Viajar, comer y escribir: Madrid

Cuando nació la idea de escribir este blog, unos meses antes de recibir la propuesta de Hoja Blanca, además de comer y escribir otro verbo hacía parte de la ecuación: viajar. El escenario de mis sueños consistía en que me pagaran por subirme en un avión, explorar la cocina del lugar elegido y escribir mis experiencias. “Buena muela” no es exactamente ese escenario, pero sí se acerca mucho: paseo por Bogotá, describo la comida que pruebo, lo que la rodea y, finalmente, puedo publicar lo escribo y leer sus comentarios. Por eso, quiero explicarles este largo tiempo de silencio: rompí el marranito y un avión me llevó a vivir un mundo de sabores que quiero compartir con ustedes. El turno de hoy le corresponde a Madrid.

Elegí para este blog tres de mis platos favoritos en esta ciudad: uno para cada comida del día. Pero, antes de entrar en detalles, debo aclararles que llegamos a ellos por pura coincidencia, mientras caminábamos o tomábamos fotos que en medio de nuestro delirio de turistas japoneses.

A pesar de haber visitado Madrid en el verano inclemente, no pudimos evitar la tentación de desayunar con una espesa y humeante taza de chocolate oscuro, que difícilmente podía beberse y que servía a la perfección como salsa para untar los churros frescos que la acompañaban: tubitos de masa frita que miden algo más de 30 cm de largo y cuyo diámetro es de 2 ó 4cm. Las paredes de la “Chocolatería San Ginés” están repletas de fotos a blanco y negro de los insignes personajes que la han visitado. Las mesas dispuestas sobre el pasadizo San Ginés son su mejor publicidad, pues permanentemente están ocupadas no sólo por turistas sino por madrileños que
toman su desayuno antes de ir trabajar, mientras un par de acalorados meseros vienen y van llevando en una bandeja una montaña de tazas y platos con churros. Cuando llegó nuestra orden, fueron dos madrileñas quienes nos recomendaron rociar con azúcar pulverizada los churros (porque se pega mejor que el azúcar normal), antes de meterlos al chocolate. La conjunción de sabores resulta perfecta: lo crocante de los churros y su suave sabor combinado con el azúcar, más el fuerte chocolate al estilo español son una excelente y calórica manera de empezar un agitado día. Eso sí, es necesario tomar una bebida más fría y ligera para que uno no de derrita en
el entretanto.

Saliendo por uno de los arcos de la asombrosa Plaza Mayor se llega a la Calle Cuchilleros, una ondeante y viejísima calle donde me recomendaron hacer un tour de tapas para almorzar. Sin embargo, las tapas quedaron relegadas para más tarde cuando encontramos una taberna- restaurante con pinta medieval donde servían ¡Cochinillo!, el mismo plato que quería comer en Bogotá en “NAS-SAN” y al que lo sacaron de su carta sin que ningún comensal lo hay probado.

¡El cochinillo asado tal cual como lo leí a los 12 años en una novela de Corín Tellado publicada en “Vanidades”! (yo sé… mis lecturas entonces no eran muy selectas). A mis coterráneos les quedará fácil comprender el sabor del cerdito de 2 semanas de nacido asado en sus jugos: el sabor se semeja al del Puerco Hornado que comemos en Pasto, pero su textura es casi de mantequilla. Además, la piel es delgadísima y crocante como una hostia (en el sentido religioso de la palabra, mas no en el sentido español), y guarda el sutil sabor de le da el horno de leña y la olla de barro en la que se cocina. Si a esto le sumamos que la mesa frente a la que estábamos sentados quedaba justo debajo de una argolla de la que se sujetaban los caballos de los antiguos visitantes de lo que hoy es “Las cuevas de Luis Candelas” y que oíamos a lo lejos la tonada de “El día que me quieras”, saliendo de un acordeón, la experiencia resultó casi cinematográfica.

