Un café-restaurante de Oro

A la revista ‘Vanidades’ le debo gran parte de lo que sé. Está bien, lectores, tienen razón: debo darle mayor crédito a los libros, a mis profesores, a los viajes y a mi santa madre… Sin embargo, ojeando esta revista, me encontré con una nota en la que informaban que Madonna y Lourdes almorzaban en ‘The Modern’, el restaurante del MOMA, el Museo de Arte Moderno de Nueva York. Me pregunté si en Bogotá, a pesar de no tener a Madonna en nuestras calles, contábamos con un restaurante chévere en un museo insigne de la ciudad para reseñar en el siguiente post. La respuesta fue inmediata: ¡Claro que tenemos uno: el ‘Café – Restaurante Museo del Oro’! (y otro más, del cual hablaré otro día).

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La cuota alimenticia del Museo del Oro me llamó la atención desde la primera que lo visité: lo rodean dos grandes ventanales por los cuales se ve a los transeúntes del centro de la ciudad; en su diseño predomina el wengue, los espejos, el cuero, grandes floreros con heliconias y algún toque dorado (aludiendo, creo yo, al lugar donde se encuentra). Éste ha sido el ambiente propicio para discutir planes de viaje, para opinar sobre el color predominante en la boda de Carolina o despedir amigos que se van y que, además de extrañarme, extrañarán las charlas y los almuerzos en el museo.

Su carta es amplia y se divide en varias secciones: entradas, ensaladas, pastas, típicos, carnes, pescados y postres. Mis recomendados de hoy son dos platos: los ‘Cannelloni de ricotta y espinaca’ y el ‘Lomo en Salsa Museo’. La espinaca fue uno de mis temores de infancia, que se acrecentó en la juventud cuando “aprendí a cocinar”, muy entre comillas, y me quedan peores que las que me servían de niña… El temor pereció cuando fui conminada a probar el plato con los tres generosos cannelloni gratinados del museo, bañados en una sutil salsa de tomate y albahaca, rellenos con el blandito y granuloso ricotta y con mucha, mucha espinaca firme que conservaba su color ‘verde Popeye’.

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A pesar de que el ‘Lomo en Salsa Museo’ no hace parte de los típicos, sí me parece bastante colombiano: la salsa esta hecha a base de crema de leche, tocineta, maíz tierno, pimentón y champiñones, y se acompaña de puré (aunque me gustaban más las guarniciones de hace más de un año: las papas chamizas o las verduras salteadas).

El ‘Café – Restaurante Museo del Oro’ es un buen lugar para almorzar, en medio de la jornada laboral, o para dejar matado(a) a su prospecto después de tomar onces; o si viene de visita a la ciudad desde cualquier punto cardinal. Y dado el caso de que usted fue por última vez la colección del museo a los 8 años (como me pasó) vaya a re-conocerlo, pues fue remodelado entre 2008 y 2009.

Después del plan museo, uno de mis favoritos, rabio del hambre, me urge sentarme cómodamente y saciar mi sed. Y si usted se parece a mí, recorrer el Museo del Oro y terminar comiendo rico lo dejarán satisfecho (al estilo Madonna, guardando las proporciones).

P.D.1: El ‘Café – Restaurante Museo del Oro’ tiene dos cosas malas. La primera: entre semana, al medio día, se llena a reventar, así que lo mejor es pedir una reserva al (571) 2829205 y llegar a la hora exacta (aunque si llega tarde, se alivia la espera con las empanaditas de carne servidas en la fila). La segunda: puede tropezarse con algún político en el baño o puede ser su vecino de mesa.

P.D.2: Recuerden que el post de hoy se lo deben a ‘Vanidades’ y a Andrés Felipe, quien me llevó por primera vez a comer los ‘Cannelloni de ricotta y espinaca’ (pobre… en Suiza se le debe estar haciendo agua la boca y el corazón ☺).

P.D.3: Muy juiciosa y siguiendo sus recomendaciones tomé fotos del lugar. Lastimosamente, por golosa, me di cuenta sólo hasta el final de que olvidé tomarle fotos a los platos ¡Lo siento!

