La maleza de allá

Yo hasta el 2005 no había oído jamás de Paz de Ariporo y tampoco había ido nunca al Casanare. Para mí “el llano” era salir en carro, perseguir de frente el sol y llegar en dos horas a Villavicencio, Meta, pasando por entre un túnel-tobogán de pisos térmicos. Los llanos para mí eran ciudad, eran cerquita, y se acababan en donde en realidad empezaban. Del departamento de más arriba creía saber vagamente que había petróleo, y con la ingenuidad de adolescente ignorante, me imaginé era que no había mucho por ver y que por eso nadie iba ni hablaba de ir allá. Esa región del país llamada Orinoquía la vio uno por encima, como sobrevolando en avioneta los mapas del colegio. Después, lo que ve uno en los noticieros. Pero es una zona de la que yo no oía hablar a casi nadie. No sé si es que lo que queda tan lejos de lo propio corre el riesgo de petrificarse en cliché, a menos que uno vaya personalmente y lo desmitifique en persona.

Un par de años luego de haberme graduado de arquitectura, seis amigos de la universidad: David, Ángela, Gabriel, Felipe, Alejandro y yo, decidimos participar en un concurso de diseño arquitectónico para tres bibliotecas en los llanos. En ese momento todos trabajábamos en Bogotá, pero nos gustaba la idea de proponer para otros lugares, en un allá lejano en donde intuíamos que una arquitectura pública benévola era urgente. Daniel Lehoucq ganó el premio de la de biblioteca de Yopal, Alejandro Pinyol y Miguel Torres ganaron la de Villanueva, y nosotros la de Paz de Ariporo. En mayo de 2005 se hizo una pomposa exposición de los proyectos ganadores en Yopal, con gobernador, alcaldes y la ministra de cultura de ese momento, María Consuelo Araujo. La Gobernación, en convenio con el Ministerio adjudicaron más de once mil millones de pesos a la implementación esta red de bibliotecas, tan ambiciosa como la de Bogotá o Medellín.

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Proyecto arquitectónico para el concurso. Haga click para agrandar

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Proyecto arquitectónico para el concurso. Haga click para agrandar.

Entonces conocimos Paz de Ariporo sin haber ido antes, cuando propusimos el proyecto. Queda al norte de Yopal y al sur del departamento de Arauca. A casi 500 kilómetros de Bogotá, casi nueve horas en carro, y a un poco más de 300 metros por encima del nivel del mar, en el piedemonte llanero. Es el tercer municipio más poblado del departamento del Casanare. Allá se inició con entusiasmo la obra de la biblioteca después de un año de espera para arrancar. 1500m2 construidos y casi una hectárea de áreas exteriores. Un volumen curvo con la sala de lectura, orientado hacia el norte con un espejo de agua. Y un volumen recto con las dependencias y servicios necesarios: auditorio, aulas, cafetería y baños. Ambos edificios conformando un espacio público central en piedra bola de los ríos cercanos al lugar.

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Acceso principal a la biblioteca. 2007. Foto: Gabriel Campuzano.

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Hall principal de la biblioteca. 2007. Foto: Gabriel Campuzano.

En agosto de 2006 inicia. En septiembre el gobernador Miguel Pérez es sentenciado por la Corte Suprema por enriquecimiento ilícito. La obra se detiene en mayo de 2007 luego de que nombran dos gobernadores provisionales: Helí Cala y Whitman Porras. Hay un tercer intento de retomar la obra en junio de 2009, sin éxito. Para ese entonces el gobernador Óscar Flórez, tampoco terminó su periodo por sentencia de destitución e inhabilidad a ejercer cargo público, proferida por la procuraduría. Por un lado, en un término de tres años, cuatro gobernadores en situación de inestabilidad. Y por otro lado, la incapacidad de poder hacer algo al respecto desde Bogotá, en donde ni el Ministerio de Cultura ni la Sociedad Colombiana de Arquitectos aparentemente podían hacer nada. Se alcanzó a hacer todo el espacio público de acuerdo a los diseños y las estructuras cubiertas de los dos volúmenes. Y eso es lo que hay ahora, una inhóspita calle-plaza en piedra y unos borradores de edificios que conforman un espacio público de encentro cultural que debió ser. Por noticias recientes departamentales, se sabe que la alcaldía adaptó una casita vieja para adecuar allí precariamente la biblioteca.

Es usual escuchar decir que “Colombia sería un mejor país con más educación”, o con un mayor cubrimiento de infraestructura educativa en los sitios en donde se necesita. Ese es uno de tantos discursos de promesa política de siempre que ya conocemos: “Más colegios y más bibliotecas para más gente” le suena a uno tan familiar como “Luchar por la paz y el progreso”. La sorpresa viene al ver lo que pasa cuando estas cosas se empiezan a cumplir con toda la bulla pero silenciosamente se abandonan. Como si ese lugar común, los sueños del aspiracional nacional, se volvieran pesadilla cuando se cumplen a medias. Allá, es donde se petrifica el cliché de que hay con qué pero no hay cómo. Porque allá es muy lejos. Allá es otro planeta. Allá mandan otros que al parecer son enemigos de los que mandan aquí. Allá hay un fantasma de biblioteca techada, sin fachadas ni libros, que se la está comiendo la maleza hace seis años. Citando a Arturo Cova, en La Vorágine: “Despabílense, niños, que estamos en Casanare.”

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Biblioteca de Paz de Ariporo hoy (2013). Foto: David Delgado.

  • ser arquitecto en Colombia es muy difícil mas cuando existen tipos como milton que afirman que un edificio es pretencioso solo porque no gustan de su diseño y de paso asegura que se hizo así para darle tajada a un contratista . entonces, ¿si una persona no conoce colombia palmo a palmo , toca llamarla :”gomela, creida, fria, distante”? por favor, mas bibliotecas, preferiblemente una cerca a la casa de milton , para ver si el comprende cual es la labor de un arquitecto.

  • milton

    Tu estas buena para esos periodicos del siglo pasado que necesitan rellenar a lo loco pero con supuesta categoria. En breve esos corruptos no pueden hacer una obra sin hacerse destituir cierto? Ademas la obra se ve pretensiosa y no exactamente por consideracion con la gente sino porque es mayores beneficios para los insaciables contratistas.

    Por cierto, eso de describirte como chica citadina/gringa no hace falta se nota de lejos. un montanero no seria tan detallado ni tan vano como tu gomela, creida, fria, distante.

    Ah por cierto, este no es el mismo departamento que esta sin agua pero del que fluye el petroleo como nunca antes segun el mismo ecopetrol ah Dios pero sus acciones van en alza.

    Lo que no me gusta de ti, es que lo narras como si fueras mejor, como si no fuera este el mismo pais tuyo. Se que al contrario, estas comentando esto, pero podrias hacerlo con mas gracia, sin presumir en cada linea, pero eso es pedir demasiado y claro no eres peor que ese monton de corruptos chupa regalias

  • Qué historia triste, más triste todavía porque desde el principio se intuye cómo va a terminar. Queda claro, entre otras cosas, que el abandono de ciertas regiones de Colombia es consecuencia tanto de la corrupción de los gobiernos locales como de la indiferencia (o impotencia, que es casi lo mismo) de las instituciones nacionales.