No sólo en agosto

En las playas del norte de Francia, dos equipos bogotanos representan a Colombia en el Campeonato Mundial de un deporte al que quieren quitare la etiqueta de pasatiempo.

por Ricardo Abdahllah, París

Lo habían ensayado todo el domingo, el lunes y el martes, pero ese miércoles de abril, luego de su primera presentación en el Campeonato Mundial de Cometas por Equipos, tres de los miembros del equipo Bogotá 2600 salían de la pista con la cabeza más baja de lo que los obligaban el viento y el frío que de allí en adelante no dejarían de cubrir las playas de Berck. La pregunta de “¿Cómo les fue?” no podría ser más inoportuna.

“¿Cómo les fue?” pregunto.

“Mal” dice Sebastián Galindo, el más nuevo del equipo “En mi primer movimiento pasé por arriba de los otros cuando debía haberme ido por abajo. No llevábamos ni diez segundos y ya de ahí quedamos descuadrados”.

Jorge Beltrán, fundador y capitán, habría podido hacerlos aterrizar y comenzar de nuevo, pero no creyó que tendrían el tiempo de recomenzar toda la rutina. “Puro problema de coordinación, eso ya no nos pasa mañana”

Si no les pasa al día siguiente es como si no les hubiera pasado. La puntuación del peor día no se tiene en cuenta en el resultado final.

“Eso me preocupa menos que la vaciada que Nilza nos va pegar” dice Andrés Bolívar, el tercer miembro del equipo. Nilza Riveros, que no ha volado, es la cuarta y se acerca caminando con dificultad entre la arena. El zumbido de las cometas del equipo que se presenta después de ellos, ese sonido de libélula gigante que se oye todo el tiempo durante los campeonatos, no deja entender lo que les dice de lejos.

“Los escucho” dice cuando llega hasta ellos.

Nilza Riveros, comunicadora social, conoció a Jorge, un publicista que con el tiempo se ha especializado en el diseño de páginas web, a principios de los años noventa. Sólo habían salido un par de veces cuando él la invitó a volar cometas. Para ella “volar cometa” sonó a paseo de niños y no era agosto, pero el plan le gustó. O podría pensarse que le gustó porque en 1998, Nilza y Jorge, ya casados, estuvieron entre los fundadores del club de cometistas Kogui y dos años después del Equipo Bogotá 2600.

En el 2004 los invitaron por primera vez a la cita a la que ahora vuelven, el Campeonato Mundial de Cometas de Berck-sur-Mer.

Las playas de Berck

Hasta principios del siglo XIX, casi todos los habitantes de Berck vivían de la pesca. El destino de la ciudad cambió hacía 1860 cuando una viuda de nombre Marianne Brillard, tuvo la idea de dar baños de agua de mar a los hijos de pescadores que cuidaba durante el día. Los beneficios del agua y el aire « más yodado del norte de Francia » atrajeron al mismo tiempo enfermos, turistas y visitantes ilustres que incluyeron a Rasputín y la emperatriz Eugenia. Las postales que aún pueden encontrarse en los anticuarios muestran imágenes de la línea de tren que recorría toda la Costa de Ópalo y de las mujeres con sombrillas de encaje que paseaban por la playa. Una bella época, la Bella Época, que terminó en 1914.

Los turistas volvieron menos después de la Primera Guerra Mundial. En la Segunda, casi todos los edificios frente a la playa fueron destruidos. Los hoteles y hospitales sin embargo siguieron abiertos, y tanto el aire como el agua de la ciudad conservan su reputación en los casos de pacientes con problemas graves de movilidad. Uno de ellos, Jean-Dominique Bauby, dictó en el Hospital Marítimo, su autobiografía, La escafandra y la mariposa, llevada al cine en el 2007.

Si la cinta dio a conocer a la ciudad entre los cinéfilos, los aficionados a las cometas la conocían desde casi veinte años atrás. En las mismas playas donde en 1903 un modelo inspirado en el de los hermanos Wright realizó el primer vuelo de un avión en Francia, se celebra desde 1986 el Encuentro Internacional de Cometas. Durante diez días, en la semana de Pascua antes de que regresen los bañistas que han abandonado la ciudad desde finales de septiembre, cerca de 700.000 personas visitan Berck para admirar centenares de cometas gigantes, esculturas móviles y combates de Rokkaku, las cometas de batalla japonesas.