Ubicación: Museo del Oro – Banco de la República. Calle 16 No. 5-41 (a un costado del Parque Santander). Tel (571) 2829205.
Abierto de martes a domingo en los horarios de atención del Museo (9am – 5pm).
Entradas: entre $10.900 y $13.900.
Platos principales: entre $12.900 y $18.900.
Postres: Entre $6.900 y $7.900
Web: http://www.banrep.gov.co/museo/esp/home.htm

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  • ALEJANDRO B

    Me gusta la variedad de los sitios que escoges para escribir el blog… este sitio se ve muy play y con buen diseno!

  • alejandra

    ahora me quedaron muchas ganas de ir a comer al restaurante del museo.
    me gusta mucho cómo escribes. ¡felicitaciones!

  • Liliana

    Primero: Fernanda debería ir a estos sitios recomendados para que se le baje la neura y verifique la calidad de lo que nos recomienda la autora.

    Segundo: Me encantó este post. He ido y es muy cierto que sirve para comer rico, para descrestar, para pasarla bueno y para discutir temas trascendentales y mundanos. Me encanta el criterio de las opiniones: por lo menos yo estoy de acuerdo con todo!

  • Pamela

    Es ridículo para mi que alguien crea que para escribir una muy buena crítica sobre buena mesa, se tenga que ser GORDA…

  • Fernanda

    Es rídiculo para mi leer una critica de una flaca sobre buena mesa

  • Luigy Centéotl

    El buen paladar es desarrollado por los “inteligentes” siendo que inteligente es la persona que entiende que tiene necesidades y cada vez las sacia más, pues bien, ¿hasta qué punto sacia un humano el arte del buen comer, si comer lo hacemos todos los días? A un buen plato, elecciones precisas, buenos tiempos, ambientes apropiados yenergía estable, le sumaría sin duda una conciencia tranquila. Esa que te da la calma humana y terrenal para poder digerir bien los alimentos, referida a un sano vivir y a un eventual cumplimiento de las responsabilidades sociales. COMER HOY EN DÍA NO ES PARA TODOS, DISFRUTEMOSLO, PORQUE CON POLÍTICOS COMO CON LOS QUE UNO SE PUEDE TOPAR EN EL CAFÉ, ESTA NECESIDAD BÁSICA PUEDE VERSE FRUSTRADA.

  • AC

    Me gusta el blog porque me recuerda a “En Busca del Tiempo Perdido” y cómo la comida te trae recuerdos… En cuanto al restaurante del Museo del Oro, es verdad que se llena, pero vale la pena la espera. Me encantan las pastas y los postres!!! Recomiendo un plato sencillo, pero seguro: pasta carbonara…

  • Ocelotia

    Siempre me han gustado las espinacas, será porque la forma en que Popeye las consumía -a través de su pipa- enviaba un raro mensaje subliminal? …en fin, otro plato rico en este restaurante es el pollo relleno de ricota y por supuesto… de espinacas. Excelente blog!

  • Ernesto

    Es obvio que la gramatica de la espinaca es bastante indolente con la infancia, pero recuerdo muchisimo la torta de espinaca de casa, al leer entre lineas a la abuela tere…. me encanta la opción cafe!

  • Andres Felipe Santacruz

    Cuando trabajaba en el DAFP (hace 4 años) este era nuestro lugar preferido para almorzar con Paola. Tienes razon, se me hizo agua la boca recordando el lomo en salsa museo!!!
    No importa que falten las fotos de los platos, con la tuya es suficiente! Para todos: No importa que tan buenos sean los platos, si estan comiendo con la autora de este blog, ella se lleva siempre toda la atencion.

  • Magda Arteaga

    Muy interesante este blog! comer estos ricos platos después de visitar el museo de oro, excelente. Aquí voy a estar en mi próximo viaje a la capital.

  • Lorena

    Y bueno, aunque sí faltaron las fotos de los platos, te ves relinda leyendo la carta!

  • Lorena

    Puedo dar fé del lomo en salsa museo! delicioso! hiciste muy buena elección!