El hombre es lo que come

No sé si con esta frase Feuerbach quiso decir lo que yo interpreto, hoy estoy muy perezosa para ponerme a leer sobre las tesis teológicas y filosóficas de Feuerbach, en mi adolescencia leí filosofía, pero después la literatura pura me sedujo al punto que dejé de leer cualquier otra cosa que no fuera cuento o novela. Cuando oigo esta frase, el hombre es lo que come, pienso en la gente que he visto comiendo en las fritanguerías, en la que he visto en restaurantes vegetarianos, en restaurantes gourmet, restaurantes de comida típica, restaurantes de comida rápida, restaurantes miserables y restaurantes regulares, restaurantes de todo tipo, buenos y malos. Pienso en las diferencias que veo entre unos y otros, pero tratándose de una frase dicha por un filósofo, lo más probable es que mi interpretación sea errada, con esa frase Feuerbach pudo querer decir todo lo contrario a lo que dijo. Poco me importa, yo sigo citándolo, y más en estos días en los que la comida ha sido un tema tan importante, derivado del paro agrario y de todo lo que lo rodea.

Yo creo firmemente que el hombre es lo que come, lo creo positiva, científicamente. Me opongo a los transgénicos porque he visto a la gente que los come, me opongo a los TLC porque he visto a la gente que come alimento que no es de la zona que habita, he visto los problemas de salud y la vida tan gris que tienen. En Estados Unidos he visto como la gente pobre, que es cada vez más, se ve obligada a comer basura transgénica porque la orgánica es sólo para ricos, he visto como les da cáncer a todos después, he visto lo gordos y feos que son y lo infelices que son sus vidas por comer un alimento que no sabe a nada, no alimenta, un alimento que es feo y sólo decepciona. Uno de los grandes placeres de la vida es comer, comer no debería ser una tortura ni una tarea mecánica, comer es lo que mantiene la vida, es el combustible esencial. Me emputa que tengamos unos gobernantes tan estúpidos o tan hijueputas que nos quiten la posibilidad de comer rico y sobre todo, saludable, nuestro gobierno nos está quitando el pan de la boca para reemplazárnoslo por pedazos de icopor y de paso nos está asegurando un futuro de enfermedad, nos quiere condenar a una vida infeliz llena de trámites y reclamos contra las EPS. Sólo quien tenga el dinero suficiente podrá comer algo decente, mientras el campo fértil es expropiado o arruinado. Mientras nuestras tierras se vuelven infértiles por las prácticas de siembra perversas que quieren instaurarnos, para que unos pocos, sólo unos pocos, naden en dinero.

Nunca había sentido la necesidad de expresar un compromiso político mediante mi arte, esta vez es diferente, es imposible ignorar las cosas que están pasando. Mientras en países como Estados Unidos la gente piensa todo el tiempo en el apocalipsis y en los zombis, debido, probablemente, a la cantidad de comida transgénica que consume, aquí nosotros estamos dormidos, ojalá despertando y ojalá no demasiado tarde. Privatizan el sol en España, pretenden encarcelar a una familia en Inglaterra por tener una granja autosuficiente y en Colombia el ICA destruye las semillas de arroz de los agricultores y les vende semillas transgénicas contaminadas con bacterias, me parece que ya es tiempo de leer El país de las últimas cosas de Paul Auster o de embobarse viendo Futurama, pues nos espera un futuro así, lleno de mutantes.

Además de creer en esa frase de Feuerbach, creo en el I Ching. Si los gobernantes leyeran y entendieran el I Ching no estaríamos tan mal, pese a tratarse de un libro tan antiguo, surgido en un contexto tan diferente al de hoy, sus enseñanzas son traducibles y no inducen a error, no fallan. Pero soñar con que algún político colombiano lea y entienda el I Ching es como soñar con desbancar a Madonna. Ya Simón Gaviria nos demostró hace unos meses que los políticos aquí no saben ni siquiera leer. El I ching tiene un hexagrama llamado las comisuras de la boca (la nutrición), éste hexagrama es, a mi parecer, el más importante de todos, transcribo aquí su dictamen.


EL DICTAMEN

Las comisuras de la Boca. Perseverancia trae ventura. Presta atención a la nutrición, y a aquello con que trata de llenar su boca uno mismo.

Al dispensar cuidados y alimentos es importante que uno se ocupe de personas rectas y se preocupe en cuanto a su propia alimentación, del modo recto de realizarla. Cuando se quiere conocer a alguien, sólo es menester prestar atención a quien despensa sus cuidados y cuáles son los aspectos de su propio ser que cultiva y alimenta. La naturaleza nutre todos los seres. El gran hombre alimenta y cultiva a los experimentados y capaces, valiéndose de ellos para velar por todos los hombres. Mong Tse (VI,A,14) dice al respecto: “Para reconocer si alguien es capaz o incapaz, no hace falta observar ninguna otra cosa sino a qué parte de la naturaleza concede particular importancia. El cuerpo tiene partes nobles e innobles, partes importantes y partes nimias. No debe perjudicarse lo importante a favor de lo nimio, ni perjudicar lo noble a favor de lo innoble. El que cultiva las partes nimias de su ser, es un hombre nimio. El que cultiva las partes nobles de su ser, es un hombre noble.

Transcribo también la imagen:

Abajo, junto a la montaña, está el trueno: la imagen de la Nutrición.
Así el noble presta atención a sus palabras
Y es moderado en el comer y en el beber.

“Dios surge en el signo de lo Suscitativo” Cuando con la primavera se agitan nuevamente las energías vitales, vuelven a engendrarse todas las cosas. “Él consuma en el signo del Aquietamiento”. Así, a comienzos de la primavera, cuando las semillas caen hacia la tierra, todas las cosas se tornan cabales. Esto da la imagen de la Nutrición expresada en el movimiento y la quietud. El noble toma esto por modelo en lo relativo a la alimentación y el cultivo del carácter. Las palabras son un movimiento que va desde adentro hacia fuera. El comer y el beber constituyen el movimiento que va desde afuera hacia adentro. Las dos modalidades del movimiento han de moderarse mediante la quietud, el silencio. Así el silencio hace que las palabras que salen de la boca no sobrepasen la justa medida y que tampoco sobrepase la justa medida el alimento que entra por la boca. De este modo se cultiva el carácter.

Nuestros políticos no tienen consciencia de sí mismos ni de la importancia de la nutrición, hay que verlos comer, yo he estado en reuniones políticas en las que me he asombrado de verlos tragar, hay que ver cómo acumulan para sí, como se exceden, como se atragantan, no tienen ni la más remota sospecha del significado de la nutrición en el sentido espiritual ni en el material. Los científicos tampoco la tienen, si la tuvieran no osarían alterar genéticamente los alimentos violando el orden perfecto de la naturaleza. Progreso es aprender a cuidar lo que tenemos no descubrir cómo destruirlo.