Todas las cometas del mundo

Cada dos años se celebra además el Campeonato Mundial de Cometas por Equipos. Dos rituales marcan el inicio del campeonato. El primero es el “megateam”, un espectáculo en la que, liderados por el equipo ganador de la edición anterior, se van uniendo los demás participantes. Este año son los ingleses de Sctrach Bunnies quienes comienzan el baile. Las cuatro cometas del equipo se persiguen fomando “enes” y “eses” en el aire. Rodeadas por camellos voladores, figuras del comic de diez metros de largo que flotan en el aire y modelos modestos que los aficionados han comprado en las casetas del paseo que bordea la playa, cincuenta cometas forman un círculo de 40 metros de radio sobre el cielo de Berck.

El segundo ritual es el desfile de presentación frente al jurado. Junto al podio sobre el que se encuentran los trofeos, cada equipo posa con sus cometas. Este año vienen de seis países y son quince.

“Perdón, catorce” se corrige el locutor que los anuncia.

El quinceavo era el segundo equipo colombiano. A pesar de que la organización financia la estadía, alimentación y tiquetes áereos de los participantes, dos de sus miembros no recibieron la visa. Los otros dos, Jaime Garzón y Germán Rosero, pasarán su semana en Berck practicando, estudiando y filmando los demás equipos.

Son la mitad de Atemoc, equipo que Rosero fundó junto a otros tres cometistas en el 2003 y del que Garzón, el más importante diseñador de cometas del país, hace parte que dejó, Macondo, su equipo anterior. Cerca de diez equipos profesionales existen en Colombia y ocho participaron en la última edición del campeonato nacional, un torneo de cuatro válidas, ninguna de las cuales se realiza en agosto.

“Nos gustaría tener una copa apoyada por una empresa grande, que le diera un nombre. Nosotros podemos organizar todo, pero hace falta la marca” dice Rosero.

Del lado de 2600, el lamento viene de los patrocinios intermitentes y el hecho de que el año anterior, luego de quince años, se entregara a “un negociante de Medellín” el gran show del Festival de Verano de Bogotá, que es junto al Festival del Viento de Villa de Leyva la principal vitrina de las cometas acrobáticas para el gran público.

El suave viento bogotano

Aunque el Parque Simón Bolívar de Bogotá fue el sitio favorito de los entrenamientos durante los primeros años, los árboles crecieron y obligaron a la élite de los cometistas colombianos a mudarse al Tunal. El parque al sur de la ciudad es ideal para practicar el vuelo acrobático y la velocidad del  viento siempre está entre quince y veinte kilómetros por hora.

Nilza, que cierra la capucha de su chaqueta sobre la capucha de su suéter con la esperanza de protegerse de la llovizna, mira el anemómetro que marca 31.  “Y en Bogotá cuando hay lluvia uno no entrena” dice.

Los problemas de la primera presentación sin embargo obligan a pasar la tarde en la playa. Para hacer frente a las condiciones del clima, los miembros del equipo utilizan cometas “vent”, con perforaciones que permiten que el viento pase a través de ellas sin romperlas.

“También remplazamos las cuerdas normales, el término correcto es “líneas”, que soportan 150 libras de tensión, por otras con una resistencia de 500 libras. La idea no es sólo evitar que se rompan, sino darle peso a la cometa” explica Jorge.

A diferencia del vuelo estático de una línea, los cometistas acrobáticos privilegian la precisión y no la altura. Por eso las cuerdas, de alrededor de cuarenta metros de largo, tienen una cierta elasticidad. Es la única manera en las que el movimiento de brazos, (para las ala delta de dos líneas) o de muñecas (para los corbatines de cuatro) pueden controlarse.

