Veinticinco años por la naturaleza

Foto de Katherine Vega

En la búsqueda del Kamasutra activista me encontré con una historia singular: “yo soy una persona ambientalista a nivel distrital, soy promotor de  la protección  de los humedales de Bogotá, pero, también, soy profesional de mantenimiento de gas natural y ensamblador de estufas para ganar plata”.

José Baquero tiene cincuenta años y tres hijas, es padre cabeza de familia y desde hace veinticinco años su objetivo, según dice, es: “proteger la naturaleza”. Es fundador del Comité Cívico Ambiental Cerros Orientales de Bogotá, desde el cual ha promovido diversas propuestas alrededor de los humedales, zonas verdes, reciclaje y corredores ambientales, en donde las visitas a las Secretarías, al Acueducto, a la Personería y demás entidades del Estado, no se hacen esperar.

Lo particular de este hombre no solo es el hecho de dedicar la mitad de su vida a la protección de los recursos naturales de las localidades de la Candelaria y Santafé, sino también que todo lo que ha logrado ha sido a través de esos procesos a los que generalmente huimos. Don José ha argumentado sus propuestas, ha citado audiencias públicas, y ha hecho un llamado a los funcionarios para que, antes de firmar autorizaciones, salgan de sus despachos y conozcan las consecuencias de sus permisos. También ha discutido con dos de las Universidades más prestigiosas del país, la Universidad de los Andes y la Universidad Externado, por los límites entre sus construcciones y el patrimonio natural de la Candelaria. Todo eso lo ha hecho sin ayuda de abogados; él ha aprendido a defenderse y a utilizar las herramientas que le brindó el poco estudio que recibió. Cursó hasta octavo grado de bachillerato.

Actualmente, Don José se la pasa por el eje ambiental, entre la Universidad de los Andes y la Quinta de Bolívar, en donde hay un espacio que pocos conocen y que por su trabajo se está arreglando para convertirlo en un corredor ambiental. “Yo estuve observando todo el terreno hace quince años para allá y para acá. Yo ya tenía la imagen de cómo se tenía que hacer el corredor ecológico de la ciudad.”

Su propuesta inicia desde la Quinta de Bolívar y continúa por las zonas aledañas al río San Francisco, que tiene siete cascadas y quebradas adyacentes como la de las Brujas. El corredor ecológico llegará hasta el kilómetro diecisiete vía Choachí.

“La presentación y aprobación del proyecto inició desde hace un año, pero la idea surgió antes. Fue cuando yo llegué al río a una limpieza por parte de la empresa de Acueducto y de Alcantarillado de Bogotá. Yo estuve en esta área limpiando y  miraba cómo estaba de desaseada y, desde que se acabó el contrato con la Empresa, seguí yo solo con gente residente de calle. Y ellos me colaboraron, se les hacía un canelazo, una agua de panela caliente con pan y ayudaban las panaderías de la parte baja del barrio Las aguas”.

El espacio que, a diario, va tomando forma de corredor ecológico era la casa de 45 residentes de calle. El señor Baquero trabajó en la limpieza del río con ellos y les comentó que, cuando iniciará el proyecto como tal, tendrían que abandonar la zona. Los indigentes efectivamente se fueron sin la necesidad de violentarlos. Ahora, solo quedan tres, que poco a poco buscarán rumbo.

Jorge Iván Orozco, ambientalista y exfuncionario del Estado, lo ha acompañado en el proceso. Juntos realizaron el mapa hídrico de la zona, un mapa hecho a mano, que Don José muestra con orgullo. Otro de los compañeros que han apoyado el trabajo del corredor ecológico es Don José Manuel Fuentes, un excompañero de la contraloría local de la candelaria, ecologista y vendedor de la zona. “Ha sido muy constante, muy persistente, lo que le ha costado la entrada a las Universidades. Lo consideran a uno como el patito feo, como cuando a los vendedores nos convocan a algo especial de la Alcaldía y, muy seguramente, le vamos a halar las orejas al señor Alcalde por no dar los espacios necesario para estar en lo del medio ambiente.”

Don José ha sido muy riguroso con los documentos del proceso: cartas, peticiones, mapas, etc., todo lo guarda. Uno de esos archivos es un vídeo realizado el 12 de mayo del 2013 por la Contraloría en donde él les explica a funcionarios públicos cómo sería el Corredor: “se trajeron las dependencias del distrito, la contraloría de Bogotá, la Alcaldía, Planeación, vino la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá, vino Aseo Capital”.

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“Soy promotor de los otros corredores a nivel Bogotá, porque quedaron impregnados en el POT de Bogotá del señor Gustavo Petro”, dice feliz Don José. Sin embargo, hay algo que lo molesta. “Ni a mí ni al Comité Cívico Ambiental de los Cerros Orientales nos reconocen el trabajo”. El señor Baquero dice que no ha recibido remuneración económica, pero tampoco el reconocimiento del trabajo cuando se dan los agradecimientos a todas las dependencias que colaboran en la construcción de los proyectos ambientales. A pesar de ese inconformismo, él continúa y sigue en la lucha por la naturaleza.

Estuve recorriendo el eje ambiental y el corredor ecológico con él. Tuve la oportunidad de admirar  el paisaje, y los avances que han tenido en la construcción del proyecto y hablamos un poco sobre su trabajo. Aquí hay una muestra de ese recorrido:

Recorrido corredor ecológico

¿Qué problemas se le han presentado?

