castigar a todo el que lo amenace gracias a la absoluta vigilancia de las cámaras de seguridad.

Facebook T.V. funcionará así: la persona abre su cuenta, ingresa sus datos completos, desde el número de identificación hasta el tipo de sangre. Google Maps lo ubica de inmediato, ya que al aceptar los términos y condiciones, la persona accede a que su paradero se reporte por toda la eternidad a través de GPS. A vuelta de correo, el usuario recibe su Sting Camara (bautizada así, para darle un poco de romance a una vigilancia que es más bien enferma, pero que no lo resultará tanto si ocurre mientras cantamos “every breath you take, every move you make, I´LL BE WATCHING YOU”. La Sting Camara será instalada por el mismo usuario en su casa, con la satisfacción de hacer parte de un grupo y de no padecer el rechazo de la manada, por ser uno de esos bichos raros que andan por el mundo diciendo que no tienen Facebook T.V. El aparatico será el ojo que todo lo ve al interior del hogar de cada ser humano. Y cuando digo todo, es todo, desde lo más cotidiano, como rascarse el trasero en la mañana, hasta lo más íntimo, como ir al baño o las relaciones sexuales. El material será transmitido en tiempo real en el canal personal de cada ser humano en la “Gran Red Social Facebook T.V.”, donde los seguidores apreciarán las peripecias diarias de sus contactos; peripecias que el gobierno analizará y catalogará, para detectar comportamientos con tendencia al crimen para, inclusive, evitarlos antes de que se cometan, como ocurre en la película de Steven Spilberg Minority Report, basada en el cuento El Informe de la Minoría de Philip K. Dick.

Todo el contenido de Facebook T.V se podrá consultar tanto en internet como en televisión, sin que la persona pueda elegir qué mostrar y qué no (sí, las políticas de privacidad en esta red social serán tan abusivas como las de ahora, pero igual, como sucede hoy día, no nos importará y haremos clic en aceptar los términos sin remordimientos).

Gracias a “Facebook T.V.”, la televisión superará su crisis de contenido y nunca más haber creado una serie que cautivara al público desde el final de Breaking Bad. Luego de fracasar con los más impensables reality shows, la T.V. recuperará su liderazgo como el medio de comunicación más utilizado, haciendo de cada ser humano la estrella de su propio canal. Es decir, un canal de televisión por cada ser humano. Los warholianos fifteen minutes of fame and shame, se convertirán en asunto de 24 horas al día, los 7 días de la semana.

Por supuesto en esa época aún seguirá existiendo el concepto de celebridad, que se adaptará a este nuevo reino de absoluta auto exposición. Porque si cada quien tiene un canal, ¿quién tendrá tiempo para ver el de los demás, si está todo el día creando contenido para el propio? Esto se logrará gracias a, oh sorpresa, los patrocinadores. Es decir, sociedad del futuro que se respete, por distópica que sea, no puede darse el lujo de carecer de showbiz. Entonces los patrocinadores seleccionaran a las personas con más seguidores, para ubicar pautas publicitarias en su perfil y obsequiar productos a aquellos que prefieran consumir contenidos en lugar de crearlos (ellos serán llamados Los Nadie, dedicados eternamente a consumir publicidad, mientras observan la vida de los demás, es decir de los llamados Alguien). Por su parte, los Alguien más adinerados tendrán la opción secreta de pagar por modificar o borrar contenido de sus “FacebookT.V.grafías”, para lucir más interesantes o para eximirse de condenas judiciales; si bien el sistema fue creado para abolir el crimen, el dinero seguirá teniendo el poder para corromper cualquier tecnología.

En esta época, no muy distinto de lo que ocurre ahora, lo primero que harán los padres de un recién nacido será abrir la cuenta en Facebook T.V. del nuevo ser humano, cuya vida empezará a ser registrada por la Sting Camara, sin contar con su consentimiento. ¿De qué otra forma podrá enterarse el mundo de su existencia? Para ponerle un poco de orden al caos videográfico, la Gran Red Social se valdrá de hashtags que clasifiquen lo que las personas están haciendo y así los Nadie puedan dedicarse a consumir preferiblemente las actitudes en boga o las llamadas Trend Actitudes, que en la mayoría de los casos se relacionarán con #Nudity #Drunk #Crying #Sex, en conjunto o por separado, pero con mayor rating y seguidores para los videos que combinen todas estas etiquetas.

