Una idea peligrosa


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No sé si lo que voy a contar tenga algo que ver con viajar o si se pueda llamar una crónica de viaje, ideas peligrosas se pueden tener en cualquier momento y en cualquier lugar. Puede ser que al viajar uno se sienta más libre de tener ideas malas, alentado por el hecho de que es, en realidad y con todo el rigor de la palabra, un desconocido, un extraño. Casi un fantasma. No sé porqué tiene uno de repente semejantes ideas. Hay una motivación aplastante e inexplicable que está en relación con el destino y la forma como uno percibe ese destino, es el deseo de hacerle una afrenta. Una repentina rebeldía contra Dios. Mucho se ha hablado de eso desde que Hawthorne escribiera Wakefield, la historia de un hombre al que se le ocurre (y lo hace) fingir su muerte en un viaje y pasarse a vivir al mismo barrio en el que vive su esposa -ahora viuda-, y espiarla durante el resto de su vida. Que me perdone Hawthorne por describir de este modo tan vulgar su obra maestra, es para decir que lo mismo que motivó a Wakefield es lo que me motivó a mí. El diablo, digamos que es una trampa del diablo. El germen de la locura…una rebeldía repentina contra Dios…No sé, no sé porqué tiene uno de repente semejantes ideas, podría ser por simple estupidez o por el gen de la anarquía.

La idea en cuestión llegó al salir del museo de Teotihuacán. No me había ido bien ese día. El parque estaba atestado de familias, era domingo. Yo acababa de recorrer la última sala del museo, cuando salía vi el libro de comentarios donde personas de muchos lugares diferentes escriben frases del tipo: Me encantó este museo. Que lindo museo, gracias. Maravilloso museo. Fantástico. Ese libro donde cientos de turistas hipócritas escriben frases buenas y melosas, rebosantes de optimismo y en absoluto falsas, sobre todo en museos como ese, que dejan mucho que desear. Fue entonces cuándo tuve aquella idea mala:
Una bomba explotará en este museo el lunes 3 de abril de este año a las 3 y 30 de la tarde.

Me dio risa al principio, pero después me puse muy seria, en verdad quería hacerlo, quería con todas mis ansias escribirlo. Me planté frente al libro y leí algunas de esas frases cursis. Tomé el esfero, pero otra idea me detuvo: ¿Si alguien que me vio escribiendo viene a dejar uno de esos comentarios empalagosos y lee lo que escribí? Con el bolígrafo en la mano miré a la guardiana y después a la gente que salía. Solté el lapicero y me alejé unos pasos del libro. Puede perfectamente pasar que nadie se acerque a escribir nada ahora. Pero, y si tengo tan mala suerte y alguien llega justo después de que he puesto el punto final… imaginé a los guardias, a la policía, la televisión, la prisión, el juicio. Mi vida entera podría arruinarse por esta idea. No puedo arriesgarlo todo sólo por el placer de asustar a la gente, por la soberbia de verme capaz de alterar a tanta gente, a un gobierno incluso – pensé-.
También podría pasar que nadie lea la frase de aquí al lunes, que nadie la lea nunca o que la lean muy tarde y no les cause ni risa. Que tal si lo hago y tengo éxito, no me cogen, todos entran en pánico, cierran el museo, piensan en la mafia, en las motivaciones y los posibles autores. Me reiría mucho, me sentaría una tarde entera a reírme, me sentiría muy lista. Lo más probable es que ni la lean, pensé con más frialdad.

De todas formas siempre está la posibilidad de que la lean, me atrapen y quede marcada como una terrorista internacional. Por muy remota que sea existe, me dije. Me alejé asustada.

Me dirigí hacia la pirámide del sol. Había una fila enorme para subir. Me senté a contemplar la situación. Si hago fila no alcanzaré a subir, además va a llover, mejor subir pronto. Me colé, subí con la turba. Justo arriba, en lo más alto, se vino un aguacero con granizo. Parecía que la pirámide estaba molesta y quería sacudirse todo ese gentío. No era posible correr, estábamos atrapados recibiendo los golpes del granizo y coordinando cada movimiento para no caernos. A la gente le dio risa, a mí también. Estuve empapada todo el resto de la tarde.

  • jajaja, ahora todos nos quedamos con la curiosidad de qué hubiera pasado!