Jose Baquero: muchas veces he tenido problemas cuando estoy tratando de proteger los recursos naturales de la ciudad. Algunas personas me respetan, otras personas me tratan mal, pero yo sigo la meta. Mi meta es estar sirviendo y dejar historia sobre la protección de la naturaleza de la ciudad de Bogotá.

¿Cuál fue su primer proyecto ambiental?

J.B: el primer proyecto fue comentar sobre lo que son los residuos sólidos que se lanzaban a las cuencas hídricas de la ciudad de Bogotá.

¿Cómo fue su primer acercamiento a las dependencias del Estado?

J.B: cuando estuve en la recuperación de los humedales de Bogotá, la gente me decía: “¡pero, señor, usted es un loco, usted es una persona loca, usted no entiende qué es esto! Nosotros necesitamos es vivienda, no necesitamos un charco de agua ni nada porque eso es para perjudicarnos, eso es para salubridad”. La gente no entendía pero ya, cuando fui explicándoles y explicándoles, fueron entendiendo y los funcionarios de planeación, la Personería de Bogotá y la Contraloría de Bogotá ya entraron a proteger los humedales de Bogotá.

¿Cuáles son los espacios en donde discute sus propuestas con las dependencias del Estado?

J.B: yo soy una persona que cito a audiencias públicas para hacerles debates a los mismos funcionarios del distrito, para que entiendan que los recursos naturales de la ciudad se pueden dañar, que se tienen que respetar porque a veces el funcionario no sale del despacho, sino que firma desde su encierro y por eso se ven los daños ambientales.

¿Cómo llegó a tener tantos conocimientos sobre el tema ambiental?

J.B: porque yo convivo con la naturaleza. La naturaleza es un ser vivo como nosotros. Pero, a veces, la gente no conoce qué es vivir con la naturaleza, ella es la que nos da oxígeno y tenemos que cuidarla y cuidar a los animales que están dentro de la localidad.

¿Cuál es la causa de la discusión ambiental con las Universidades?

J.B: es porque están acabando el ecosistema de la ciudad. Ellos están cambiando naturaleza por concreto dentro de las localidades de Santafé y Candelaria. Están acabando un pulmón de la ciudad de Bogotá. Eso no se puede permitir. Es injusto que se acabe la naturaleza de la ciudad para ampliar la construcción de unas universidades.

¿Qué otro trabajo está desarrollando?

J.B: ya está el proyecto de los techos verdes. Esto es  importante porque nosotros no tenemos zonas verdes, entonces, estoy proponiendo este sistema para que haya techos verdes dentro de la localidad de la Candelaria y también en los paraderos, que ya se está implementando en los paraderos de transporte urbano.

¿Qué proyectos ha adelantado antes?

J.B: anteriormente, estuve adelantando lo que es amortiguar los residuos sólidos y saber cómo se implementa el reciclaje para la gente de la localidad de la candelaria.

¿A qué se llegó con eso?

J.B: ya hay un adelanto para que la gente sepa reciclar. Toca es explicarles a los mismos comerciantes y los habitantes para que sepan cómo es que se debe reciclar. Porque la gente no entiende qué es el reciclaje, ellos solamente ven una parte y dicen esto es reciclaje, porque saben qué es el cartón, porque saben qué es la lata, porque saben qué es el vidrio. Entonces, ellos saben qué es reciclaje, pero hay otras cosas que se pueden reciclar. También cuando botan los alimentos en los restaurantes, sirven para alimentar a los animalitos que están dentro de la reserva forestal o los que tienen en las fincas los señores del campo.

¿Cuál ha sido su trabajo con los humedales?

J.B: mi experiencia son veinticinco años recorriendo los humedales. Recorriéndolos de norte a sur, y sur norte, hasta que la gente tomara conciencia del respeto por los humedales de la ciudad, porque esos son los pulmones de la ciudad, y si no se protege todos nos vamos a perjudicar.

¿En cuáles humedales han trabajado?

J.B: los del Burro, La Vaca, Juan Amarillo, del Norte, el del Salitre, un total de veinticinco humedales en Bogotá.

Otra de las cosas por las que se reconoce su trabajo en el sector es la recuperación de un colegio, ¿Cuál fue su labor?

J.B: lo importante es que nos cerraron el colegio en el año 2005, que se llamaba el Colegio de la Candelaria en la carrera 11 Número 2 – 37. Ese colegio se le iba a hacer un reforzamiento, pero eso nunca se hizo por parte del gobierno distrital. No lo hizo la administración de Lucho Garzón y nos quitaron el plantel educativo. Desde ahí comencé a motivar la recuperación de los colegios de la localidad de la Candelaria, y de ahí se formó el comité cívico pro defensa de los colegios de la Candelaria. Esto para hacer unas audiencias públicas, ya llevamos dieciséis, para poder debatir la nueva construcción del Colegio la Concordia. Llevo nueve años en esa lucha, hasta que se haga el Colegio la Concordia.

Don José cuenta la historia de cada uno de los lugares, las casas, los ríos y todo lo que se encuentra por el camino al corredor ecológico. En el lugar, no hace más que preguntar: “¿cómo le parece?” y de su maleta saca varios papeles para demostrar su trabajo. Se siente orgulloso de ver su sueño en construcción y plantea otras de las tantas ideas que tiene para cuidar el sector. Ahora prepara un cacerolazo para el 10 de abril, con la intención de expresar el inconformismo de los habitantes de la zona con la Universidad Externado de Colombia por las construcciones que está haciendo. Esa es la lucha de don José: veinticinco años por la naturaleza.