La nueva era de la información: cuando el medio ya no es el mensaje

Ilustración del artículo, The Future of Newys: Back to the coffee house, en The Economist: http://www.economist.com/node/18928416

Con su artículo central, Back to the coffe house, (De vuelta a los cafés) la revista inglesa The Economist nos muestra un reportaje bastante completo y serio(como casi todo lo que hacen), poniendo el resaltador en puntos interesantes sobre el, siempre cambiante, mundo de la información tras la llegada de la Internet y las nuevas formas de hacer noticias.

Bajo la tesis central de que las noticias se han vuelto cada vez más sociales, participatorias pero, también, más politizadas, la revista afirma que el ambiente noticioso, a nivel mundial, se está pareciendo cada vez más a la época anterior al surgimiento de los medios masivos de comunicación en el siglo XIX. Hace referencia a los cafés, ya que en esa época, las noticias se divulgaban por medio de una especie de chismorreo en estos lugares, en donde los hechos noticiosos eran transmitidos, “manoseados” y, por ende, alterados por los clientes de estos excluyentes lugares de la burguesía europea.

Ahora, la gran diferencia con aquella sociedad informativa de los cafés, es que esto se ha vuelto masivo y, cada vez, menos excluyente. La gente del común se está involucrando cada vez más con las noticias, organizándolas y, muy importante, compartiéndolas y discutiéndolas en foros virtuales con personas de todas partes del mundo.

En este punto es necesario hacer un gran paréntesis. Cuando esta revista del primer mundo hace alusión a la gente “del común” eso, obviamente, no aplica para nuestra gente del común, tercermundista y miserable (por decir lo menos). Esos otros “del comunes excluidos colombianos” no tienen ni los medios ni el tiempo para perderlo de manera deliciosa escribiendo estas líneas, y tampoco, los minutos del día para leerlas. Pero bueno, eso es ya harina de otro costal y, para los fines de este escrito, es necesario que volvamos a nuestra realidad de falsa felicidad internauta.

Como bien acierta la publicación, la red le ha permitido a las personas que lean periódicos de todo el mundo y también que vean sus canales en tiempo real. Pero también ha proveído la plataforma para el surgimiento de nuevos medios que, iniciando bajo el módulo de blogs, se han transformado en alternativas poderosas e independientes de noticias que pueden enriquecer nuestro panorama como es el caso del Huffington Post y otras páginas web que empiezan a desplazar a los medios más tradicionales.

Otra forma de entender los noticias también ha emergido gracias a la red, como es el caso de los Wikileaks- y el estupor que causó el desenmascare de la hipocresía diplomática (¿redundancia?) a nivel mundial- al igual que los mini informes de los ciudadanos sobre las revueltas, primero en Túnez y luego en Egipto,que ayudaron a difundir medios comoAl Jazeera, como muestras de novedosas formas de hacer periodismo que nos sirven a aproximarnos a los hechos de manera más directa y cruda.

Pero todo cambio tiene sus diferentes lados y sus diferentes verdades que rompen las verdades del, hasta entonces, orden establecido. Una de estas, muy bien resaltada por la revista es el tema de la rendición de cuentas en el periodismo (account ability journalism, como la definen). Por medio de esta, hasta no hace mucho, se le podía poner en la palestra a los poderosos de los medios. No obstante, ante la reducción de los presupuestos, también gracias a la Internet, los medios impresos cada vez más gastan menos en periodismo investigativo. Si a esto se le suma la nueva forma de hacer noticias a través de ciudadanos del común quienes, simplemente, cuentan lo que ven, la calidad y fiabilidad de la noticia misma bajan considerablemente.

Otro es el tema de la politización de los medios. Mientras anteriormente, dice la revista, los grandes medios eran dirigidos por monopolios locales que guardaban una relativa imparcialidad para ser más atractivos para los consumidores masivos y los anunciantes, esto ya deja de ser tan importante y, actualmente, ante la creciente competencia, los medios empiezan a venderse como cajas de resonancia de los prejuicios de una población específica. El caso de Fox News y su incuestionable éxito en los Estados Unidos, representando los intereses de los republicanos de todos los tonos, es el perfecto ejemplo. Telesur, en nuestra realidad, sería el ejemplo contrario. Pero ahí la que pierde es la noticia. El que pierde, en últimas, es uno, si solo se alimenta de una de las versiones. Tal cual afirma The Economist, al ser las noticias cada vez más opinadas, tanto la política como los hechos mismos sufren más.

Dice la revista que, aunque la Internet ha podido ser perjudicial para los periodistas, para los consumidores, quienes ahora cuentan con un amplio abanico de fuentes, ha sido casi una bendición. Pero bueno, esto no debería ser así de gratis para nosotros como consumidores. Además de resaltar las bondades que ha hecho este nuevo medio al desarrollo de la información en todo el mundo (de nuevo, para quien la puede acceder), el artículo debe entenderse también como una alerta para que nosotros como receptores de la avalancha informativa seamos cada vez más escrupulosos a la hora de digerir noticias. La inmediatez y la abundancia tienen sus problemas también. Entre más se sabe y de más se dispone, más también se debe escudriñar y desconfiar.

Esto significaría que, en términos generales,actualmente estamos más enterados porque estamos expuestos a una mayor cantidad de información pero, al mismo tiempo, somos más ignorantes (¿brutos? ; tal vez sí) que nuestros antecesores, ya que no nos tomamos el tiempo de filtrar y, mucho menos entender, el contexto en el cual se desarrollan los hechos. Como meros consumidores, adictos a la información y a las noticias de primera mano, nuestro afán de saber estaría, al mismo tiempo, jugando en contra de nuestra capacidad de entender. Ahora hay una mayor diversidad de noticias y opiniones al respecto de todo, siendo nosotros mismos, muchas veces, los hacedores de la información, en tiempo real. Solo tratemos de no perder tanto el foco de la objetividad. Tomémonos el tiempo que, aunque cada vez parece menor, sigue siendo el mismo.