Los colores que me pintan

Morado

Los sietecueros del jardín por las épocas de Escobar, eran así, morados como la berenjena que se da en climas cálidos pero que solo la traíamos cuando íbamos de paseo. De esos poquitos paseos que uno se puede dar cuando vive entregando su vida al campo, de esas poquitas veces que uno puede ser otra y sentirse de otro lugar .Trajimos berenjenas, a los niños no les gustó , a mi esposo tampoco, era un vegetal extraño de esos que uno los siente feos por la distancia.
Nada como el morado que uno ve a las cuatro de la mañana y llevar las manos de ese mismo color.
Mi hija, la única, me pinta las uñas de morado los domingos para recordarme esa juventud y belleza que se me llevaron.

Verde

El verde y el rojo son tan parecidos. Muchas veces el verde se tiñe de rojo más que el gris de la ciudad. El verde es mi vida y la de mis hijos. Ellos no han visto otro color extendiéndose por tanto tiempo y por tanto espacio; el verde te llena los pulmones tanto que a veces los enferma, como le pasó a Carlos que nunca fumó, solo sembró lechuga y se murió de los pulmones.
El rojo y el verde se abrazan, en ese abrazo que escucha ecos de familias acabadas y de nuestras pequeñas economías robadas. El verde es el más fiel compañero del rojo, al menos aquí.

Rosado

El rosado es mi color favorito. El rosado de las begonias, el rosado de las mejillas de mis hijos. Ese rosado que tan rápido se va dejándolo a uno ansioso y triste.
Rosado: no me abandones, acompaña mi piel y la de mi familia, acompaña el cielo cuando llueve, cuando hay ruidos raros en la tarde, haz nuestros atardeceres tranquilos, devuélveme a mi hija de 15 años vestida de ti.

Blanco

Había un perro blanco que se llamaba “Capitán”, mordió a un hombre uniformado y le dispararon, lo colgaron y le dispararon. Capitán era el único perro que protegía la finca. La pequeña finca que una vez se vistió de blanco para recibir uno de los aguaceros con granizada más grandes de aquella época, no ha vuelto a caer otro así. Ese día Capitán se revolcó en el granizo, no pensábamos en nieve ni en lo parecida que podía ser, no había punto de comparación, era el blanco más hermoso que habíamos visto. Igual que el verde, el blanco también se tiñe de rojo, y Capitán lo mataron con risas estruendosas al fondo, después entraron y algunas vacas y ovejas blancas también cayeron allí, en ese inevitable y monstruosos abismo de la violencia y la venganza.

Amarillo, azul y rojo

Yo tengo la piel medio clarita, los ojos café oscuros, las mejillas arrugadas, llevo a cuestas ya la vejez, la última vejez. Me dejaron sin rostro, sin una voz, otra gente habla por mí, de mis intereses, de mis necesidades, si salgo a pelear me cubro, pero como salir así: tan en el borde. Yo nací acá, no escogí hacerlo, y uno hace las cosas que no escoge a veces a la fuerza, a uno lo acostumbran a la fuerza, pero vivo entre colores, y esta es la vida y la nacionalidad que tuve. Que otras que me siguen en esta secuencia sin fin, tengan un rostro, y sepan llevar sin dolor estos colores.

7

Siete son mis hijos, siete son los colores del arcoíris, siete son los años que lleva mi marido desaparecido, siete menos tres ,otros tres que me quitaron, son siete dones los del Espíritu Santo: sabiduría, inteligencia, consejo, fortaleza, ciencia, piedad y temor de Dios. Piedad, santísimo para que estos siete años de incertidumbre no sean más y me dejen enterrarlo, un domingo, el séptimo día.

4

Cuatro son los puntos cardinales: oeste, oriente, norte y sur, 4 son los hijos que me quedan, dos no aparecieron más, los vieron irse lejos al norte en un camión, el otro está en el cementerio. 4: la tarde, el mediodía, la mañana, la noche… pensándolos, comiendo y respirando por su alma. Sosteniéndome, sosteniendo este verde por ellos, a veces por los vivos y por la niña que viene cada cuatro días. Cuatr

  • pao

    Genial chicos, me quito el sombrero, hermoso!!!

  • mile59

    Hermoso, y con las manos de mi madre