Laicos de papel


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En Colombia sufrimos de un laicismo de papel. La Corte Constitucional, en sentencias como la C-817 de 2011 recuerda el principio del Estado laico y el pluralismo religioso sobre el que se basa el Estado colombiano. Sin embargo, algunos pronunciamientos en el Senado y otros entes del Estado parecen hechos por caballeros cruzados y no por representantes políticos del país laico del que hacemos parte, en teoría.

Desde septiembre de este año la Corte Constitucional determinó que los documentos públicos no pueden tener citas bíblicas: esto, en concordancia con “el principio de laicidad”. Esta orden se produjo a partir de una cita bíblica que aparecía en algunos documentos del Juzgado Trece Laboral del Circuito del Plan Piloto de Oralidad de Cali. La cita decía: “Tratándose de la justicia, no favorecerás ni siquiera al pobre. Éxodo 23:3”. Por supuesto, la decisión es coherente y pertinente a propósito del laicismo que defiende la constitución; sin embargo, esas decisiones se quedan solo en el papel: la realidad supera los intentos por defender un país plural.

Y es que al lado de declaraciones como las del procurador o las del senador Édgar Espíndola Niño, los papeles se quedan cortos. No es un secreto para nadie que las posiciones de Alejandro Ordóñez frente a temas como el aborto, la adopción de niños y el matrimonio entre parejas del mismo sexo están apegadas a sus creencias religiosas. Él no es el único: el senador Espíndola dijo en la Comisión Primera de Senado, en medio del debate para la aprobación del proyecto de ley que busca regular el matrimonio gay, que esa iniciativa podía abrir la posibilidad de reglamentar prácticas sexuales como la zoofilia, la necrofilia o la pedofilia.

Si bien las posiciones del procurador y de los senadores están amparadas por la libertad de expresión, ¿en dónde queda la responsabilidad que tienen los funcionarios públicos con la ciudadanía? No fueron suficientes las iniciativas populares en contra de la reelección del procurador pero ¿cómo es que alguien que abiertamente se opone a las minorías y a la legitimidad de sus derechos obtiene un 86% de favorabilidad en la votación realizada por el Senado? ¿Y a esos senadores quién los eligió? El voto popular.

Entonces acá deciden camándula en mano. Paradójicamente aunque lo hayan prohibido, la biblia no estaba mal: ni al pobre se debe favorecer en términos de justicia. Pero acá se favorece a aquellos que con la excusa de defender lo que piensan atropellan a los demás ¿No escucharon los senadores las voces de los 6700 colombianos que se pronunciaron a través de Chao procurador Ordóñez o de Procura? Señores del Senado: son millones a los que representan y miles a los que ignoraron. El pluralismo está más allá del papel: la democracia de verdad se traduce en hechos.