Desempolvando a Santiago Moure y Martin de Francisco

TV por Rantes (Flickr) Algunos derechos reservados

La tapa es utilizar la nostalgia como método publicitario ; ojalá por exceso de imagen.

Interesante… o no.

Quería saber qué se traían entre manos dos personajes memorables por sus mismos personajes, insinuando entrar en la dinámica internettística (sic) de mejor o peor manera. Aunque el abrebocas de dos sujetos decadentes cargados de melancolía comentado videos virales colombianos con fecha de expiración lejana como dos abuelitos rememorando entre refunfuñes daba algo esperanza, era una imagen carente de innovación.

Ellos, enquistados en el sentir de muchos, son para el inconsciente colectivo la bandera de la acidez en los noventa; su amago de regreso estaba cargado por la posibilidad de repetir y reclamar su espacio. Existían voces paralelas a las de ellos que en su momento le hablaban a un público mayor (Jaime Garzón p.e.) y no a la casta de “jóvenes” noventeros. Los ”jóvenes”… y ellos ya no lo son tanto, eran su público.

Desgracia la mía tener que crecer en los dosmiles con la necesidad de importar humor negro y sarcasmo de otras fronteras, con la nostalgia vintage de saber que es posible tener un programa local que propicie la irreverencia. ¿Pido la parola? ¿En serio? … Sábados Felices quizás, re-encáucheme este salpicón. La salida fue South Park, Family Guy, Jon Stewart. Incluso Anthony Bourdain propone mejores perspectivas punzantes que muchos de la TV y la radio en Colombia.

Porque quedan caricaturistas buenos (Leo), y tiránicos tiranos con puño alzado (Parodiario.tv) creo que hay esperanza; ellos entienden que “humor” no solo se trata de contar al aire “huesitos de marrano” o escribir “pincher” medio de un párrafo blandengue.

Fue un verdadero “show mediático”, de esos que tanto nos gusta hacer en simultaneo alrededor de las nalgas de los famosos y del funcionario público de turno. Fue como abrir un armario empolvado buscando fotos que era mejor que continuaran siendo parte del olvido.

Moure es actor, y lo reafirma con frecuencia; me alegra que le esté yendo bien. Mis amigos (que sí ven fútbol), afirman que lo mejor del fútbol Colombiano hoy, son los comentarios de Martín de Francisco en su salsa, escupiéndole al micrófono adjetivos castizos, precisos y rebuscados… el único problema, dicen, es que para oírlo toca aguantarse a Casale.

El vacío de un programa incómodo subsiste, la nostalgia de hacerlo localmente también, ¿oportunidades para llenarlo?… muchas.

Mientras tanto, ¿quién podrá defendernos de los publicistas?