Cebichería “La Mar”

La de hoy es la historia de la celebración del aniversario veinte de mi amistad con Andrés Felipe.  Me siento rara hablando de décadas, pero es necesario porque nos conocemos y queremos desde la infancia. En tanto tiempo se acumulan muchos recuerdos, pero los elegidos para esta ocasión son los que giran en torno a viajar, comer y beber, que han marcado nuestra vida “adulta” (muy entre comillas). Aprovechando que él estuvo en Bogotá por unos días y que Gastón Acurio trajo otro pedacito de Lima y lo encalló en los Andes, la celebración tuvo lugar en Usaquén en “La Mar”, el mismo restaurante escogido para despedir el viaje que hicimos juntos por Perú hace un par de años.

Con piscos empezamos la noche. Pedimos mi favorito y recomendado: “La Mar Sour” que es pisco de aguaimanto (uvilla, uchuva o como quieran llamarla), pero para nuestra desgracia de domingo en la noche, tras un fin de semana movido, el almíbar de esta fruta se había agotado. Así que, resignados, pedimos el típico “Pisco Sour”, hecho con pisco de la variedad de uva quebranta de la casa Viñas de Oro y con jarabe de goma (almíbar grueso de azúcar) preparado con la receta especial de Acurio.

Acompañando los tragos, nos sirvieron una canasta de frituras de yuca, plátano, papa y arracacha (remplazando al camote limeño) y dos de las salsas más populares peruanas: la carretilla, que tiene maní y ají rocoto (una especie de pimentón regordete y picantico) y es típica de la comida que se vende en las calles de Lima (mi favorita porque tiene maní),  y la huancaína, hecha con rocotos amarillos (menos picante que su hermano rojo), galletas de soda y queso fresco.

Para sufrimiento de los limeños, seguimos el periplo ordenando cebiches, cosa que sólo debería hacerse hasta el medio día y jamás de noche. Mi recomendación si deciden visitar “La Mar” a cualquier hora del día es que pidan el cebiche “Degustación”, porque tendrán porciones pequeñas de los cuatro tradicionales del restaurante: el “Clásico”, que tiene corvina y la famosa leche de tigre (limón, sal, ajo y ají de limo); el “Nikei”, hecho con atún y leche de tigre nikei, es decir, con tamarindo, soya y ajonjolí; el “Mistura”, que mezcla calamar, pulpo y pescado, bañados en leche de tigre con una cremosa salsa de rocoto amarillo; y, por último, el cebiche “Chifa”, que combina wantan, vegetales frescos, un toque de jengibre y… más leche de tigre. Los cebiches, para mí, representan la felicidad de la comida fresca, ácida y ligeramente picante; mejor si se comen frente a la costa peruana, pero si estamos a 2.600 msnm y en la mitad de Colombia, la felicidad al comerlos en “La Mar” permanece casi intacta.

El siguiente plato ―también para recordar todos los sabores, colores y olores vividos en Lima― fue un mix de cinco causas, una cama de puré de papa amarilla cubierta con alguna proteína y bañada con las particulares salsas peruanas. La “Causa Mixta” tiene cinco bocados: “Coctel”, un coctel de camarones hecho causa; la “Casera”, coronada por un bocado salido de una de las polladas que lamentablemente Andrés Felipe y yo conocimos por Laura en América; la “Nikei”, como el cebiche del que hablé arriba; la “Fashion”, que tiene cangrejo y salsa de palta (avocado, aguacate o como quieran llamarla); y finalmente la “Al olivo”, que une pulpo, camarón y pimentones, todo al olivo. El sabor fuerte de las salsas, la suavidad del puré y la firmeza del pollo y de los mariscos un solo bocado, es una experiencia que vale la pena vivir y repetir muchas veces.

En esta ocasión no hubo “Suspiro limeño” de postre, sino que nos decidimos por algo más osado: shots de leche de tigre… es decir, ¡el jugo de los cebiches convertidos en coctel!  El Redbull de los peruanos, con la misma función que el jugo de borojó de los colombianos; eso sí, no apto para estómagos delicados.

