Rausch Pâtissier

El plan de los domingos en la noche en compañía de mi mamá es ver “Cocineros al límite”, antojarnos de los platos que preparan y asombrarnos de la creatividad de los cocineros y de sus mentores. El domingo 6 de marzo fue el capítulo final de la primera temporada y Luciano Riotti, el rasta argentino que trabajó siempre bajo las órdenes de chef pastelero Mark Rausch, fue el ganador. A pesar de que la gran mayoría de programas se centraron en preparaciones saladas ―la especialidad de Jorge Rausch y de “Criterión”― fue su hermano quien se llevó el premio final. Si a esta confesión de ver Utilísima se le suma a que, entrando al parqueadero, mi mamá casi atropella a Mark mientras él paseaba a su bulldog francés, la siguiente parada de este blog no podía ser otra que “Rausch Pâtissier” y la autora de mis días debía ser mi acompañante.

Llegamos a la casa de “Rausch Pâtissier” en la Zona G a mitad de la tarde, en medio de la lluvia y congeladas. Dejamos los paraguas en la entrada y pasamos por la boutique (así la llaman ellos) en la que se venden pastas secas, café gourmet, salsas, conservas, condimentos, panes e incluso libros de cocina, todo con la marca Rausch. Elegimos sentamos en el más acogedor de los ambientes: la sala, pues el piso en madera, los sillones de terciopelo lila, fucsia y naranja, y la chimenea en forma de campana invitaban a charlar tranquilamente y a secarnos alrededor del fuego, mientras el sonido de la lluvia a lo lejos hacía un excelente papel como banda sonora.


El plan era recordar el juego de “las señoras del té”, uno de los predilectos en casa; pero a causa del frío decidimos cambiar el té por bebidas más calóricas. Mi chocolate estaba en su punto, espesito y espumoso, con el suficiente dulce (que hacía innecesario agregarle azúcar) y con un ligero sabor amargo; tomarlo resultó muy placentero y cumplió el cometido de sacarme el frío de los huesos. Debido a que lastimosamente soy de las personas que sienten potencializados los efectos estimulantes del café, apenas probé el que ordenó mi mamá para evitar el acelere, pero ella, que es experta en esas lides, afirmó que se trataba de un delicioso café suave, que conservaba el gusto tostado y que, además, era cremoso, tal cual como le gusta.

 

Tras revisar el mostrador de tortas, pedimos la que a mi juicio era la más provocativa, Charlotte de Frambuesa, y la que los fans de “Rausch Pâtissier” recomendaban, Pecan Pie. Degustamos la Charlotte llenas de curiosidad y antojadísimas al darle las primeras cucharadas: la primera capa era la base de bizcotelas, sobre ellas se asentaba un delicado y esponjoso mousse de chocolate blanco que soportaba a su vez un ligero mousse de frambuesas con el leve ácido de la fruta. Lo anterior estaba cercado por una fila de bizcotelas (que lamentablemente habían perdido su firmeza tal vez por estar en el refrigerador); por último, coronaba la charlotte una brillante capa de frambuesas confitadas. La sorpresa llegó justo a la mitad de la torta: ¡entre los dos mousses se derramó una deliciosa salsa de moras! Los fans del Pecan Pie también tuvieron razón. El relleno tenía el punto justo de dulce (sin que resultara insípido o empalagoso) y había más nueces enteras que molidas, por lo que la textura me resultó muy agradable. La masa era delgada y suave, y la decoración con las ramas de canela, la estrellita de anís y la monedita de chocolate con el logo del restaurante era muy agradable a la vista y al paladar.

La conversación, el ambiente del lugar y la satisfacción después de nuestras onces hicieron que nos quedáramos más tiempo, el perfecto para tomar algo más y poder jugar a las “señoras del té” como se debe: un par de amigas que se reúnen para hablar, hablar y hablar hasta el cansancio alrededor de una tasa de té (sólo faltaron mis hermanas).

Pd. Mi mamá no dejará nunca más colgar el carro subiendo al parqueadero y yo visitaré asiduamente “Rausch Pâtissier” para probar las opciones 11 opciones de tés, los platos de sal, las provocativas galletas y el bombón de chocolate negro en forma de tasa.

“Rausch Pâtissier”

Lunes a Domingo: 10:00am – 10:00pm
Dirección: Calle 70 # 6 – 37
Información y reservas: 313 11 95
Domicilios: 317 90 40 – 317 90 29
Web: http://www.rauschpatissier.com/

Bebidas calientes: Capuccino $3.900, Té $3.900, Chocolate caliente $4.900, etc.
Smoothies: entre $4.900 y $8.900
Tortas y panes: Charlotte de Frambuesa $10.900, Pecan Pie $9.900, Selva Negra $8.900, Pan de chocolate $3.900, etc.

  • Olga

    Con tú descripción de las onces, me hiciste recordar una tarde de café y torta en Alemania…Que delicia, Kaffee und Kuchen en Bogotá 🙂

  • Ernesto

    Vamos a ver, si podemos comer sin parar esas frambuesas tan apetitosas como en la foto, gran derroche de ternura entre las manos de sabia y el te flores.

  • ocelotia

    Leer este blog es una delicia y quedé provocadísima con la descripción de las ricuras que se ofrecen en Rausch Pâtissier, una descripción tan favorecedora de ellas solo puede provenir de una de dos causas: realmente son una exquisités (la más provable) o, mucho cargo de conciencia con el chef Rausch por casi haber sido atropellado por la autora de los días de la escritora del blog. Apuesto por la primera:)

  • DIANA L

    gracuas por la recomendacion!!!

  • i preference it Rausch Pâtissier – HojaBlanca.Net at once im your rss reader

  • Magda

    Me encantan las tortas q rico provar estas acompañadas de Capuccino, se me hace agua la boca con este blog, buenisimo!

  • Aunque por obvias razones seguramente nunca llegaré a descubrir la salsa de moras, me parece una perfecta recomendación para estas tardes lluviosas 😀