Monstruos peludos

La ronda infantil Nine hairy monsters enseña a los niños a contar en inglés. Cualquier parecido con la contienda por la candidatura republicana en Estados Unidos es pura coincidencia. Cantemos y contemos.

Nine hairy monsters came to school today.

La contienda por la candidatura republicana en Estados Unidos empezó con nueve candidatos visibles que monopolizaron los medios, causaron furor y dominaron las conversaciones de los ciudadanos. Era una guerra a muerte que buscaba probar quién era el más ferviente seguidor de Ronald Reagan. A mediados de 2011 apenas comenzaba la lucha y todos miraban ansiosos las propuestas de los candidatos. Por ese entonces, Tim Pawlenty era el favorito entre los evangélicos y empezó a sobresalir. Pero de repente apareció Michelle Bachman. Ella contaba con el apoyo del Tea Party de extrema derecha y las cadenas noticiosas de televisión la metían hasta en los comerciales. En esas estábamos cuando:

“Boo”, said the teacher and Tim Pawlenty ran away. “Bong” went the bell and the children ran to play with eight hairy monsters in the playground. Eight hairy monsters came to school today.

Ocho salieron a jugar y se rotaban el título de ‘Aquel que derrotará al presidente socialista Barack Obama’ cada dos o tres semanas. En un momento, Rick Perry era el dueño y amo de la carrera. Hasta que empezaron los debates, y nos dimos cuenta de que Perry no era un orador prodigioso. En una ocasión, tardó 53 insufribles segundos en encontrar la respuesta a lo que le estaban preguntando, hasta que se rindió. Dijo “oops…no lo recuerdo” y su candidatura se desplomó. Sin embargo, siguió luchando y el público se concentró en Herman Cain. Se concentró tanto que empezó a revolver su vida y encontró sus múltiples escándalos de acoso sexual. Fue ahí cuando:

“Boo”, said the teacher and Herman Caine ran away. “Bong” went the bell and the children ran to play with seven hairy monsters in the playground. Seven hairy monsters came to school today.

Quedaron siete en el terreno de juego. Siguieron participando en debates y fueron a competir por el voto de los muy conservadores habitantes del estado de Iowa en las primeras primarias del 2012. Para entonces, Mitt Romney, mormón y multimillonario, había alcanzado gran popularidad y se perfiló como ‘El candidato republicano’. Por su parte, Bachman insistía en que esa noche presenciaría un milagro y que ella ganaría. Sin embargo, ganó Romney (o por lo menos ese fue el anuncio inicial), y:

“Boo”, said the teacher and Michelle Bachman ran away. “Bong” went the bell and the children ran to play with six hairy monsters in the playground. Six hairy monsters came to school today.

Los candidatos se fueron a New Hampshire donde siguieron los debates que ya iban en su edición número 15. Sin embargo, 15 debates después, los moderadores tenían poco qué preguntar, por lo que en una ocasión, la pregunta más interesante fue: “Si no estuvieran acá, ¿cómo estarían disfrutando de su sábado?”. En New Hampshire, Romney no sólo fue el vencedor, sino que era el primer republicano en ganar tanto Iowa (eso cambió después) como New Hampshire y los medios lo catapultaron hacia la victoria. Otros candidatos –como Jon Huntsman que se había mudado a ese estado un año entero para hacer campaña sólo allí y con todo y eso obtuvo un decepcionante tercer lugar– estaban desmoralizados, así que:

“Boo”, said the teacher and Jon Huntsman and Rick Perry ran away. “Bong” went the bell and the children ran to play with four hairy monsters in the playground. Four hairy monsters came to school today.

Hoy siguen cuatro en la carnicería: el favorito Mitt Romney; el rebelde y, aparentemente inmortal, Newt Gingrich; el uber-religioso Rick Santorum; y el libertario Ron Paul. Los cuatro siguen participando en debates dos veces por semana para demostrarnos que ellos son ‘el elegido’. Lo triste es que todos los candidatos (como candidatos; no como profesionales, ni personas, ni familiares, ni vecinos, ni ciudadanos, etc, sino como candidatos) son mediocres y ni siquiera sus poderosos Super PACs han logrado hacer en 18 debates lo que Obama hizo en una hora durante su discurso del Estado de la Unión: convencer.

Cierto es que la popularidad de Obama está críticamente baja y que puede no haber sido el mejor presidente, pero es sin duda el mejor candidato. Es el que recurre a las cifras de sus logros en vez de a los ataques personales; el que exacerba el espíritu nacionalista parafraseando a John F. Kennedy y a Abraham Lincoln; y el que arrasa a la multitud con su carisma. Por ello, los demócratas y defensores de su gobierno están convencidos de querer votar por él y su apoyo es genuino. Mientras tanto, los republicanos votan por descarte y no por convicción. Aun si no apoyan la propuesta política del candidato, buscan desesperados entre los cuatro monstruos peludos restantes a un republicano, cualquiera que sea, con tal de que derrote al presidente.

  • J. David Alarcón

    viendo los debates( acuciosamente y sólo por reírme de los gringos) y las cifras de respaldo republicano en los estados que iniciaron sus primarias, es razonable que los republicanos respalden a su candidato de preferencia. no obstante, a mi juicio no representa una racionalidad de la intención de voto. está demostrado que la conjunción de voluntades ciudadanas no representa necesariamente una igual de voluntades políticas claras, o representativas de un “Estado De Las cosas”. Concuerdo en que el direccionamiento de la intención de voto representa por ahora un filtro entre la decepción y el conformismo. pero considero que la voluntad que mueve el voto republicano está ligada a un “abandono” perceptible por parte del partido republicano. Lo que se puede percibir de la opinión pública (desde este lado del caribe) es que esa poca credibilidad de la gente hacia los candidatos republicanos está más ligada a la decepción por el papel que desempeñó el partido en el gobierno obama,que por el gobierno mismo. = no se, Digo.

  • Dalejo Pinilla

    Que buena columna. Definitivamente el logro no es coincidencia. Me gusta tu trabajo Nata.