¡Qué termine la función!


Tomada de Corbis

Ahora los circos en Colombia tienen prohibido el uso de animales en sus espectáculos. Este es el triunfo más reciente de la causa animalista. Trataré de explicarme mi inconformidad sin recurrir a cosas como “hablar de paz y de tierras es más importante que tres pinches elefantes.” Creo que el error está en la perspectiva desde la que se construyen los argumentos, no (del todo) en su finalidad.

Personalmente no apoyo la causa animalista. No creo en el sentimiento altruista de dolerme por el caballo que hala las zorras y me molesta sobremanera que genere más compasión un perro que duerme echado en la calle, que las tres personas que duermen entre cartones a su lado; pero sí creo en la preservación general del planeta que estamos devorándonos a pasos agigantados —teniendo en cuenta que es más dañina la cantidad de papel que gasta un juzgado o la oficina que la cantidad de servilletas que uso para comer una hamburguesa—.

Buscar humanizar todo y creer que eso está bien es el problema principal. Impartir “humanidad” como el norte moral nos lleva a distorsionar ese concepto. La mejor definición, quizás, la tenga Woody Allen –¿cuándo no?– cuando afirma en Whatever Works que las buenas ideas, desde la democracia hasta la religión, comparten el mismo error fatal, “que todas están basadas en la noción falaz de que la gente es, fundamentalmente, decente. [Que si les dan] la oportunidad de hacer lo correcto lo harán. [Que no] son estúpidos, egoístas, avaros, cobardes, gusanos miopes.[1] No hay nada más humano que el desastre permanente y fallido de la buena voluntad –“Bogotá Humana”…¿les suena?–.

Nadie sabe de dónde sacan un elefante los hermanos Gasca, dónde los compran o como importaron un tigre blanco. A la vez, si tienen esos animales alguien debe controlar las condiciones en las que los tienen –y creo que las autoridades ambientales lo hacen– entre otras porque un león suelto ya no es tan tierno. Pero creo que el peligro de extinción puede ser un argumento más contundente que “combatir” el maltrato para sentirnos más humanos. A la vez, creo que los hermanos Gasca erraron al defenderse diciendo que el Cirque du Soleil es solo para adultos; la acrobacia llama la atención de cualquiera… los trapecistas puede que sean los dementes más cojonudos del espectáculo circense .

Crecí yendo al circo y viviéndolo como un espectáculo fantástico y extrañísimo. La niñez ignora la suciedad y convive con ella sin problema –por lo que untarse hace parte de vivir– y un olor entre barro, mierda de caballo y paja pueden ser el aviso de que un loco va a entrar a una esfera de acero en una moto y va a acelerar hasta quedar de cabeza. Lástima que ese mundo paralelo se acabe (en parte) a costillas de una Ley.

Hace poco leí que una amiga escribía con nostalgia –nuestros hijos nunca conocerán las tiendas de discos–, pero iTunes sigue ahí. A mi me estruja el pecho que la próxima generación no vaya a conocer un circo con elefante abordo y que esta situación no tenga reemplazo.

En realidad, la nostalgia real a futuro me da cuando pienso que conocerán el circo, no debajo de una carpa maloliente, sino únicamente en los libros ilustrados donde les dirán que en algún tiempo lejano, tipos con sombrero de copa y frac metían la cabeza en la boca de un león y con un látigo le podían ordenar a un tigre que saltara. Creo que va a ser así, una ficción ilustrada, no tanto por una pinche Ley –más– o el desempleo de los hermanos Gasca, sino porque, al paso que vamos, y en menos de lo creemos, los elefantes, leones y tigres van a ser animales mitológicos.

 

—Capitán: Define baile.

—Computadora: Baile: evento social en el que se realizaban danzas animadas.

—Capitán: ¡Auto! la tierra es impresionante. ¡Estas son granjas! (así se llaman) los humanos metían semillas en la tierra, vertían agua sobre ellas y de ellas crecía comida, como ¡pizza!.

—Wall-e (2008)

Adrew Stanton (dir.), Andrew Stanton y Jim Reardon (guión), Jeff Garlin (interpr.)

 


[1] “Hey, the basic teachings of Jesus are quite wonderful. So, by the way, is the original intention of Karl Marx. Okay? Hey, what could be bad? Everybody should share equally. Do unto others. Democracy. Government by the people. All great ideas. These are all great ideas, but they all suffer from one fatal flaw. Which is they’re all based on the fallacious notion that people are fundamentally decent. Give them a chance to do right and they’ll take it. They’re not stupid, selfish, greedy, cowardly, short-sighted worms. They do the best they can. All I’m saying is that people make life so much worse than it has to be and, believe me, it’s a nightmare without their help. “ Whatever Works (2009), Woody Allen (dir. y guión), Larry David (interpr).

  • Perdedor

    Yo creo lo contrario. Creo que en el afán que tenemos de hacer dinero hasta explotar, nuestra alma terminará socavando los recursos del planeta hasta el punto que nos matemos por una gota de agua y de paso, nos llevemos de frente a más de la mitad de las especies que habitan el globo. No creo que sea problema, la vida sabrá valerse por si misma y seguramente pasaran otros cientos de millones de años para que evolucione alguna otra especie inteligente (!!¡¡) y domine el panorama. Pero en el mientras tanto… por qué tenemos que infligir dolor, angustia, estrés en los animales que (por ser mamíferos mayores) sabemos sienten muy parecido a como nosotros sentimos ¿?
    El planeta no tiene salvación, y claro, esto repercute en que vaya haber mucho sufrimiento en el mundo animal, ¿pero y por qué no aliviarlo un poco en este momento?
    Por mí, bien terminen circos, zorras, perros hambrientos, corridas de toros, peleas de gallos, perros, lombrices….