Abuso policial en La Peluquería: Una parada para llamar a la reflexión y a la acción


Solidaridad con La Peluquería ante los abusos ejercidos en su contra por la fuerza pública.

Una de las preguntas fundamentales que este espacio pretende plantear es de qué manera es posible la actividad cultural independiente en nuestro país. En este sentido, el interés de mostrar a distintos grupos de creadores y promotores de la actividad cultural para entender y a la vez dar a conocer su gestión es el objetivo principal de este blog.

Sin embargo, la denuncia en Esfera Pública presentada por Melissa Pérez Carvajal, directora de La Peluquería, espacio de difusión y creación cultural en Bogotá, sobre abusos de la fuerza policial en uno de sus eventos, nos hace solidarizarnos e invitar a la reflexión sobre las condiciones problemáticas de este tipo de actividad.

Abusos como los cometidos el pasado 17 de mayo en La Peluquería no son una novedad en el marco de la actividad cultural independiente. Como bien explica Melissa en su carta, la falta de permisos y la ausencia de un apoyo institucional eficiente por parte de las entidades encargadas de la promoción de la cultura en el sector público hace que los colectivos y artistas se encuentren desprotegidos y prácticamente dependan de la voluntad de los dioses para que sus actividades, que funcionan como herramientas de autogestión, puedan desarrollarse sin poner en riesgo su integridad y la de su público.

Cabe preguntarse cuáles son los prejuicios y las intenciones que se encuentran detrás de los abusos policiales. Debemos como espectadores, como ciudadanos, exigir explicaciones concretas para sucesos como el de La Peluquería en el que los uniformados, sin orden alguna ni motivo identificable, decidieron que su rol les permitía maltratar físicamente a una mujer embarazada, arrastrar por el suelo a otra de las participantes del evento, y adicionalmente, manipular la información correspondiente a los hechos sucedidos para de este modo coaccionar a las víctimas. Este caso de abuso de poder y constreñimiento constituye un delito y como tal, debe ser denunciado y castigado. Las tres entidades que deben recibir este caso son la Procuraduría General de la Nación, la Personería Distrital de Bogotá y por supuesto la misma Policía Nacional; ante ellas debe interponerse la denuncia que ponga en marcha la investigación sobre las causas para esta acción ilegal por parte de la mismísima fuerza pública. No deja de resultar sospechoso el despliegue de patrullas, la desmedida violencia de los hechos  en un evento predominantemente manejado por mujeres y por supuesto, la manipulación y engaño a las que fue sometida Melissa Pérez.

Por otra parte, no deja de resultar triste saber que los espacios dedicados a la difusión de la cultura no sólo tengan que sufrir persecución por parte de comunidades de odio —recordemos el reciente caso de amenazas por parte de grupos neonazis al teatro La Barraca por una obra de temática LGTBI—, sino que además se vean amenazados por la institución que se supone está a cargo de velar por su seguridad y su integridad.

Desde este espacio exigimos, como ciudadanos y gestores culturales, una respuesta por parte de la Alcaldía Mayor de Bogotá, en cabeza del Dr. Gustavo Petro, para esclarecer este atropello a los derechos fundamentales de los ciudadanos. Toda nuestra solidaridad con La Peluquería.

  • Lola Mares

    Mientras la seudo mayoría patriota, siga desconociendo a la disidencia; mientras siga substimando la otredad y fomentando el autismo político, no crecerá sino que irá en descenso, tal y como sucede hoy. La izquierda venezolana no es patrimonio del PSUV, el amor de TODO los ciudadanos en Venezuela no está necesariamente condicionado por la presencia de un líder carismático único, cosa recurrente en los populismos latinoamericanos. La oposición política venezolana no necesariamente milita para el grupo Cisneros -grupo que por cierto ha pactado millones de veces con los gobiernos-. Dudo mucho que un artículo de este tamaño se impida que el gobierno siga adelante con sus políticas. Gracias por su opinión. Saludos.