¡Estrenamos!

Foto: HojaBlanca

Esta es la cuarta reencarnación de HojaBlanca. Tal vez la quinta. La plataforma vieja nos empezó a picar a comienzos del 2011, de repente HojaBlanca era más de lo previsto, y nosotros teníamos más claro qué queríamos ser y cómo serlo. La nueva plataforma era una idea que no podía apagarse pero que no había con qué encender tampoco, y sin gasolina, es decir, plata, había que ser cautelosos con la imaginación.

Foto: HojaBlanca

Finalmente Diana Cifuentes prestó plata en un hermoso acto de fe y yo le fui pagando en cómodos plazos mensuales. Todavía le debo $100.000. El resto de la plata salió de mis cesantías del Fondo Nacional del Ahorro y de billetes de $50.000 que ahorraba en un cochinito de barro que compré en la Candelaria. En últimas plata no había, ¡pero hubo! gracias a que hubo fe, cosa inusitada y sorprendente entre tanto agnóstico. Digámoslo con ironía: son misteriosas las maneras del ¿señor?.

El proceso de reinvención comenzó con María Luisa Vela, amiga entrañable, diseñadora de la plataforma anterior y miembro del Consejo Editorial. María Luisa conocía perfectamente las necesidades de HojaBlanca desde sus inicios, de hecho fue parte del consejo editorial de la primera edición impresa que sacamos, Espacio Público, y el asunto del rediseño era claramente un problema de espacios y recorridos, un trabajo para el que era ideal una arquitecta. Al equipo de rediseño se sumó Evelio Ramírez que pacientemente nos acompañó en el proceso de reinvención desde el punto de vista de la programación, y que junto con Francisco Cárdenas y Jorge Montoya estuvo moliendo pixel para tener la plataforma que hoy les presentamos.

En este momento hay muchas cosas por arreglar, estaremos en versión Beta durante un mes y esperamos sus sugerencias. Este proyecto que comenzó en mayo del 2011 no ha llegado a su fin y estamos seguros de que antes de que podamos descansar ya habrán aparecido nuevos retos para la plataforma, pero esperamos que la actual le brinde una mejor experiencia a los usuarios y opciones de divulgación más eficientes a nuestros blogueros y a nuestro trabajo.

Finalmente, estoy segura que los visitantes notarán muchos cambios, pero yo quiero hablar de las constantes. La Revista HojaBlanca ha sido en todas sus épocas y modos un espacio libre donde autores desconocidos, pero talentosos y llenos de ganas, pueden echar raíces, fortalecerse y crecer. Pero hay algo subyacente a este trabajo, que ha hecho posible que se mantenga a lo largo de ya casi 5 años, y que ha vencido una y otra vez la desesperanza que a veces amenaza a este tipo de proyectos. HojaBlanca es una revista hecha por amigos, que admiran y respetan mutuamente su trabajo, que han ayudado a pensarla en las fiestas, que han dado apoyo moral por chat, y que han hecho suya la revista donando su tiempo y entusiasmo. Amistad, la más importante constante de HojaBlanca, la montaña que mueve montañas, y que probablemente es el sustento de eso, que desde mi duda, se me parece tanto a la fe.

C.

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