El sistema ha fallado

Hoja Blanca / From elsewhere with love habló con experto en política social, Ademir Alves da Silva sobre las batallas que aún debe librar Brasil en materia de reconocimiento de derechos. Esas luchas son, coincidencialmente, las mismas que debe librar Colombia.

Durante la última Feria Internacional del Libro de Bogotá, Brasil, el invitado de honor, se lució con una diversa selección de representantes de su país. Desde escritores, docentes y hasta caricaturistas desfilaron por los pabellones del recinto ferial para compartir sus experiencias. Entre ellos, se destacó Ademir Alves da Silva, docente de la Pontificia Universidad Católica de Sao Paulo y experto en política social. Él cree que el modelo capitalista neo liberal en Brasil ha fallado. ¿Qué alternativas ofrece para su país?

Hoja Blanca / From Elsewhere With Love (H.B. / F.E.W.L.): Si el modelo actual no está funcionando, ¿qué propone? ¿Cuál es el modelo de Estado ideal para que las políticas sociales funcionen?

Ademir Alves da Silva (A.A.d.S.): Un Estado que cumpla su papel social, que promueva la justicia social, en el que haya una reforma tributaria coherente, porque el sistema tributario que tenemos es inaceptable, indecente, completamente injusto. Para lograr esos aspectos que deberían ser naturalmente, hay que empezar por un refinamiento de la capacidad de análisis del trabajo social. Queremos participar de la riqueza, queremos poder, y el sistema actual no nos los da. Cosas elementales como la educación y la salud tienen que dejar de verse como un negocio y percibirse como un bien público.

H.B. / F.E.W.L.: Participación en la riqueza y poder queremos todos, ¿pero cómo sugiere usted que eso suceda?

A.A.d.S.: La dictadura del capital financiero no es el último y único modo de vida en la sociedad. Pero no se trata solo de criticar, tenemos que ser capaces de proponer. Debemos establecer una agenda de resistencia a los impactos sociales de la crisis que consista en combatir, luchar y hacer crítica social. Hay que buscar consistencia y legitimidad.

H.B. / F.E.W.L.: Y cuando establezcan la agenda, combatan, luchen y critiquen, ¿cuál es la tan anhelada propuesta que parece eludirnos todavía?

A.A.d.S.: Ahí es donde entra la política. Los cambios sociales no se dan instantáneamente ni por arte de magia. Requieren de tiempo y de luchas de las que hay que participar una y otra vez para reivindicar los derechos adquiridos y que no nos sean nuevamente arrebatados. La labor de la política es legitimar esa lucha y asegurarse de que ese derecho no se pierda.

H.B. / F.E.W.L.: ¿Qué hace la política para legitimar ese derecho?

A.A.d.S.: Ahora, nada. Por eso es que hay que rescatar la importancia de la política. El Estado tiene la obligación de intervenir para mitigar desigualdades inaceptables, pero nadie confía en la política, por ello todo se privatiza. La privatización puede, en ocasiones, resultar en un mejor servicio, en mayor calidad, pero al privatizar se le hace un grave mal a la sociedad porque eso implica una despolitización de los problemas, un desentendimiento de los problemas que como sociedad nos agobian. El Estado cree que puede librarse de las cargas que le pertenecen y ello no debería ser así. Ninguna iniciativa privada puede sustituir el rol del Estado. Yo no tengo una posición refractaria con las iniciativas privadas, pero lo que me preocupa en el contexto de la reforma del Estado es, justamente, el discurso de la responsabilidad social que el Estado le pasa a las empresas. No es labor de ellas encargarse de lo que debería hacer el Estado.

H.B. / F.E.W.L.: En ese caso, ¿cómo hacer para que las políticas sociales funcionen y que el Estado se encargue de lo que le es propio sin quebrarse?

A.A.d.S.: Los costos deben ser compartidos. Por eso reitero la necesidad de una reforma tributaria coherente con la realidad de hoy. El capitalismo no puede sobrevivir sin políticas sociales, y siempre habrá tensiones latentes que tiran hacia más o menos Estado, más o menos mercado. Pero el capitalismo debe entender que su interés principal debe ser la gente que mueve el mercado, no el mercado mismo, porque ¿quién es el mercado? ¿Los banqueros? Ciertamente no son los trabajadores, ni los adultos mayores, ni las personas discapacitadas.

H.B. / F.E.W.L.: ¿Cuál es, entonces, la propuesta para salir de este sistema desigual e injusto?

A.A.d.S.: El planteamiento inicial es volver a la política y reivindicarla. Resolver el problema de la pobreza no es un asunto económico, es puramente político. Tenemos que politizar los problemas sociales. Tenemos que reducir la burocracia del Estado y aumentar los mercados a través de la actividad social, no del capital.