Posibilianismo -Hay Festival 2011

Leonor Villaveces y Santiago Espinosa cubren el Hay Festival 2011 en Cartagena, para Hoja Blanca.

Un tipo maravilloso dio la segunda charla del día. Su nombre es David Eagleman y es el joven autor de un best-seller que, hasta el momento, desconocíamos.

No es fácil dar una conferencia sobre un libro cuando se sabe que el público no lo ha leído. Así pues, al principio parecía que David debía limitarse a tres actos formales: leer apartados de su libro, contarnos los anécdotas de su publicación y contestar algunas preguntas flojas del público. Todo eso pasó. Pero las particularidades del libro y de nuestro personaje permitieron una cosa más: la exposición de una idea.

Estuvo lejos de ser una charla novedosa, aunque tuvo la enorme virtud de ponernos a pensar. Podría decirse que todo encajó: la obra está hecha para leer fragmentos. Es un conjunto muy divertido de experimentos mentales. Nuestro personaje es un tipo sensato y carismático. Le decimos David porque Leonor se enamoró de él. Y la idea… La idea es una invitación lúdica a crear una multiplicidad de mitologías, a pensar maneras absurdas de concebir la vida después de la muerte.

Sin embargo, el libro no es un manifiesto esotérico o espiritual, todo lo contrario. David es un neurocientífico convencido de que la ciencia ha explicado demasiado para que todavía creamos en explicaciones religiosas a las preguntas que más nos conciernen, pero que, a la vez, somos demasiado pequeños y nuestro conocimiento es muy limitado para decir que lo podemos saber todo. Así, el libro está basado en una doctrina personal que él llama “posibilianismo” (possibilinism): la eterna exploración de nuevas ideas dentro del marco de lo que ya sabemos, sin que por ello sea necesario un compromiso con una doctrina particular o la pretensión de una certeza. De esta manera, tendremos en nuestras manos el espacio de la exploración; diferentes historias razonables, aunque tan sólo posibles.

Se anota un punto a favor de la conferencia, y otro en contra de las preguntas. En tanto que David tenía claro su rollo sobre la incertidumbre y la apertura, la gente insistía formulando una misma inquietud en distintas palabras: “pero al fin, ¿usted qué cree?”. Nos salvó Leonor (cof, cof) que se fajó una excelente pregunta retomando sus aires de periodista. Cuando se acabó la charla, salimos a comprar el libro y tratamos de evitar el impulso académico-farandulero que se apodera de uno cuando se conoce a un personaje así.

8/10

*La pregunta de Leonor fue acerca de por qué Eagleman había escogido como tema la vida después de la muerte, y no otros “espacios llenos de posibilidades” como las otras dimensiones o los universos paralelos.

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