Un insight sobre David y Goliath

Por: Juanita Reyes

El “insight” se ha definido de mucha maneras. La primera vez que me encontré con un “insight” fue cuando estudiaba psicología y el profesor intentaba explicarnos las diferentes formas de comprensión de la realidad, definiendo al “insight” como una forma de entendimiento espontaneo y automático que tienen las personas frente a un suceso.

Luego volví a encontrarme con la “palabrita” cuando trabajaba en publicidad pero para mi sorpresa su significado no era el mismo que había aprendido años atrás, es más me di cuenta que en este mundo poco preciso, la definición de “insight” esta sujeta al número de personas que conforman el medio. Para poder explicar mi punto voy a intentar definir el “insight” bajo una definición que oí alguna vez, y que me parece, permite explicar con mayor precisión lo que este puede llegar a significar: Un “insight” es una verdad intrínseca de las personas, que pocas veces es reconocida por ellas pero que tiene la fuerza para generar un vinculo emocional cuando es nombrada”.
En pocas palabras el “insight” es algo así como el bombillazo que se puede tener sobre lo esencial de la vida de las personas.

Hace unos años me encontré a mi misma sentada navegando en Internet diciendo: “es increíble que esto no cueste” y así me di cuenta que había racionalizado un “insight”. El siguiente “insight” que vino a mi cabeza fue: “cómo puede sobrevivir Internet en un mundo en el todo tiene un dueño y por lo tanto un precio?”. El tercer “insight” concluyó: “en algún punto un mundo desestabilizará al otro y se deberán enfrentar”.

El tercer “insight” podría estar directamente relacionado con la polémica “Ley Lleras”, de la que tanto se habla en estos días en nuestro país. Sin embargo, y a pesar de todos los que creen que este es un hecho reciente de teoría de conspiración, la “Ley Lleras” se deriva de leyes de derecho que existen hace más de 10 años en Estados Unidos y en algunos países de Europa.

La “Ley Lleras” es simplemente un coletazo que como muchos otros coletazos llega de manera tardía a nuestro país y que tal y como lo muestra el movimiento creciente de cooperación y colaboración creativa en internet, no funciona.

Pero antes de irme a debatir como una de los tantos apasionados del tema (el abogado de derechos de autor que dice que el uso de material de otro en Internet es como pasar por la tienda de carros, romper el vidrio y robarse uno, o los hackers que creen en que estas leyes atentan contra la libertad y el espíritu colaborativo de la web), quise entender un poco más sobre el tema para evitar ser parte de una lucha de pasiones desinformadas que con frecuencia guían los debates en nuestro país.

Muchas personas han escrito sobre el tema pero referenciaré dos artículos que bajo mi criterio dejan expuestas miradas claves frente al tema.

El primer artículo, escrito por Catalina Ruiz-Navarro se refiere a la “Ley Lleras” como “una oveja con piel de oveja”. Su autora explica de manera simple como esta ley busca que “lo que sea creado por uno no sea plagiado por otro”. Una norma simple y esencial para el pensamiento de nuestras sociedades. Esto, como su autora lo manifiesta, no implica una limitante real en el uso de información en la web o una casería de brujas a usuarios que descarguen y usen material de otros, pues solo penaliza a aquellos que saquen provecho económico del material usado.

Así funcionan actualmente estas leyes de derechos sobre contenido de Internet en el mundo, no penalizan a los usuarios sino a quienes se lucran con este contenido o las ISP (prestadores de servicio) que permitan que en sus plataforma sucedan plagios. Los ISP pueden ser: los servidores que alojan estos contenidos, los buscadores que los tienen como referencia, los proveedores de conexiones, las paginas, links y espacios en la red que los contengan.

El tema de la falta de eficacia de esta ley en la actualidad se debe a que está tercerizada, pues quien debe encontrar y reportar el plagio es el dueño de la idea, no los ISP que lo están conteniendo. Cuando se encuentra que se está violando algún derecho de autor, los ISP son avisados y tienen un tiempo limite para desmontar el contenido reportado.

Esta detección se convierte en una tarea titánica si se tiene en cuenta la cantidad de información que se sube a diario a la red y los múltiples lugares donde puede alojarse. Así mismo este mecanismo de control se ve enfrentado a los nuevos modelos de negocio que surgen día a día en la web y a la figura de “limites y excepciones del derecho de autor” que a través de herramientas legales como la “cita” o de “fines educativos”, permite encontrar salidas a las demandas por plagio.

El segundo artículo que referencio, lo escribe Andrés Pardo en Esfera Pública. El autor presenta una versión más profunda del tema pues deja en evidencia que penalizar el uso de la creación o idea de otro, es un territorio demasiado ambiguo, tanto que muchas personas podrían caer en ese crimen sin siquiera darse cuenta.

