Sabia Intuición


“Liebespaar” (1913) – Egon Schiele

Aún entre las sábanas, justo después de esa iniciática comunión, Franca le preguntó si alguna vez lo había hecho con un hombre. “No” – musitó Alejandro, perfumando el aire con el estoicismo de la reacción a una sentencia que ya se espera. Tenía los ojos cerrados y no se inmutó en abrirlos, pero la comisura de su labio disparó una pista – un microgesto, casi imperceptible, reveló otro fallido intento por escapar de su propia verdad. Ahí, tendido de espaldas, con su brazo derecho amortiguando su cabeza, permaneció en silencio. Sus ojos no se abrieron ni su espíritu se inquietó. Franca insistió con un acto reflejo, “¿. . . estás seguro?” – pero esta vez no fueron los labios de Alejandro ni tampoco sus ojos, aún cerrados, quienes dieron la respuesta; esta vez su cabeza reiteró la negativa. Ella lo contemplaba sentada, mientras acariciaba ese torso de porcelana, pensando que jamás había visto unas tetillas tan diminutas, adornando el pecho de un niño de cuatro décadas. Trataba de contar las pecas que podía distinguir sobre esa silueta infantil, salpicada de caramelo, con la devoción que sólo despierta la geografía de un objeto del deseo. Quería besarlas, una a una, pero esa labor infinita sería pretexto para otro encuentro. Ella escuchó un “no“, vio esa cabeza decir “no“, pero adentro, muy adentro, percibía una respuesta diferente a la que su razón leyó. La contradicción, en todo caso, carecía ya de importancia; ella había escogido, para entonces, creerle a su cabeza y abandonarse a la ansiedad unilateral de una dulce, pero letal obsesión.

Inmersión audiovisual: “Unnamed Soundsculpture” (2012) – Daniel Franke & Cedric Kiefer. Música: Machinefabriek “Kreukeltape”