La cruzada contra Piedad

Imagen tomada de: http://carloslozanoguillen1.blogspot.com/2008/11/piedad-crdoba-valor-aportes-del-libro.html

El doctor Ordóñez habla sobre “fomentar o ejecutar actos tendientes a la formación o subsistencia de grupos armados al margen de la ley.” De “promoverlos, auspiciarlos, financiarlos, organizarlos, instruirlos, dirigirlos o colaborar con ellos”. Y, con un fuerte componente político, de fraccionar la “unidad nacional.”

¿Complicidad con las Farc?; ¿indicios? ¿Dónde están las pruebas reinas que le dan al Señor Procurador para acabar con la vida política de esta mujer? ¿Estamos ante un mero delito de opinión? Porque de ser así, qué escenario tan opresor el que se nos viene. No sé si sea una batalla personal por alguien que ha peleado por buscar una salida negociada al conflicto armado en este país, como sostienen sus defensores, pero realmente si no se explica en detalle las pruebas reinas que muestren una estrecha colaboración con este grupo, estaríamos ante un fallo eminentemente político.

A raíz de esto, un reciente editorial de El Espectador subrayaba que con este acto se estaba: “(…) Reproduciendo la radical polarización de años pasados, unos y otros se desbocaron”. ¿Cómo así?: ¿un Procurador que polariza? Pero si en este país no sabemos nada de polarización.

Ahora, si las pruebas, provenientes del computador de Reyes, las tenían hace tanto, ¿por qué salir con esta bomba hasta ahora? El tiempo nos ha enseñado que las cosas en este país nunca son gratis y menos con tantos intereses y conflictos de intereses que cubren la política nacional. Me parece que es algo que nos deberíamos estar preguntando en vez de andar repitiendo como burros la información que contiene el fallo, entrando en la eterna pelea “usted es un para vs. usted es un guerrillero” en que nos hemos enfrascado en los últimos años.

Aquí hay algo personal: no me vengan con cuentos. Independientemente de si creemos en la inocencia de la ex Senadora o la crucificamos como auxiliadora del terrorismo fariano, estamos hablando de dos antagonistas políticos con puntos de vista totalmente divergentes en todos los temas de la realidad nacional. Dedicarle tanto tiempo y cientos de folios a una persona no es gratuito y muestra el interés de Ordóñez de acabar literalmente con la carrera de quien públicamente ha criticado en más de una ocasión las posturas fundamentalistas de este procurador-predicador.

De paso, deja una clara advertencia: hay de quien quiera volver a interceder por los secuestrados en un futuro Acuerdo Humanitario. Con pies de plomo han de andar quienes se quieran meter en ese peligrosísimo oficio. Porque a ver si alguno de los cientos de foristas que se la pasan despotricando contra Córdoba serían capaces de ir a negociar directamente con estos señores de la guerra. Pero qué cobardes, qué pusilánimes son estos señoritos. A ver si algún día tuvieran un familiar suyo extraviado en las espesas montañas y la “negra” Piedad estuviera haciendo sus gestiones para lograr su libertad. ¿La odiarían con tanta vehemencia?

Pero no nos salgamos del tema. Sostiene la columnista Cecilia Orozco que el Procurador calcula sus decisiones y, para no sembrar sospechas sobre su sesgo político, días más tarde de ir por la doctora Córdoba, les dicta la misma sentencia a funcionarios de la administración pasada como Bernardo Moreno, María del Pilar Hurtado, Jorge Noguera, y Andrés Peñate. No puedo estar más de acuerdo con esto. Como buen ajedrecista calcula las fichas que mueve y el momento preciso en que lo hace. Con eso quedamos todos más confundidos y, al paso que pone una cortina de humo para que olvidemos lo de Piedad, busca convencernos de que es un hombre imparcial y se rige única y exclusivamente por el peso de los hechos.

Sugiere la editorial de El Espectador que los entes de control y los organismos de la justicia lleven sus procesos de forma cuidadosa y transparente para que sus fallos “no den lugar a tan innecesarias y polarizantes controversias”. Sinceramente, en este caso, creo que ya es un poco tarde para pedir eso. En el país del odio y el resentimiento, el gran Procurador ya le echó un buen pedazo de leña al fuego. Desde los lados del uribismo recalcitrante se atacaban a los magistrados de la Corte Suprema por actuar en política en el caso de los parapolíticos. Bajo esta misma lógica entonces, ¿cómo definirían estas jugadas ajedrecistas del Procurador?

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