¿Qué pasó con los primis?

“Hey! Tu muchacha/o triste ven, pon tu voto (verde) ah!” No obstante, a diferencia de como reza este estribillo mal plagiado del clásico de los
Fantasmas del Caribe, eso no fue lo que hizo mi gente joven linda de Colombia. Todos ustedes internautas desocupados, activistas de la red,
revolucionarios del Facebook e ilustres comentaristas del Twitter fallaron en convertir esa “sed de cambio” en un verdadero cambio.

La verdad, pensaba escribir sobre otra cosa porque este tema de las elecciones me tiene seco (y eso que se supone que esto es lo mío). Tanta
habladuría, tantos “expertos” y tantas predicciones terminaron por cansarme de esta contienda que parecía (parece) interminable. No sé la verdad si
fueron las charlas eternas o los comentarios y chistes políticos flojos que atiborraron las redes sociales (de las cuales soy una víctima como
cualquier mortal con acceso a Internet), los que colmaron mi paciencia.

Pero esto de los jovenes; esto del voto modernillo; esto de los loquillos que iban a “dar ejemplo” e iban a forjar una nueva cultura política (bueno,
¿tenemos cultura política?) sí que me dejó frío. ¿Qué se hicieron? No ayudaron a que se cumplieran los pronósticos optimistas del 70% de participación.
No ayudaron a que Mockus le ganara a Santos en las grandes ciudades y ni qué decir de las medianas y las pequeñas.

Se pueden esgrimir varias hipótesis con respecto a este desafortunado episodio. A continuación, las primeras que se me vienen a la cabeza con ningún
raciocinio politológico, no sobra decirlo.

1. Llovió mucho por la tarde.

2. No encontraron la cédula.

3. El padre del hogar sentencio: “Aquí en esta casa votamos todos por Santos”.

4. Se quedaron viendo el “excelente” partido entre la Selección Colombia y Nigeria y ya después, daba mamera.

5. Se quedaron twiteando.

6. Se quedaron facebookeando.

7. Se quedaron chatiando.

8. Se quedaron guevoniando.

9. Se quedaron arrunchados con sus respectivas parejas (es que estaba haciendo mucho frío, lo sé).

10. Mucho guayabo, marica.

11. Al final decidieron que era más “seguro” irse por el uribismo play de Vargas Lleras.

12. Todas las anteriores.

A esta lista habría que agregar el pequeñísimo detalle de que el acceso a Internet en esta bella patria no alcanza ni la mitad de la población.
Partiendo de esto, cualquier ilusión romántica de una revolución de girasoles promovida a través de la red, se cae por su propio peso. A lo que, con
mucha molestia y algo (¿mucho?) de resignación, me pregunto: ¿qué pasó con los primis (guón)?

Pd. Espero que para la segunda vuelta, muchos jovenzuelos que se echaron a las petacas salgan a votar para colaborar a la causa no uribista. No
obstante, considero que esta ya está perdida, hágase lo que se haga. En dado caso, ¡que viva la permanencia del uribismo bajo la representación de la
bella figura de Juan Manuel Santos! Porque retroceder siempre será una opción.

  • Juan R

    A mí me sorprendió la cantidad de “primis” que vi votando ese domingo, obvio sin saber por quién votaron, por ejemplo, los hinchas de millos, nunca votarían por un verde…tal vez por eso perdieron en Bogotá 😛 sin embargo, nadie esperaba que la diferencia fuera tan alta.
    Definitivamente el que hizo el trabajo bien en estos años fue Uribe, así sea a punta de subsidios (limosnas) y beneficios de impuestos para los ricos, entre los males menores. Frente a esto no hay “primis” que lo contrarreste.
    Y para el final, nada mejor que alterar la frase de Vargas Lleras: PEOR ES POSIBLE o sino miremos la idea de Uribito por lanzarse a la Alcaldía de Bogotá.

  • Andres Calderon

    Hay mucha gente que votaría por Antanas Mockus, pero como dice Luis Guillermo Vélez en La Silla Vacia (http://bit.ly/los-unicornios):

    “Los unicornios, las personas que nunca habían votado, que decían que ahora sí iban a votar y que lo harían por Mockus, no pueden votar así quisieran porque no tienen registrada la cédula o porque viven en un lugar diferente al sitio de inscripción.

    La verdad, en mi opinión (dice Velez), de todas formas, así pudieran los unicornios tampoco salen a votar el día de la elección ya sea porque cayó una gota de agua, porque amanecieron enguayabados, porque están arrunchados con la novia (o el novio), porque no tienen como llegar a Corferias (o al estadio, o a donde sea) o porque simplemente ese día les dio mamera.”

    No sólo es importante convencer a la gente, es aún más importante llevarlos a votar (y regresarlos a la casa). LA ESTRATEGIA ES EL TRANSPORTE.

    http://www.mareaverde.net/opinion/estrategia/

  • Andres Calderon