Porque yo, NO nací en el Mediterráneo

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Hay quienes dicen que todo viaje es una huida y que el viajero tarde o temprano detiene su andar. Pero, ¿qué pasa cuando el adagio popular se hace realidad, nos cansamos de huir o hacemos un alto en el viaje? Si nuestro regreso coincide con el de otros que queremos y que también estaban lejos, si nos reencontramos alrededor de una mesa, nos contamos la vida fuera, y comemos y brindamos por el viaje (incluso si no ha acabado), la reconciliación con el pasado es más sencilla. Hasta vemos más claramente el siguiente paso de nuestro periplo, no importa si éste nos aleja o acerca de lo que amamos y añoramos.

Claudia, Andrés Felipe y yo nos conocimos cuando éramos casi niños, pero en nuestra mesa en “Mediterranea de Andrei” nos acompañaban amigos nuevos de viaje. Unos atraídos por el amor, otros  por los gustos o trabajos comunes, y otros más por las copas y la comida compartidas ese día. Empezamos la noche tomando Hendrick’s mientras Óscar nos recomendaba sus platos favoritos de la carta. Andrea sonreía a todas nuestras ocurrencias, Doménico practicaba su español y nos contaba de su mediterránea Calabria, y a Claudia le brillaban los ojos y se veía tan feliz como no la había visto nunca.

Justo cuando no sabíamos si seguir conversando o si nos concentrábamos en la carta, nos sorprendió la voz de un cantante lírico que se paseaba por entre las mesas del restaurante haciendo su espectáculo. El sonido era tan fuerte que acalló cualquier palabra que pronunciábamos, así que no nos quedó más opción que mirar con lupa la agradable decoración del lugar (donde el vino es el protagonista), rezar para que la música se acabaran pronto y para que la concentración en la comida y en la charla regresara.

Los “Mejillones a la provenzal” que ordené fueron un plan lúdico. Llegaron servidos en una divertida cacerola con pinta de pelela, que a su vez estaba cubierta por otra exactamente igual. Al destapar el plato, mis pulmones se llenaron del olor de las cebollas, el ajo, el vino blanco, el perejil y el mar, mezclándose alegres en un caldo sencillo y sin pretensiones. Abrir las casi infinitas conchas y sacar sus pequeños tesoros, dejando de lado los cubiertos y valiéndome de mis manos y de una de las conchitas que hizo las veces de pinza, fue toda una terapia de risas y de sabores. La guarnición constaba de papas fritas que, luego supe, se debían remojan en el caldo cuando ya no quedaran mejillones.

La conclusión de la comida, los tragos y las historias comunes e individuales es que el viaje más que una huida es un encuentro con uno mismo, con lo que somos y aprendemos de las personas que nos acompañan en nuestra travesía:

“Cuando emprendas tu viaje a Ítaca
pide que el camino sea largo,
lleno de aventuras, lleno de experiencias.
No temas a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al colérico Poseidón,
seres tales jamás hallarás en tu camino,
si tu pensar es elevado, si selecta
es la emoción que toca tu espíritu y tu cuerpo.
Ni a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al salvaje Poseidón encontrarás,
si no los llevas dentro de tu alma,
si no los yergue tu alma ante ti.”
(Constantino Kavafis)

¡Feliz viaje!

“Mediterranea de Andrei”
Dirección: Carrera 6 a N0. 119B – 05 Usaquén
Teléfonos: + 571 6129059, + 571  6298279
Página web: http://www.mediterraneadeandrei.com/
Entradas: Entre $16.000 y $39.000
Platos fuertes: Entre $26.000 y $50.000 (Mejillones a la provenzal $32.800)

  • Paola

    me encanto, por la huida y los buenos recuerdos y los deliciosos placeres de la comida en tu blog,…….. abrazossss….

  • Irlanda

    Me encantan tus escritos y me hacen provocar de todas estas exquisiteces que mencionas… un abrazo

  • Claudia

    Me gustó mucho tu post, fue una noche muy agradable! Espero seguir leyendo tus próximos escritos. Un abrazo!

  • jota

    como siempre da hambre leerte asi no guste de la comida de mar, tus letras siempre fluidas alegres y desparpajadas hacen que nuevamente tenga ganas de salir a tus sitios recomendados

  • giuliana

    que hermoso post Pao, sos una grosa, felicidades.

  • Talita

    Paola my dear friend,

    I can undestand what you write in Spanish but unfortunately I can’t write for you in Spanish. When I saw this post in your blog I could remember all the times that we spent talking about food – and many times eating the food, as in Prague or Budapest. Or that time in Vienn eating delicious cakes before go to the Opera. I’m glad that you’re in your country, with close friends (you talked soooo much about Andres Felipe that he is almost my friend too) and enjoying a wonderful dinner, I like very much “mexilhões”, how we call it here, in Brazil. Please, keep writing and placing this stories here, I feel closer to you when you do it. One day, I’ll be in Bogotá and you’ll bring me to all of this restaurants. And when you’ll be here I’ll bring you to “churrascarias” and “mercados de peixe”.

    Always missing you,

    Talita

  • Mónica V.

    Volvisteeee!! y mejor que antes!!! te quiero!!