“La Mar” está presente en Lima, Bogotá, Sao Paulo, México D.F., San Francisco, Santiago y Panamá. Me encantaría recorrer todas estas ciudades, comer con Andrés Felipe y leerle en todas ellas las palabras de Hemingway: “Decía siempre la mar. Así es como le dicen en español cuando la quieren. A veces los que la quieren hablan mal de ella, pero lo hacen siempre como si fuera una mujer. Algunos de los pescadores más jóvenes, los que usaban boyas y flotadores para sus sedales y tenían botes de motor comprados cuando los hígados de tiburón se cotizaban altos, empleaban el artículo masculino, le llamaban el mar. Hablaban del mar como un contendiente o un lugar, o aun un enemigo. Pero el viejo lo concebía siempre como perteneciente al género femenino y como algo que concedía o negaba grandes favores, y si hacía cosas perversas y terribles era porque no podía remediarlo. La luna, pensaba, le afectaba lo mismo que a una mujer” (El viejo y el mar).

“La Mar Cebichería”

Dirección:

Lima: Av. La Mar 770 Miraflores

Bogotá: Calle 119 B No. 6-01 Tel: (751) 6292200 -6292177

Web: http://www.lamarcebicheria.com

Piscos: Entre $16.800 y $22.800

Ceviches: Entre $14.800 y $30.800

Causas: Entre $10.800 y $19.800

Tiraditos: Entre $15.800 y $36.800

A pesar de ser una Cebichería, se puede conseguir Lomo saltado, Ají de Gallina, Anticuchos, Tacu Tacu…

  • Mi amada Paolita. Como siempre transportándonos a los lugas más exóticos que encuentra y comparte. Dios me la guarde. Le soy franca la comida de mar poco muy poco pero sería bueno ser atrevida y comer algún plato que sea bien llamativo, aunque los que describio son bastante interesante.
    Vamos pa lante como dicen buscando mas oportunidades de sitios con platos super exquisitos a través de mi querida Paolita.
    Nuevamente muy gentil por compartir esos momentos tan inolvidables.
    Le mando un abrazo y un besoooo

  • Antojadisa

    Muy licko…… Continúa degustando, escribiendo y soñando. Ese compartir endulza el alma y te engrandese. Gracias por invitarnos a comer y a soñar.

  • nicolas isaksson

    Definitivamente hay que ir a la Mar, probar los ceviches, tomar piscos y, tal vez, con un poco de suerte, disfrutar de la compañía de una buena amiga.

  • DIANA L

    Muchas gracias por esto, tenia mis dudas de ir, pero ahora se que puedo ir tranqui!!!

  • Magda Arteaga

    Que Rico! quiero probar ese cebiche y el pisco; bueno en cuanto a la leche de Tigre me causa curiosidad saber a que sabe, será dulce o ácida? si! definitivamente hay que degustarlo. Buena opción.

  • Andres Felipe Santacruz

    Voy a dejar este espacio para que un amigo que Paola me presento hace un par de anos haga el comentario al blog:

    “Estais juntos nesta mesa
    de madeira mais de lei
    que qualquer lei da republica.
    Estais acima de nos,
    acima deste jantar
    para o qual vos convocarnos
    por muito – emfim – vos querermos
    e, amando, nos iludirmos
    junto da mesa”

    Extracto Final de “A Mesa”, Carlos Drummond de Andrade

  • Lex

    Suena súper, me encanta la cita que mencionas al final. Con tanto peruano que hay por estos lados ¿No será que consigo algo de comida peruana por acá? Excelente idea para un fin de semanan. Gracias.

  • Debo decir que con esas fotos y esa descripción resulta dificil decir que no. Gracias por la recomendación 🙂 “y que pase la leche de tigre”

  • posuiknes

    super ya me imagino en la mar en plena cena degustando todo lo q mencionaste…….. bueno lo de la leche de tigreeeeee……. pero hay q probar….. mmmmmmmmmmmmmmmm deli

  • Luís Carlos Montenegro Almeida

    Perfecto, los shots de leche de tigre, definitivamente suenan tentadores.

    Go. La mar.

  • Lorena

    Dudo que pediría leche de tigre de postre, pero por lo demás, acabo de anotar a La Mar en la lista de los MUST TO GO… Gracias por la buena recomendación!

  • ChiQui PareDes

    Leche de tigre…..convencido totalmente de visitar este lugar.

  • LE

    Suena rico. Y qué bueno que entre las mil (y no siempre buenas) opciones de comida peruana se encuentre una que vale la pena.
    Iré: gracias por la recomendación.
    PS: Debo confesar que no me atrevo mucho a probar los shots de leche de tigre…