Manual de la vergüenza

En vista de que el sistema de salud colombiano parece más una pista de obstáculos que un organismo responsable, la Asociación Colombiana de Enfermos Hepáticos y Renales creó un manual para que los pacientes conozcan sus derechos. El proyecto, que tiene intenciones humanitarias, delata la precariedad del sistema de salud que nos aplasta porque cuando algo cobija, protege.

Un televisor viene con manual de instrucciones, un juguete también, pero la salud que no se compra en un almacén debería funcionar con lógicas de humanidad, que implican ayudar al enfermo y atenderlo sin importar si tiene un carné dorado o no. Sin embargo, es bien sabido que eso es una utopía.  Lo que nos demuestra la realidad es que los enfermos en Colombia deben ser expertos en derecho para hacer derechos de petición y tutelas, al igual que maestros zen para soportar con paciencia mientras desocupan camas, hay citas disponibles o medicamentos en el inventario.

Mientras tanto, la salud pasea por los juzgados. El año pasado fueron interpuestas 105.945 tutelas de pacientes para lograr recibir atención médica. De esta cifra, el 40% estaba relacionado con enfermos hepáticos y renales. Por eso, el manual es una guía paso a paso para enfrentar las dificultades del sistema de salud y, si bien está enfocado a este tipo de pacientes, resulta útil para cualquier colombiano. Sobre todo, para cualquiera que pertenezca al régimen subsidiado, que es el régimen al que está afiliada la población que no puede pagar para tener acceso a los servicios de salud.

Esa población representa más del 50% de colombianos afiliados. En vista de que este sistema por lo pronto no va a cambiar, el manual aparece como un salvavidas para no morir en el intento de obtener un servicio de salud, si no digno, por lo menos decente.

Para adquirir uno hay que hacer una llamada para solicitarlo. Lo intenté (para saber cómo era) y no me contestó una secretaria amable ni un contestador con opciones, sino la voz que dice: “el número al que está marcando se encuentra fuera de servicio”. Incrédula, marqué desde otro teléfono: contestó un tu, tu, tu, el frustrante tono que dan los números que no existen o que no sirven.

Si había caído un rayo y los teléfonos estaban fuera de servicio o si los habían cortado no importaba: importaba la vergüenza. ¿Cómo es que uno tiene que tener un manual para que lo atiendan si está enfermo? Claro, los teléfonos no sirven por motivos muy racionales seguramente, pero el mensaje está ahí: no hacen falta más papeles, hacen falta acciones.

En conclusión y haciéndole frente a la situación, propongo un manual para usuarios del sistema de salud colombiano que en sus primeras líneas diga: “Por favor, no se enferme en este territorio nacional”.

  • Alejandra

    Porque no es digital.

  • nestor

    Se pone a hacer Mucha critica y seria no mejor publicarla in este medio?? Lo busque in LA pagina web de LA asosiacion y no lo tienen public ado.

  • Excelente artículo, qué triste morir en manos de esta ridícula burocracia.