El mecenas de una prepago adolescente

Precisamente en momentos como éste el cine se nos presenta como una medida moral del país. Con su última película, el prolífico director Gustavo Nieto Roa nos confronta con una terrible realidad de nuestra sociedad: la prostitución. La prensa nos cuenta más de lo que queremos saber sobre el origen de esta película: que una joven cartagenera por alguna razón le pasó la historia al venerable Gustavo Nieto Roa, que a su vez se la pasó a una joven de 23 años porque “estaba muy ocupado” para hacer algo con ella. Que investigara y escribiera. ¿Acaso es cierto? No queremos saber. Qué horror.

En su anterior película Entre sábanas, Nieto Roa nos muestra a una pareja que quiere vivir la vida a plenitud. Hombre y mujer aprovechan cuantas oportunidades tienen para demostrarse que se gustan plenamente, en muchas posiciones y desde muchos ángulos. Aunque esta sugestiva película nos hizo sonrojar a algunos, fuimos indulgentes con este gran maestro del cine colombiano y reconocimos sus méritos, no sin antes señalar el hecho de que en el filme los estados civiles o sentimentales de los personajes plantean profundos problemas morales.

Esta nueva película, sin embargo, nos deja sin saber qué pensar. Cuando se le pregunta qué puede hacer el gobierno para remediar el actual florecimiento de estas actividades non sanctas, dice la señorita Katalina Boham —compañera de fórmula de Nieto Roa que como señalamos tiene sólo 23 años— que “ni siquiera controlan lo que muestran en las novelas de la noche”. Y Nieto Roa dice que todo se debe a la presencia del sexo visual en todos los niveles de la vida pública. Entonces denunciémoslo con una película llena de sexo. Qué lindo.

Yo iba a tomar mi plantilla para reseñas de películas de Nieto Roa con contenido erótico para escribir una reseña sobre ésta, pero no. Me niego. Me-ni-ego.

Nota: el de la foto no soy yo, ni más faltaba.  Es Gustavo Nieto Roa, con la protagonista de la película en Río de Janeiro.  La foto fue tomada de http://ofuxico.terra.com.br