Y tú… ¿a qué le temes?

“El miedo no es ninguno que no sea yo mismo, el miedo es un remanso de paz con la estupidez primogénita… Es el hijo que no te atreviste a tener y el sexo del que siempre te escabulliste. El miedo no eres tu, eres tu incompleto hallandote en rastros de nada” – Andrés Cotamo Márquez

Desde pequeño me encontré con una encrucijada emocional, notaba que muchos contaban con terror sus experiencias que adormecían ese hemisferio calmo y pasivo que cada uno carga, yo no. Me inquietaba que no pasara lo mismo conmigo; ¿Miedo a estar solo? ¿Miedo a los fantasmas? Contaba y contaba posibles terrores internos y no llegaba a uno que en realidad me desligara de mi tranquilidad. Así, sin un miedo aparente fluyó todo en mi vida. Pero no tener un miedo te incapacita muchas veces; te abstrae de la vida como es entendida por los “normales”, de pasiones y sensaciones de las que definitivamente no encuentro punto de inicio pero si muchos de convergencia con mi yo.

La ausencia de éstas sensaciones poco a poco crearon un fantasma desdibujado en la materialidad y con un bosquejo oscuro en mi mente. ¿Qué podría crear mayor suspenso, miedo o inquietud que aquello que se desconoce? Eso que no pudiste palpar ni siquiera presentir.

 

Yo sujeto mis emociones fuertemente y sin divagar hasta que llega ese momento en que me pregunto… ¿Qué será eso que he dejado de percibir? ¿De qué parte de mi vida me he privado? Siento miedo de no sentir el miedo pero me da escalofríos sentirlo y por fin conocerme. Y de repente la solución está hecha pues ya tengo algo a lo que me le quiero perder, algo por lo cual deseo escabullirme entre ramajes oscuros para hallar luz, esto que me inquieta, mejor aún… Me aterroriza y entonces siento ese miedo que ya no quiero resolver.

Miedo Niño tomada de http://www.clicpsicologos.com/blog/wp-content/uploads/2012/05/miedo-ni%C3%B1o.jpg
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