Divirtiéndose y jugando, niños del meta aprenden anatomía

esqueletos

En las regiones de frontera, donde la naturaleza no deja que llegue la civilización, las apuestas educativas deben aprovechar todas las herramientas que estén a la mano, en parte debido a la falta de presencia del Estado. Pero a pesar de la adversidad, la creatividad pedagógica de los profesores colombianos no parece tener límites. Ese es el caso de La Macarena, en el Meta, donde por la falta de recursos didácticos para enseñar sobre el cuerpo humano los estamentos educativos de la región han recurrido al contenido de las fosas comunes que abundan en la zona y que hasta ahora no tenían más utilidad que ocultar los siempre copiosos desperdicios de los crímenes de lesa humanidad.

James Alfonso Quintero —un niño lugareño que perdió a su mamá luego de que no tomara en serio las advertencias que le hicieron los paramilitares en 2004— cuenta a LA REGLA que “es muy bonito aprender con los huesitos porque uno va con los amigos a la fosa y arma el rompecabezas. Jugamos y aprendemos porque hay que diferenciar entre los huesos de arriba y de abajo y si son de niño o de niña o si era grande o chiquito cuando lo mataron”. Los niños más grandes, por su parte, aprenden a identificar causas del deceso. Alejandra Ramírez, estudiante de diez años, siente que con eso se reencuentra con su padre, “que lo desaparecieron en el 2002 los del Ejército, creemos. Bonito es que mientras busco sus restos, aprendo”.

Sin embargo el Ministerio de Educación tiene una posición ambivalente al respecto. Malely Zárate, secretaria de educación del Meta, dijo que ”la iniciativa de estos maestros siempre será digna de ser elogiada y para nosotros es fuente de inspiración en esta región que lucha por salir adelante. Sin embargo nos preocupa mucho que algo tan importante como la anatomía humana se banalice, pues siempre se corre ese riesgo cuando se mezclan la educación y la diversión”.