Amalia Andrade

Por: Teresita Goyeneche

Amalia es una hija de los 80’s, educada en colegio bilingüe, amante del pop, amante del papel nuevo, de comprar cuadernos  solo porque sí, para ser llenados con dibujos e ideas inspirados en su Cali natal, en aquellos libros de la infancia recordados con nostalgía, por Madonna y por la Melissa Joan Hart de otros tiempos.

La escritura llegó a ella por la necesidad de desembocar una neurosis ya latente desde sus primeros años, cuando deborando libros en la biblioteca escolar, encontró el diario de Anne Frank y se sinitío tiernamente identificada con el personaje por el sueño der ser actriz. Entonces, en vez de actuar, prefirío tener un diario y desde entonces cada vez que se ataca por la incertidumbre de una vida cargada de miedos a los aviones, el vómito, los domingos y a la virgen de Fátima, escribe y gracias a un dios invisible, lo hace deliciosamente. Casi que sabe a salsa y a melao.

Es estudiante de la facultad de Literatura de la Javeriana a sus veintitantos años, lo cual la acerca a un tono cargado de autores y enriquecido por la academia que envuelve, en medio de un acento que no distingue el cachaco medio adquirido y el natural caleño, en un sinfín de palabras que hablan de intimidad, eclectisimo y el misterio de haber crecido en el catolicismo casi chamánico del Pacífico.  Su movimiento de manos, sus rulos rojizos y su desparpajada sonrisa solo hacen que no quiera quitar mis ojos de encima. Pero podria cerrar los ojos, escuchar sus ocurrencias, sus conjeturas sobre el amor y reir.

Amalia ha escrito para revistas como SoHo, Shock, Bácanika, y también para la revista Holandesa de distribución internacional GLU (Girls Like Us), por aquello de que escribe tanto en inglés como en español, y a veces en spanglish. También tiene pendiente una lista de libros no publicados, que espera sean un éxito rotundo y la lleven a dar su tan esperado “Discurso de Award Winner”, como el que dio su amada Meryl Strip para los Oscar’s 2012 y así. Algunos de los títulos de sus obra prontas a convertirse best-sellers son: Flash Fiction, Hispanic Panic, One Hundred Years of Lesbian Solitude y Pride and Prejudice and Lesbian Zombies.

Amalia y HojaBlanca han mantenido una relación estable y armoniosa durante los últimos 2 años, que le han brindado a la bloguera un espacio de visibilidad que aprecia mucho, un espacio para ser escuchada en algo que podria ser un monólogo interno: “Un lugar de interlocución con el lector.”, dice. Lo siento real, lo sé porque tiene sus manos agarradas contra su pecho mientras piensa en las palabras adecuadas para hablar de HojaBlanca, casi casi como si fuera a hablar de una mejor amiga en la que desembocan las aguas de un rio caudaloso, como lo son sus más recurrentes pensamientos. Luego suelta sus manos y con más tranquilidad añadé: “Ha significado muchas cosas para mi pero sobre todo una, disciplina a la hora de escribir”.

Soy lectora de Amalia, no solo de su “Bye, bye love.. Hello Pop-Tarts”, sino de todo lo que escribe, porque siento que leerla es leerme a mi. A veces, con un poco de recelo, tengo esa sensación, muy recurrente en este mundo sobrecargado de información, que me invade invitablemente con este terrible pensamiento: “Yo pude haber escrito eso”, pero probablente no. No, porque definitivamente no lo hice. Entonces vuelvo al lugar donde la prefiero como una amiga que me habla al oido y me dice: “No estás loca, no estás sola. Es asi.”

Amalia es la voz clara y parlante de una generación, no solo de jóvenes, sino de mujeres que no le temen a serlo, ni le temen a hablar de amor, a sentir, a proponer y a pensar.

Saliendo de su mundo me es claro que queda mucho por ver y eso es la verdadera buena fortuna: HojaBlanca va a ser parte de un discurso que,  acompañado de un vestido dorado y un galardón de oro, confirmará mis sospechas sobre esta chica que ya es una ganadora para mi.

 

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