La cena de la que voy a hablarles la decidió mi hermana, quien desde siempre ha creído en que comer en los mercados es una idea brillante, por la comida fresca que sirven, porque suele ser la que come la gente del común y, por tanto, la de los sabores propios del lugar que se visita. Así que el plan de una noche fue ir al mercado de San Miguel, el más cercano a la Puerta del Sol, comprar una botella de vino y pasear por todo el mercado (que ya tenía las pescaderías, las
fruterías, las carnicerías y las florerías cerradas) probando quesos, tapas, montaditos (todo tipo de carnes curadas y pescados sobre pan) y pinchos de aceitunas con pimientos, quesos, anchoas y mariscos, que se comen de un bocado. Las opciones eran innumerables, así que sólo quedaba pasearse, intentar meterse entre el gentío, gritar para que te vendieran los bocaditos en cada uno de los puestos de venta y ¡comer de pie!

P.D. Debo confesar que sigo leyendo “Vanidades” y que seguiré trabajando y ahorrando para poder probar todos los antojos literarios y culinarios que ofrece el mundo.

P.D.2 No puedo dejar de nombra la rica picada española en la Plaza de la Opera (aceitunas manzanillas, queso manchego, chorizo español, jamón ibérico…) acompañada de sangría, con el respeto de los madrileños que podrían odiarme por el maridaje, así como las gambas blancas, la paella y los callos a la madrileña ¡que sabían a gloria!

Chocolatería San Ginés
Pasadizo de San Ginés, 5
28013 Madrid, España
Teléfono: +34 913 65 65 46 ‎

“Las cuevas de Luis Candelas”

C/ de Los Cuchilleros, 1
28005 Madrid, España
Teléfono: +34913 665 428

Mercado de San Miguel
Plaza de San Miguel

Madrid, España

  • Ocelotia

    Que delicia de blog, se me hace agua la boca al leerlo, espero que tu marranito siga gordo para ques sigas paseando, conociendo y comiento;)

    Y… a quien piensa que la vida de la Barbie es mas real, debe ser porque la habita:)

  • Antojadisa

    Hola Pao, que delicia;recordar es volver a vivir. Te llamaron “chica plástica ” ?… No entendí porque con errores al escribir, los comentarios no se puede apreciar o despreciar . Sigue engordando el marranito para que tus viajes continúen y las experiencias vividas las remarques con tus escritos, espero que no sean únicamente gastronómicos, Me gustaría leer Memorias, poesía, etc. Siempre pendiente de ti.

  • Diana l

    Que delicia! Volemos el proximo ano????

  • lex

    Se me hace agua la boca de solo recordarlos, definitivamente no hay nada mejor que conocer un lugar a través de los sabores, así que ¡Adiós dietas y bienvenida la cultura gastronómica!

  • Que es esto? puras chicas platicas aqui! no puede ser. La vida de la Barbie es mas real

  • Kelly

    Bueno, pues gracias por las recomendaciones, cuando retornes recomiendo Casa labra para disfrutar bocados de bacalao.

  • Mi Paolita. Muy gentil por su valiosos comentarios y guías para deleitar esta gama de alimentos tan exquisitos para el paladar… espro ir algún día y digustar de esos manjares… muy gentil por hacernos partícipes de esos recorridos acompañados con la experiencia y gusto que brota de esta hijita….
    Reciba un gran abrazo y lluvia de bendiciones…

  • Me gusta el nuevo enfoque de esta entrada… muy bueno tener a buena muela de regreso

  • Magda

    Me encanta tu relato con la mejor combinaciòn: viaje + exquisitos platos, sigue deleitando nuestros sentidos con tus blog Buena muela!

  • VIVIAN LUNA

    Que rico sabe leer todo lo que escribes.. hummmmm
    un abrazo

  • Lorena

    Buena Muela… que bueno poder leerte otra vez, ya te extrañabamos… La verdad, debo confesar que apenas leí la palabra “Cochinillo” se me alborotó la envidia, pues yo también fui una de las afectadas de la carta de SAN-NAS… Así que de tarea, habrás de averigüar donde me puedo conseguir uno así de delicioso aquí en Bogotá! Y ojalá la vida te depare muchos muvhos viajes más!

  • Qué chévere paseo Pao. Me dio hambre de sólo leer… Estoy con Lina en que es divertidísimo comer en los mercados; el gentío y el desparpajo son inigualables. Espero seguir leyendo tus recomendaciones.

  • Mafe Revelo

    Pao, muy bacano tu relato y sip, te conozco desde niña leyendo Vanidades, nunca dejes de ser tu, eso te hace realmente especial.
    Te quiero.

    Mafe