El articulo muestra con ejemplos contundentes una reunión de expertos que realizó la Revista Semana para debatir sobre la nuevas leyes y controles en Internet. La observación resulta interesante, no tanto por lo que estos “gurus” colombianos puedan decir, sino por las imágenes que se encuentran en el espacio donde se lleva a cabo la reunión.

En la sala se encuentra la imagen emblemática de Obama que hace alusión a la esperanza, creada por el artista ShepardFairey, el cual fue demandado por el fotógrafo Mannie García por haberse apropiado de ella. Y así mismo la foto se encuentra publicada en la portada de la Revista Semana, sin saber si la revista pagó por los derechos a Fairey o a García.
En la otra pared se encuentra una foto de los secuestrados tomada por las FARC como prueba de supervivencia. La foto ha sido publicada sin copyright o pago de derechos por uso público a este grupo.

De acuerdo a lo que plantea el autor del artículo, lo que evidencian estas imágenes, es como la propiedad en los nuevos medios se convierte en un terreno poco preciso. Ya sea porque entra en el campo de las artes, en donde se usan imágenes o ideas ya existentes para crear una obra nueva, o porque ciertas imágenes son usadas sin la conciencia que detrás de ellas existe un autor intelectual. López en su artículo dice: “Las discusiones sobre derechos de autor se centran en cuestiones económicas, dejando de lado las artísticas y morales”.

A pesar de los esfuerzos, estas leyes se vuelven obsoletas a la hora de enfrentar el fenómeno creativo que vive Internet. Por eso en países como Francia y España, los gobiernos en conjunto con los titulares de derecho (autores, disqueras, estudios cinematográficos, etc.) han creado nuevas leyes mucho más agresivas como la ley Hadopi y la ley Sinde, las cuales no están dirigidas a las ISP sino a los usuarios.

Estas leyes buscan detectar a través de los IP a los usuarios que utilizan contenido que viola los derechos de autor. El mecanismo aplicado es el de “los tres avisos” en el cual después de tres avisos se suspende por un tiempo el servicio del usuario detectado (2 años en España y 3 años en Francia).

Estas leyes tienen una implicación mucho más grave en cuanto a que requieren de mecanismos de control y vigilancia que ponen en tela de juicio el derecho a la privacidad. Otro coletazo que seguro llegará a nuestro país y que espero no nos tome por sorpresa sin haber hecho nada al respecto.

El reto está en que el modelo de cooperación en Internet pueda generar economías sólidas, sin ello este modelo es una utopía.
Hasta entonces la propiedad privada se seguirá defendiendo con leyes que no son tan inofensivas como la “Ley Lleras” y será interesante ver como evoluciona en el futuro esta lucha entre David y Goliat, en la que un fenómeno espontáneo, ligero y cambiante como la cooperación y la creación libre en Internet, reta a las pesadas estructuras de un sistema de propiedades que ha mostrado una gran dificultad para actualizarse y volver a recobrar su punto de equilibrio.

Referencias:

  • Pardo A.(2011). La Ley Lleras sobre la Pared. EsferaPública.
  • Ruiz C (2011). Una oveja que se viste de oveja. El Espectador.

Agradecimientos:

Juan Camilo Contreras. Abogado Derechos de Autor

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  • Ana

    La verdad no sabía nada de la Ley Lleras, pero pensaba que era algo más grave. Yo siento que estoy de ambos lados, entre los que utilizan información de la red y entre los que la producen, y lo que creo es que la idea de propiedad intelectual no basta para abarcar aquello en lo que internet está convirtiéndose. Tarde o temprano habrá que redefinir el mismo concepto de propiedad.

  • Aludiendo a mi ignorancia frente al tema siempre he tenido la idea que el boom de esta pugna por esta ley es simplemente parte de un proceso de control sistemático debido al peligro informativo y social que propone Internet. Las dinámicas de la red siempre han demostrado que las personas que realmente se mueven en este medio van un paso adelante a los mecanismos de restricción de la libre circulación de información. La tarea desde mi punto de vista debería ser abogar por no perder la posibilidad de utilizar un medio que puede ser de las mejores herramientas para resignificar hasta nuestras formas de consumo

  • personalmente veo que el tema de la ley lleras tiene que ver con todos esos mecanismos de control sistemático que se han tratado de ejercer sobre la red, por el peligro que representa el libre acceso de información para los intereses de las formas de poder. Lo que ha demostrado la misma red es que siempre va un paso adelante que las normas de restricción. No hemos entendido que construir sociedad no es castigar sino educar