Los problemas empezarán cuando algunas personas desarrollen delirios de persecución y angustia ante la constante exposición, quienes al entrar finalmente en una profunda crisis de identidad, afeitarán sus cabezas ante la Sting Camara para luego salir a la calle a romper los vidrios de los carros con un bate de beisbol; lo cual les incriminará por daños en bien ajeno y por violación a los derechos de autor de Britney Spears. Estas personas, por supuesto, serán identificadas mientras cometen sus fechorías gracias a las cámaras de seguridad de la calle, ubicadas por GPS y recluidas en un sanatorio (estilo Twelve Monkeys), dando origen a un nuevo canal 24 horas llamado EMETEVE (Moronic Television). Éste hará las delicias de sus seguidores, permitiéndoles atestiguar los fallidos e hilarantes procesos de rehabilitación de los “desadaptados” (favor no confundir con Celebrity Rehab con Dr. Drew de VH1) y en algunos casos permitiéndoles elegir a los que merezcan ser tratados con terapia de choque eléctrico.

El futuro promete entonces cero privacidad en favor de la seguridad global. Como ya lo he mencionado antes en este blog, todo bajo el principio de que una pequeña pérdida para el individuo, se justifica al constituir una gran ganancia para la sociedad. La pregunta que cabe hacerse desde ya es, ¿en realidad renunciar a la privacidad para nosotros significa una pérdida? Acaso no renunciamos a ella sin chistar desde el momento mismo en que abrimos una cuenta en Facebook o Instagram. Desde el momento en el que exponemos el rostro de los recién nacidos al mundo virtual apenas nacen. Desde el momento en que asuntos como nuestro estado sentimental es reportado detalladamente en nuestro perfil de Facebook. Desde el momento en que circunstancias que anteriormente manejábamos de manera íntima o confidencial, como la enfermedad o el luto, ahora son expuestas a viva voz en el muro virtual. O para qué es que andamos todos con una cámara en el bolsillo sino para retratarnos y exponernos.

En el piedra, papel o tijera de la intimidad versus la exposición sin límites, pierde la intimidad, y eso marca desde ya una mutación en el concepto de identidad. ¿Nos interesa ser quienes somos en realidad o ser aquello que los demás perciben de nosotros? Tenemos hambre de atención y al parecer estamos dispuestos a satisfacer el morbo de la audiencia con tal de hacernos dignos de sus ojos. Así funcionamos en una cultura que pondera el entretenimiento por encima de cualquier cosa y en el que mostrar la piel y las bajas pasiones parece ser lo único que capta la atención del público. Basta echarle un vistazo a los videos con más vistas en YouTube. Cabe preguntarnos entonces, ahora, mientras podemos, ¿quiénes somos cuando no estamos en cámara?

  • Palabras Agudas

    Yo sería uno de esos “desadaptados” jajaja, angustia un poco eso de estar todo el tiempo bajo el ojo del Gran lente. Buen texto. Para reír y pensar.

  • miltonmaria

    Escribes como una vieja, o sea mucho, por otro lado ves mucha tv, me sorprende que por ningun lado menciones Big Brother o a George Orwell, te lo dejo de tarea.

    Ah por cierto dices que reducira la criminalidad? eres muy ingenuo. En el caso de Colmenares hay (y habia) camaras afuera de esas discotecas y cuando les requirieron el video dijeron que se habian borrado (todas) si no me crees lee referencias al respecto de ese caso en internet.

    Sabes para que sirven las camaras tambien para que si protestas el Gobierne te condene a 50 anos por terrorismo

    Ah por cierto eso de estar obsesionado con FaceBook es solo para las mujeres. Ve a una escuela de Karate haber si te vuelves mas hombre.

    P. D. se te abona que intentas escribir algo