Usted debería saber quién es Xi Jinping


Algunos derechos reservados por nznationalparty

El próximo mes se realizarán las elecciones más importantes en una década y muchos no lo saben. No, no son las de Estados Unidos.

Desde el año pasado, los medios vienen bombardeando a la audiencia con cobertura sobre las elecciones estadounidenses.  Al principio fueron las absurdas primarias republicanas, luego vino la batalla entre el presidente Barack Obama y su contendor republicano Mitt Romney. Y mientras todos se centran en sus debates, peleas y agresiones ridículas, al otro lado del mundo se cuece la elección que definirá la economía y tal vez el escenario geopolítico mundial de la próxima década: China.

En octubre el gigante asiático determinará quiénes guiarán al país durante los diez años que vienen. No es una elección popular, sino que los altos mandatarios, que ya rigieron la potencia durante buen tiempo, decidirán cuáles de los políticos y funcionarios que están en más bajos que ellos son los más idóneos para la labor.  Es el país más grande de Asia, uno de los más grandes del mundo, el más populoso, está a pocos pasos de ser la primera economía global. No es tarea fácil, y lo que decida hacer el nuevo líder puede repercutir en todo lo que pase en nuestro oxidado Occidente.

Hoy, todo apunta a que Xi Jinping, vicepresidente chino, será quien maneje el país cuando Hu Jintao -actual presidente, comandante de las Fuerzas Militares y secretario general del Partido Comunista- y clan se desembarque del poder. Durante la década de Hu, China vivió un crecimiento económico sostenido que lo catapultó a segunda potencia del mundo, promovió una Sociedad Armoniosa, es decir, próspera y sin conflictos sociales. Por eso también tuvo mano dura, muy dura, con los disidentes, la oposición, los disturbios por parte de las minorías étnicas, y cualquier cosa que oliera a protesta social.

Por otra parte el segundo al mando en la cúpula no es el vicepresidente, sino el premier Wen Jiabao. Es el jefe de gobierno: una especie de ministro del interior combinado con primer ministro. También es la persona detrás de la política económica del país. Sin embargo, a diferencia de la mano exagerada de Hu, Wen es más moderado y sabe que el crecimiento económico solo puede continuar en la medida en que haya prosperidad social. Incluso, aunque usualmente son muy cuidadosos con comentarios que puedan incentivar la movilización social, el premier afirmó hace unos años: “El deseo y la necesidad del pueblo por la libertad y la democracia son irresistibles”.

Tanto Hu como Wen son parte Comité Permanente del Buró Político del Partido Comunista, el cuerpo todo poderoso compuesto por nueve personas que mandan, deciden y controlan cuanto pasa en China. Y ahí es donde entra el jugador clave: Xi Jinping, quien tiene un poco de los dos.

Xi es nada más y nada menos que el vicepresidente de China, primero al mando del Secretariado Central del Partido Comunista, vicepresidente de la Comisión Militar Central y el sexto de los nueve miembros del Comité. No es de poca monta. Por su paso como jefe del partido por la provincia de Zhejiang demostró gran habilidad en materia económica. A la vez, ha promovido reformas políticas y sociales. En ello debe influir el legado de su padre, Xi Zhongxun, quien fue uno de los fundadores de la guerrilla comunista de Mao Zedong, pero eventualmente fue purgado y tuvo que ir a trabajar a una fábrica. Alejado de las ideas de Mao y abogando por apertura económica y reformas políticas, fue encarcelado.

Así, puede que impulse reformas que den mayor participación ciudadana y traten de cerrar la enorme brecha de desigualdad que hay entre ricos y pobres sin oprimir a quienes no están de acuerdo con el modelo de país que busca Xi. Puede que pase, pero viendo cómo se ha comportado el gobierno chino durante los últimos (5.000) años, tal vez eso es demasiado optimista. Lo que sí es seguro es que lo que haga el próximo presidente no se quedará en una cosa lejana que afecta Asia, sino que Xi Jinping determinará el rumbo de la economía mundial durante los próximos años. Al paso que van las cosas en Occidente, tal vez sean las acciones del líder de China las que terminen dándole trabajo, pues tal vez sea él quien invierta en su país, como lo ha venido haciendo en naciones en vías de desarrollo por muchos años y con enormes sumas de dinero. Puede que le compre su deuda, como hizo con la de estados Unidos.  Conozca a Xi Jinping, puede serle más útil que saber de Romney u Obama.

  • Natalia buenos días.
    He leído tu columna y quiero decirte que me pareció bien documentada, y como casi nadie escribe de China o de esos lugares, muy oportuna.
    La comparación que haces con la campaña norteamericana, creo es lo más importante, teniendo en cuenta que ahora muchos estamos mirando hacia los países asiáticos y la economía mundial deberá tener muy presente los acontecimientos políticos de este gigante.

  • Daniella M.

    Me encanta el enfoque. ¡Refrescante! Es totalmente cierto que los medios están enamorados de la campaña de Estados Unidos y se han olvidado que ya ese no es el único país que marca la pauta en cuanto a la economía mundial.