David

Hands en kait-bobait.tumblr.com
Hands en kait-bobait.tumblr.com

Su risa tímida le había conferido un poder impresionante. Reía con sonidos tan dulces que no daban ganas sino de abrazarla y besarla. Sus manos blancas, largas y bonitas hacían que cualquiera deseara tomarlas, aún más cuando su baja estatura y delgadez le daba esa apariencia de niña que se debía proteger como una porcelana.
David se había perdido en esos detalles tan pronto como los vio en Daniela. No había forma en que no deseara contemplarla y adularla. La tomaba de la mano todo el tiempo que le fuera posible; la tocaba y besaba con suavidad, le hacía el amor cuidadosamente y acariciaba su pelo con delicadeza hasta verla dormir. Ella, por su parte, frágil, se dejaba llevar por las emociones que le transmitía el estar con David, tan lleno de alegría, de inteligencia y caballerosidad. Sabía que, por puros azares del destino, había dado con un hombre que la amaba y la cuidaba como siempre había deseado, tan diferente de tantos otros que en su pasado se habían ido.
Daniela le exigía a David que no se hablara con otras mujeres, que sus amigas permanecieran alejadas de su relación y que a cualquier tipo de invitación estuviera ella presente. No había un fin de semana en que Daniela no estuviera con él y su familia, ni un momento en que él tuviera la posibilidad de conocer a alguien más. Esto para David no era ningún problema. Había decidido ser un buen novio y, después de tantas discusiones al comienzo de la relación, de voz entrecortada, suave y llantos delicados, se había dado cuenta que no merecía tanto amor y que debía tratarla como la porcelana que era.

— Es que tú no me quieres. Si me quisieras, me llevarías al médico en lugar de decirme que vaya sola. Pero no te preocupes, puedes ir a recoger a tu hermana al trabajo en lugar de llevarme. De cualquier forma, yo puedo sola. Puedo tomar un taxi. De pronto el taxista me lleve por mal camino porque no sé exactamente dónde es, pero no te preocupes, yo puedo llamar a alguien que me diga cómo llegar. No, no, no, no estoy brava, estoy triste. Yo sé que es importante lo de tu hermana, pero a ella la podría recoger el esposo, pero yo te entiendo. Dado el caso, Miguelito me dijo que podría recogerme, para que tú tengas todo el tiempo con tu hermana sin que yo te moleste, porque sé que te hago sentir como si fuera una carga.

David, que ya conocía de memoria los padecimientos que sufría Daniela cuando se le daba prioridad a otra cosa, evitaba a toda costa hacerla sentir mal o hacerle pasar un desplante y corría hasta donde ella dijera. Así habían pasado tres años en los que la felicidad lo había inundado.

Las pocas veces que David no podía cumplir con su deber de novio, Daniela salía con otros admiradores que la complacían. La dejaban a su casa, le agarraban las tetas con brusquedad, se la llevaban a cualquier motel y días después volvían a buscarla. Otros le daban flores, la invitaban, la mimaban al verla sonreír, mientras ella jugueteaba y les besaba todo lo que con David le era imposible.

Algunas veces David escucha estos comentarios, y muchas veces la enfrentó, pero su voz entrecortada y su llanto lo hacían reflexionar sobre la buena mujer que tenía a su lado. Algunos decían que David se iba a casar con ella, que lo tenía embrujado, que esa vocecita de Daniela era el canto mortal de una sirena. Decían que se había acostado con sus amigos, que era una perra. Él la miraba entonces de arriba abajo y no encontraba mancha, era tan frágil y delicada, ¡jamás hubiese podido engañarle!

  • Tak Combative

    Me gusta mucho, sobre todo porque lo pone a pensar a uno en los dos lados: el hombre con sus machismo patético y la mujer manipuladora que utiliza la imagen de mujer frágil a su favor. Muy bueno.