Antes de bajar a la playa, los cometistas de Bogotá 2600, se concentran en una de las habitaciones del hotel Regina, donde se hospedan. Han repetido una docena veces la rutina que fallaron en su primera presentación. Practican la coreografía con varillas de un metro de largo, con una cometa de diez centímetros de envergadura en la punta. Si cuando lo hacen bajo la lluvia, tienen el aire de cuatro mosqueteros que combaten un enemigo invisible; en el hotel parecen estrategas militares, los mismos que llenan libretas con sus apuntes de vuelo, subrayan trayectorias en diagramas y verifican cómo va a estar la cosa en www.windguru.cz, una biblia en línea de las condiciones de viento en cada rincón del mundo.

La cosa está como la anunciaba Windguru. La fuerza del viento les obliga a avanzar enterrando los pies en la arena para resistir.  Dos pasos atrás de ellos está Yezid Vargas, quien trata de proteger de la lluvia las hojas con las tres figuras obligatorias que el equipo deberá ejecutar al día siguiente. El jurado sólo se las ha dado a conocer esa tarde. En cada una hay cuadrícula donde están marcados las trayectorias de las cometas.

Las figuras obligatorias son una de las dos pruebas diarias. La otra es el “ballet”, una coreografía creada por los equipos sobre una pista musical. Cada prueba se califica de 0 a 100.

“Con un promedio de 80 es seguro el primer lugar” dice Yezid que raya y toma notas sobre las hojas, aunque conforme se termina la tarde, las cometas y los hombres se pierden en la niebla y la lluvia.

Hasta el último detalle.

Familia que vuela unida

Mientras todo Berck acaba de tomar el desayuno, Yezid ya está de nuevo en la playa y muestra orgulloso uno de los juguetes que ha traído una cometa gigante que se eleva por encima de todas las otras de la playa y en la que puede leerse Colombia ♥ Berck. No es necesario  preguntarle para que comience a hablar de las líneas de 700 libras de resistencia que la sostienen y de cómo tiene en casa una colección de letras para escribir el mensajes que quiera. El Club Kogui las utiliza de vez en cuando para hacer publicidad a empresas o eventos. En un mes de octubre, Yezid lo utilizó para escribir Yezid  ♥  Alexandra.

Aunque no hacen parte del equipo, Yezid y su esposa Alexandra Ruíz acompañan con frecuencia a los miembros de 2600, a quienes conocieron en Berck en el 2006.  Cuando el año pasado, Wilfer Neira, el cuarto del equipo, tuvo que irse a vivir a Cartagena, Yezid sugirió a su cuñado, Sebastián Galindo, quien entonces estudiaba administración.

“Culpa de este tipo, que desde que salía con mi hermana me enseñó en el parque de la Florida” dice Sebastián cuando le preguntan cómo fue que terminó de cometista.

Alexandra también practica cometas y a la edición de este año de los campeonatos mundiales, la acompaña su madre, Luz Myriam Bernal  “Claro que yo vuelo cometa. De una línea por ahora, pero ya empecé con la de dos” dice.

Por la representante de la tercera generación, Ana Lucía, que también los acompaña en Berck, es Yezid quien habla. Dice que aprendió a decir cometa antes que papá.

El otro miembro de la comitiva es Luis Bolívar, empresario del transporte y padre de Andrés. Cuando, semanas antes del campeonato mundial del 2006, uno de los miembros de equipo desertó por presiones conyugales. Luisito recomendó a Germán Rojas, que desde entonces hizo parte del equipo y volvió a Berck en el 2008.

“Con mi hijo salían mucho, con peladas de por acá” dice. Con una de esas peladas terminó por casarse. Ahora vive a 20 kilómetros de Berck. Esa tarde ha venido a verlos con su bebé recién nacido y luego se los ha llevado de paseo hasta las playas de Le Tourquet.

Viento todo el año

“La idea que más combatimos es que en Colombia sólo puede volarse en agosto, eso a lo mejor fue cierto hace tiempo, pero en el parque El Tunal hay buen vuelto todo el año” dice Yezid.

Sin embargo es en agosto cuando el club hace su, ejem, agosto. Las invitaciones a paseos de empresa y “días de la familia”, en los que después de un taller de fabricación, los miembros del equipo hacen una exhibición, les permiten ganar algo o al menos recuperar los gastos de desplazamiento. “Jorge compró un carro más grande para poder meter las cometas” dice Yezid. En el último año hicieron presentaciones en el Panaca de la sabana y en Riohacha, donde los invitó una caja de compensación departamental.

En el restaurante de pastas que los colombianos han escogido para la cena (siempre es ese o el “City Grill” a un par de calles) los conocen. De esos clientes que vienen cada dos años pero uno no olvida. Piden jugo de naranja y Coca-Cola como aperitivo. “Tenemos una botella en el hotel, más tarde brindamos todos” dice Nilza.

Luisito, Garzón y Rosero han decidido tomar una cerveza luego de que Germán Rojas los trajera de regreso de Le Tocquet. “Es que tenemos cosas que hablar” han dicho. Han tomado esa cerveza y luego otra. Por eso aún no llegan al restaurante.

“Vamos pidiendo, que Luisito ya es de Atemoc” dice Jorge.

Compartiendo playa con los grandes

A las dos de la tarde del primer día de competencias, en la carpa donde almuerzan cometistas, organizadores, policías y bomberos, uno de los jueces pegaba los resultados de la mañana. Veinte personas se amontanaron para fotografiar el cuadrito en excel, tamaño carta. Bogotá 2600 estaba en el sexto lugar. Estuvo en el sexto lugar hasta que uno de los miembros del equipo americano  Airzone arrancó la página y entró a la sala de reunión de los jueces.

“Se equivocaron en las cuentas” dijo, “Tienen que corregir eso”.

En la versión corregida, los Bogotá 2600 obtienen el puesto 11. Si en el 2004, Bogotá 2600 logró el lugar número 15 y en el 2008 el número 10, esta vez esperan al menos mantener esa posición.

“Sabemos que no nos fue tan bien y que no vamos a estar al nivel de los Bunnies o del equipo Redbull, pero hace falta un latinoamericano en el jurado” dice Sebastián.

Andrew Talyor es británico. Scott Davis y Lisa Willoughby son estadounidenses, Pascal Martel, francés y Martina Hardtung, alemán. Son elegidos por las asociaciones americana, europea y japonesa.

“Voy a decirle algo, pero no diga que fui yo” dice alguien. No voy a decir quién.

“La que transcribe los resutados es la esposa de uno de los miembros de Airzone. A mí nunca me ha parecido”

En la noche los Airzone y la asistente de los jueces toman un trago en el bar del Regina. Los colombianos discuten sobre una proposición para un show en Qatar, “¿Pero por qué a nosotros si hay equipos mucho más conocidos?” dice Alexandra. En los mensajes de ida y vuelta les han insinuado que los organizadores incluso podrían comprar las cometas.

“Chévere pero después con qué nos presentamos nosotros” dice Nilza.

“Veremos después” dice Jorge. “Hay que pensar en mañana”

Ya es mañana. Este año los colombianos comparten con el equipo RedBull una de esas casetas que en el verano sirven de vestieres para los bañistas y en años como este se convierten en refugio obligado para los participantes. “Córrase que va a pasar Numata” le dice Rosero a Garzón cuando los RedBull entran a la pista. “Numata” es “Yasumasa Numata”, y lo llaman el ninja. Además de cometista, es compositor y él mismo escribe la música que acompaña sus presentaciones.  Si todos los conjuntos participantes tienen un equipo de tierra, que les ayuda a acomodar las cometas luego de cada aterrizaje, los RedBull se pasan de ellos. Nunca aterrizan mal y una vez en el aire, las cometas vuelan y se cruzan separadas por apenas algunos centímetros.

“El despegue es impresionante para el público, pero no necesariamente para el jurado” dice Nilza. Luego explica que los puntos sólo se cuentan luego de que el capitán anuncie gritando “IN” que su figuro comienza.

“Entonces ellos comienzan a tomar nota. A mí todavía me da un susto enorme saber que están tan cerca” dice.

“Aunque no cuente, un buen despegue es una manera de pisar fuerte” dice Jorge, que no pierde de vista el vuelo del cuarteto francés. Rosero incluso lo filma. “Es un estilo agresivo, el que nos gusta” dice Garzón “El de 2600 es más clásico. A los veteranos y los jueces, les gusta un baile delicado y preciso. Los Redbull son más como la agresividad, el lado oscuro de la fuerza”.

Un rápido descenso en espiral que termina con las cuatro cometas alineadas y de pie sobre la playa termina la presentación. “Cómo carajos pueden hacer eso” dice Sebastián.  El público rompe en aplausos.

“Son profesionales que practican todo el año, por eso queremos tanto un campeonato más formal en Colombia. Aquí en Francia no sólo hay federación sino que hay colegios donde el vuelo acrobático puede ser una electiva de deportes” dice Jorge. Un equipo de la televisión local quiere hablar con él.  “Mejor después de la presentación, ahorita cero distracciones” les dice.

Después de la presentación les dirá que volar en Berck “es la mejor manera de expresar el amor que le tienen a las cometas. Imagínese lo que es pasar diez días pensando sólo en eso”

Los RedBull han hecho su show sonríen para las fotos y vuelven a sonreír viendo el cochecito de Ana Lucía. Le hablan en inglés. A lo mejor en ese inglés-de-cometa con el que los colombianos se comunican con los lituanos de The Dealers, que serán su equipo de apoyo. Al lado izquierdo de la pista mirando hacia el mar, están los cinco jueces vestidos con sus chalecos verdes. Los altoparlantes anuncian “Nilza, Jorge, Sebastián, Andrés”. El locutor se equivoca y presenta al equipo como “Bogotá 2006”.

Cosas de no saber las distancias a las que uno puede estar sobre el nivel del mar o más cerca de las estrellas.

Cuando suenan las primeras notas de la música que acompaña el ballet, Luz Myriam se arrodilla en la arena. No puedo decir si está rezando. Parece. El despegue es impecable y toda la comitiva sigue   la rutina que conoce de memoria. Cuatro minutos después, las cometas tocan tierra con las últimas notas de la canción. « Salió buenísimo » dice Luz Myriam. « Muy bueno, excepto dos o tres detallitos » dice Rosero.

Junto a la pista, esperan al equipo para los abrazos de rigor, que serán fuertes y se repetirán tres días después cuando el jurado anuncie que Bogotá 2600 ha obtenido el octavo puesto. Nunca habían llegado tan lejos. Tan alto.

Fotos por : Mario Echeverry/Angélika Simbaqueba/Ricardo Abdahllah/Ana Anastasescu

Acerca de Hoja Blanca 48 Articles
Información Básica
  • Rosalba de Riveros

    Excelente articulo son unos valientes muchachos que aman su deporte, y merecen ser tenidos en cuenta Sigan adelante,ymuchos exitos.

  • Ximena Taylor

    Muy buen artículo. No solo transmite hechos sino emociones y nos permite estar cerca de este team que ha dejado en alto el nombre de nuestro país. Un aplaudo y felicitaciones

  • DRLaino

    Excelente articulo. Transmite muy bien la emoción, el entusiasmo, el perrenque y la entrega de estos compatriotas que nos hacen sentir orgullosos.

    Como dijo algun periodista con el resultado de los olimpicos: “Nuestros deportistas nos devuelven el orgullo que los politicos nos quitan”

  • Alberto

    Es una lástima que estos deportistas que dejan en alto el nombre del país , tanto como nuestros medallistas, no reciban apoyo para sus actividades. Hay que seguir diciendo , hasta que nos escuchen, que el deporte colombiano es más mucho más que el fútbol

  • Gracias por transmitir con tanto detalle nuestro paso por el Mundial, realmente admiro la habilidad de Ricardo de comunicar estos momentos, no me sorprende, porque en los días que compartimos con él, logramos percibir su sensibilidad y agradecemos el valor que tuvo para él nuestro deporte.
    Abrazos

  • Gracias por transmitir con tanto detalle nuestro paso por el Mundial, realmente admiro la habilidad de Ricardo de comunicar estos momentos, no me sorprende, porque en los días que compartimos con él, logramos persibir su sensibilidad y agradecemos el valor que tuvo para él nuestro deporte.
    Abrazos

  • mojé cuco, gracias Ricardo por conjugar tan bien esa pasión por escribir y nuestra pasión por volar